EL DIOS QUE YO CONOZCO

11.04. La lista limmu asiria o canon epónimo

La superposición de la última parte de la cronología asiria con el Canon de Tolomeo, hace posible fijarle fechas AC a la serie de nombres usados por los asirios para designar los años sucesivos, el limmu [lista limmu] o canon epónimo.

La antigua costumbre asiria era designar cada año no con un número sino con el nombre un dignatario anual que era honrado de esta manera, llamado limmu (griego, "epónimo"). Este honor era conferido en forma alternada al rey y a algunos de sus altos magistrados, generalmente siguiendo un orden prescrito.

Se guardaban las listas de los nombres de estos años en cada ciudad, a fin de usarlas en asuntos oficiales o comerciales. Por ejemplo, el año cuando Tiglat-pileser III ascendió al trono, el limmu era Nabû-bêl-utsur. Por lo tanto, todos los documentos estaban fechados "en el año de Nabû-bêl-utsur". El epónimo del siguiente año (el primero del reinado) fue Bêl-dân; pero el siguiente año (segundo del reinado), el rey mismo era titular, y ese año fue designado "el año de Tukultiapil-Esharra" (Tiglat-pileser).

Generalmente el rey tenía el título epónimo en el segundo año de su reinado, aunque esto no sucedía siempre.

La lista limmu no es completa para toda la historia asiria. La porción existente, recopilada de varias tablillas, es consecutiva sólo para el período que va aproximadamente desde 900 a 650 AC. En el último período (647-612) no es segura. Por fortuna se superpone con el Canon de Tolomeo, y de este modo se pueden fijar fechas AC en torno al año 700, cuando algunos de los reyes de Asiria reinaron también en Babilonia.

Ya que la lista limmu armoniza con las fechas AC casi en su final, cada año de la serie puede fijarse, siempre que la lista sea completa.

En el pasado existieron diferencias de opinión en cuanto a si la lista estaba completa o no, pero los eruditos del presente la aceptan como completa. Por lo tanto, se la puede usar con confianza para fechar ciertos acontecimientos, por ejemplo, la batalla de Qarqar, en la cual participó Acab y que se ubica en el 853 AC.

11.03. Canon de los reyes, de Tolomeo

Ya que no es fácil encontrar una traducción del Canon de Tolomeo completo, lo presentamos a continuación, a modo de referencia.






NOTA. - Las tres primeras columnas de la tabulación del canon son traducción del texto griego del Canon de Tolomeo. El título de la primera columna, "De los asirios y medos", se refiere a los reyes de Babilonia (algunos de los primeros fueron asirios). Después de los reyes babilonios, siguen los "reyes persas", cuya sucesión acaba con Alejandro el Grande. Luego Tolomeo sigue con la lista de los gobernantes macedonios de la división egipcia del extinto imperio de Alejandro. La lista continúa con los emperadores romanos, posiblemente hasta la fecha cuando vivió Tolomeo. La segunda columna da la duración de cada reinado. La tercera da el total acumulado de años en la era. Por lo tanto, el número frente al nombre de un rey representa -en términos de la Era de Nabonasar- su último año de reinado. Así el número 226 frente a Cambises sería su 8º o último año. Su primer año sería el 219 del canon, el año que sigue al total de su predecesor, Ciro. Los cronólogos se han referido al 1er. año de Cambises como el 219 EN (Era de Nabonasar), y han usado esta numeración EN para todas las fechas, pero el Canon de Tolomeo sólo da el total acumulado al final de cada reinado; lleva ese total hasta el fin del reinado de Alejandro el Grande, y comienza a partir de allí una nueva serie de totales.

Las dos últimas columnas no están en el Canon de Tolomeo, pero se añaden para beneficio del lector: el año EN del primer año de cada reinado, y la fecha AC del 1er. día de Thoth, el comienzo del año egipcio, calendario usado para computar el canon. Nótese que Tolomeo siempre usa el calendario egipcio y no los años computados por gobernantes babilonios, persas o romanos.

11.02. El Canon de Tolomeo fue fijado por eclipses

Claudio Tolomeo, astrónomo greco-egipcio, vivió cerca de Alejandría en el siglo II de la era cristiana. Escribió una obra astronómico titulada Mathematiké Syntaxis (Composición matemática). Se la conoce mejor por su nombre árabe, Almagesto, porque fue preservada para la posteridad por la civilización árabe que floreció durante la Edad Media, cuando Europa estuvo sumida en la ignorancia de la ciencia y la literatura clásicas.

