1.10. Antiguos sistemas anuales

En la antigüedad se empleaban diversos métodos para contar una serie de años.

En tiempos remotos, el año llevaba el nombre de un acontecimiento principal o, a veces, el nombre de un funcionario anual.

En Asiria éste era un magistrado honorario llamado limmu; en Atenas y en el mundo romano los nombres eran de magistrados en ejercicio: en Atenas un arconte y en Roma los dos cónsules.

En el Cercano Oriente, los años calendarios se numeraban en serie durante el reinado de cada rey, y por eso se llamaban años del reinado.

En la Biblia (aunque no en los cinco primeros libros) encontramos fechas con años de reinado, tales como: "En el año séptimo de Artajerjes".

Si los hombres hubieran computado los años partiendo de la creación - año 1, 2, etc.- y si los registros bíblicos hubieran sido fechados con un sistema tal sería fácil saber exactamente cuándo sucedió cualquier acontecimiento. Pero no existe una información tal.

Relativamente tarde, en los tiempos antiguos, alguien usó una era para las fechas, es decir una serie continua de años numerados consecutivamente desde un punto de partida.

Por ejemplo, la era seléucida era una continuación del reinado de