Esta obra -que fue el tratado autorizado sobre astronomía por 1.400 años, hasta que fue desplazada por la teoría de Copérnico- contiene informaciones en cuanto a numerosos eclipses y otros fenómenos celestes, fechados con año, día y hora según el antiguo calendario egipcio. Se registran 19 eclipses en un período de casi 900 años, muchos de los cuales llevan la fecha de reinado de diversos reyes.

Como una especie de apéndice del Almagesto, está el Canon de Tolomeo, o lista de reyes, donde se enumeran los monarcas consecutivos de Babilonia, Persia, Macedonia y Roma, con la duración de sus reinados y las cifras totales que proporcionan una escala de años para computar los intervalos ocurridos entre las observaciones mencionadas en el Almagesto.

Ya que su propósito no era dar el registro completo de todos los reinados, sino asignar un número de reinado a cada año en la escala, no se incluye ningún reinado de menos de un año, y los años se computan por año calendario completo, sin tomarse en cuenta la fecha exacta de ascensión.

Los cómputos están hechos no por años verdaderamente lunares ni solares, sino según el año del antiguo calendario egipcio de 365 días que carecía de año bisiesto; por lo tanto, su comienzo ocurría un día antes cada cuatro años del calendario juliano, y el año nuevo pasaba paulatinamente por todas las estaciones del año.

El canon comienza con el principio del primer año de reinado del rey babilonio Nabonasar, punto que puede ubicarse, gracias a los intervalos exactos dados en el Almagesto entre ese punto y los diversos eclipses, en el mediodía del 26 de febrero de 747 AC. Este era el 1.º de Thoth, año nuevo egipcio de esa época (aunque en el tiempo de Nabucodonosor, el 1.º de Thoth caía en enero, y cuando vivió Tolomeo ya había recorrido medio año hasta caer en julio).

Es posible, pues, asignar fechas AC a cualquier año de reinado de cualquiera de los reyes de la lista, es decir, en años computados según el calendario egipcio. En el primer período (el babilónico) del Canon de Tolomeo, cada año egipcio comenzaba de uno a cuatro meses antes que el correspondiente año lunar que empezaba con Nisán. Esto lo demuestra la forma en que los años egipcios -fijados por las informaciones sobre eclipses dadas en el Almagesto- corren paralelos con los años babilónicos fijados por la tablilla del 37.º año de Nabucodonosor, y la tablilla similar del 7.º año de Cambises (que registra uno de los mismos eclipses mencionados en el Almagesto).

Tolomeo escribió muchos siglos después de haber ocurrido los eclipses que registró. Tuvo que basarse en copias de documentos astronómicos de los cuales obtuvo la información original. Sin embargo, en todos los casos en que se lo puede comparar con antiguos documentos babilónicos, persas y egipcios, el canon queda confirmado, lo que muestra que la numeración de años de reinado hecha por el cómputo de Tolomeo correspondía con los cómputos contemporáneos.

La cronología del canon armoniza con el 37.º año de Nabucodonosor, fijado astronómicamente, aunque no figura ese año en el Almagesto. Concuerda también con otro eclipse del reinado anterior, y con tres más durante el reinado de Mardokempad (Marduk-apal-iddin, o Merodac-baladán de la Biblia). El primero de estos eclipses ocurrió sólo 26 años después del comienzo del canon.

Ya que el número de años desde este punto hasta el 1er. año de Nabonasar concuerda con la crónica de Babilonia y la lista A de reyes babilonios (las dos halladas inscritas en tablillas de arcilla), puede considerarse que el Canon de Tolomeo nos proporciona fechas exactas hasta el año 747 AC.

Además, tanto las listas de reyes asirios como las listas limmu asirias, a veces llamadas epónimas, concuerdan con el cálculo hecho por Tolomeo en cuanto a la duración de los reinados, en todos los casos en que estas listas del último período del imperio asirio se superponen con la primera sección del canon, cuyas fechas se basan en eclipses.

11.01. La tablilla astronómica del 37.º año de Nabucodonosor

Entre los miles de documentos públicos y privados, escritos en tablillas de arcilla, desenterrados por los arqueólogos en Mesopotamia, dos textos astronómicos tienen gran importancia para la cronología porque fijan las fechas AC de los reinados de Nabucodonosor II y de Cambises, respectivamente.

El que tiene más valor para el período último de los reyes hebreos es el que se refiere a la fecha del 37.º año de Nabucodonosor.

Contiene una serie de datos logrados por la observación astronómica sobre las posiciones de diversos astros durante un año completo, del 1.º de Nisán del año 37, hasta el 1.º de Nisán del año 38 de su reinado.

Los astrónomos modernos que han comprobado esta información mediante cómputos astronómicos dicen que la combinación de datos con referencia al Sol, la Luna y los planetas, que se mueven en diferentes ciclos, no puede duplicarse en ningún otro año.

Por lo tanto, el 37.º año del reinado de Nabucodonosor está fijado sin lugar a duda en 568/67 AC. En consecuencia, todos los otros años de ese reinado quedan ubicados; el primero fue el 604/03 AC, y el 7.º, durante el cual Nabucodonosor capturó a Joaquín, fue el 598/97 AC.

Puesto que existen varios sincronismos bíblicos con el reinado de Nabucodonosor, el fin del reino de Judá se conoce exactamente por esas fechas AC; pero los sincronismos entre los reyes hebreos y los monarcas asirios deben ubicarse mediante listas cronológicas asirias, ligadas al reinado de Nabucodonosor por la lista de reyes conocida como Canon de Tolomeo.

11.00. La base para fijar fechas AC para los reyes - Introducción

La sección X -Relaciones entre los reinos después del cisma- trata de una posible coordinación cronológica de los reinados de los dos reinos hebreos en su relación mutua.

Pero aún después de haberse elaborado un esquema cronológico completo de estas dos sucesiones, no puede asignarse ninguna fecha AC a ningún reinado, a no ser que exista por lo menos un sincronismo directo para ubicar la serie dentro de un paralelismo fijo que concuerde con acontecimientos conocidos de la historia antigua.

Por lo tanto, deben considerarse las bases históricas de las fechas AC que por lo general se aceptan para este período.

Los libros de los Reyes mencionan a varios gobernantes de Egipto, Asiria y Babilonia como contemporáneos de ciertos reyes hebreos.

Hay un sincronismo indirecto pero decisivo que aparece en los registros asirios -aunque no en la Biblia- entre los reinados de Acab y Jehú y el de Salmanasar III. Pero la evidencia más clara y definida se encuentra en una serie de sincronismos, algunos de ellos fechados con día y mes, entre los años específicos de varios de los últimos reyes de Judá y los años de Nabucodonosor.

Aunque hay ligeras diferencias de opinión en cuanto a alguno de estos sincronismos, la captura de Joaquín está fechada sin lugar a dudas en el año 7.º de Nabucodonosor (según cómputo babilónico), en el mes de Adar del año 597 AC.

El reinado de Nabucodonosor está fijado astronómicamente, no sólo por el Canon de Tolomeo, que nos llega de una época posterior, sino también por un texto babilónico contemporáneo que da toda una serie de datos astronómicos exactos.

Por lo tanto, la explicación de la evidencia de las fechas AC comenzará con los años de Nabucodonosor que se han establecido con certeza, para luego retroceder, usando el Canon de Tolomeo y las listas limmu de los asirios.

10.08. Algunos problemas de este sistema

Ya que nuestro propósito no es exponer un esquema cronológico, sino explicar las bases de las fechas presentadas, no es necesario estudiar más que unos pocos reinados típicos. Sin embargo, hay que mencionar ciertos problemas.

1. El primero no aparece en la serie de sincronismos de los libros de los Reyes, sino en una declaración aislada de Crónicas que parece ubicar la construcción de Ramá, por Baasa, en el 36.º año del reinado de Asa (2 Crónicas 16: 1; ver también 1 Reyes 15: 17); pero Baasa murió y le sucedió su hijo Ela en el 26.º año de Asa (1 Reyes 16: 6, 8). Por lo tanto, no pudo haber construido la ciudad de Ramá 10 años más tarde. Sin embargo, si entendemos que se refiere al 36.º año de la dinastía de Asa, no de su reinado personal, el problema se resuelve, porque el 35.º año, a partir de la división del reino, cae tanto dentro del reinado de Asa como del de Baasa.

2. Existe una aparente discrepancia entre la afirmación de que Joram de Israel comenzó a reinar en el 2.º año de Joram, hijo de Josafat de Judá, y la declaración de que comenzó a reinar en el 18.ºaño de Josafat (2 Reyes 1: 17; 3: 1), pero que Joram de Judá comenzó a reinar en el 5.º año de Joram de Israel (2 Reyes 8: 16). Esto se explica, pues Joram de Judá estaba en el 2.ºaño de su corregencia, en el 18.º año de su padre, cuando Joram de Israel subió al trono, pero sucedió a su padre como único monarca en el 5.º año de Joram de Judá.

3. De seguirse la cronología corta, pareciera no quedar espacio para que Peka reinase 20 años, si ese reinado comenzó cuando derrotó a Pekaía y tomó el trono de Israel. Pero si computó como suyos los reinados de sus dos predecesores -es decir, los de la casa de Manahem- encuadrarían bien los 20 años. Tal procedimiento tiene paralelos. En la historia egipcia se da el caso de Haremhab, quien computó como suyos los años de cuatro reyes: Iknatón, Smenjkare, Tutankamón y Eye. Aun en la historia inglesa tenemos el caso de Carlos II, quien subió al trono en la restauración de 1660, pero contó su reinado a partir de la ejecución de Carlos I en 1649, sin tomar en cuenta el período de Cromwell.

Posiblemente Peka se consideró como genuino sucesor de la poderosa dinastía de Jehú, como patriota del partido antiasirio que reaccionaba contra las tendencias "colaboracionistas" de Manahem, quién pagó tributo a Tiglat-pileser. Incluso sería posible que en el tumulto que con el asesinato de Zacarías puso fin a la dinastía de Jehú, Peka hubiera logrado un verdadero dominio sobre parte del territorio de Israel y se hubiese considerado rey, aunque sin lograr regir todo el territorio hasta matar a Pekaía. En tal caso, no hubiera reconocido a los reyes del período como legítimos. No sabemos lo que ocurrió; pero, en base a precedentes históricos y políticos, no puede considerarse improbable que Peka se hubiera apropiado de doce años de reinado de sus predecesores.

4. A Jotam se le atribuyen 16 años de reinado (2 Reyes 15: 32, 33; 2 Crónicas 27: 1, 8). Sin embargo, Oseas subió al trono en el 20.º año de Jotam (2 Reyes 15: 30). No hay discrepancia entre los dos totales si hubo una corregencia, porque uno puede incluir todos los años de reinado, y el otro sólo los años de reinado exclusivo. Pero este caso parece complicarse con una corregencia con Acaz al final del reinado de Jotam. La combinación de los sincronismos parece indicar que durante los últimos años de su reinado (16 al 20) Acaz era corregente, cuando probablemente Jotam ya no llevaba las responsabilidades del reino. Así, en cierto sentido, su reino podría haber concluido en su 16.º año, pero podrían haberse seguido contando los años de su reinado hasta su muerte.

5. Algunos encuentran problemática la sincronización del reinado de Ezequías con el de Oseas. Otros creen que este problema se resuelve suponiendo una corregencia, como se ha hecho en otros casos en que los sincronismos parecieran exigirlo. En todo caso, los números deben ser probados por los sincronismos, y sobre esa base se los aplica al reinado exclusivo, a la corregencia o a ambos. Al aplicarse este método en el caso de Ezequías, se resuelve la dificultad si se supone que (a) la ascensión de Ezequías en el tercer año de Oseas marcó el comienzo de su corregencia; y (b) que las cifras de su edad y la duración de su reinado corresponden a su mandato exclusivo, tras la muerte de su padre.

De esta manera podría entenderse así la fórmula de ascensión de Ezequías: "En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar [como corregente] Ezequías, hijo de Acaz rey de Judá. Cuando comenzó a reinar [solo, tras la muerte de su padre] era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años [como monarca exclusivo]" (2 Reyes 18: 1, 2).

Algunos han adoptado un método similar para interpretar las cifras que se dan en la fórmula del año de ascensión de Acaz (ver 2 Reyes 16: 1, 2). Pero en realidad, si Ezequías tenía 25 años cuando murió su padre, la edad registrada para Acaz (20 años) debe haberse referido al comienzo de su corregencia y no al de su reinado exclusivo. Así habría tenido 15 años cuando nació Ezequías, algo que no es insólito en el antiguo Cercano Oriente.

6. La cronología de Acaz presenta la mayor dificultad. Oseas llegó al trono como resultado de una conspiración contra Peka. La Biblia dice que "Oseas hijo de Ela conspiró contra Peka ... a los veinte años de Jotam" (2 Reyes 15: 30). Los anales asirios registran que el pueblo destronó a Peka y que Tiglat-pileser puso por rey a Oseas. Esto parece haber sucedido en el 12.º año de Acaz (2 Reyes 17: 1). Sin embargo, este último sincronismo con el reinado de Acaz no armoniza con el resto del esquema cronológico elaborado de acuerdo con las otras informaciones bíblicas. Este es el eslabón incompleto en la cadena. Ya se ha dicho que la ubicación de los reyes en que se basan las fechas de este estudio, se acerca lo más posible a la armonía completa de todos los datos bíblicos y extrabíblicos que se conocen ahora. No puede considerarse completo mientras no pueda resolverse satisfactoriamente esta discrepancia. Por lo tanto, antes de recurrir a cambios o conjeturas, es mejor admitir francamente que este problema está aún por resolverse.

Por supuesto, existe la posibilidad de que la aparente discrepancia se deba a un error de copista. Sin embargo, otros problemas cronológicos antes considerados productos de tales errores, pueden ahora resolverse, pues comprendemos mejor los antiguos métodos de cómputo. Por lo tanto, es razonable esperar que con el tiempo esta discrepancia pueda aclararse, quizá cuando se descubra alguna otra información; tal vez alguien pueda elaborar sobre lo que ya se ha hecho, y arribe a un paralelismo ligeramente diferente de los reinados de este período que conserve la armonía de los sincronismos, y que también ubique esta última comprobación.

A la pregunta: ¿Qué valor tiene una cronología si es incompleta y está sujeta a posibles correcciones?, se puede responder que nuestra comprensión de la Biblia es incompleta, y que a veces necesitamos cambiar nuestra interpretación de ciertos textos. Pero eso no justifica la conclusión de que el estudio por mucho tiempo dedicado a la Biblia, no proporciona una forma constructiva para llegar a su comprensión. Por el contrario, creemos que mientras más estudiemos la Biblia, tanto mejor veremos su armonía y más plenamente nos convenceremos de que los escritores bíblicos presentaron una pauta de razonamiento coherente y unificada.

Lo mismo puede decirse de la parte de la Biblia dedicada a la cronología: cuanto más se la estudia, tanto mejor se descubre su forma definida y ordenada, y tanto más significativos resultan los registros históricos que dependen del marco cronológico.

10.07. Las corregencias ocurren en muchos reinados

Muchos de los reinados se ajustan a los sincronismos con el otro reino sin superposición alguna, pero en algunos casos existen aparentes discrepancias, a menos que el hijo hubiera ascendido al trono algún tiempo antes de la muerte de su padre y hubiera reinado en forma conjunta con él. De este modo los dos reinados se hubieran superpuesto por algunos años.

Si -a fin de lograr la armonía de los sincronismos de ascensión con la duración del reinado- puede suponerse tal corregencia sin violar algún otro sincronismo, no existe razón alguna para considerar que no existió la corregencia.

Por supuesto, no deberá considerarse que es algo absolutamente comprobado mientras exista la posibilidad de que alguien explique los datos a entera satisfacción con un esquema diferente. Tampoco puede descartarse totalmente la posibilidad de un interregno en algún momento de la sucesión de los reyes.

Algunas veces existe la comprobación de una corregencia como en el caso de Azarías (también llamado Uzías), quien por su lepra quedó incapacitado para ejercer el mandato real (2 Reyes 15: 5). Existe también una razón para pensar que hubo una corregencia en el caso de Joram de Judá (2 Reyes 1: 17; 3: 1; 8: 16); pero en la mayoría de los casos, la posibilidad de una corregencia sólo se basa en la necesidad de lograr armonía en los datos bíblicos.

En algunos casos, el total de años registrado en Reyes parece referirse al reinado entero, incluyendo la corregencia. Es menos frecuente que se refiera sólo al reinado en sí. Cada caso se determina por los sincronismos.

En la cronología empleada en nuestro estudio se suponen las siguientes corregencias: en el reino de Judá: Asa-Josafat, Josafat-Joram, Amasías-Azarías, Azarías-Jotam, Jotam-Acaz, Acaz-Ezequías, y Ezequías-Manasés; en el reino de Israel: Joás-Jeroboam II.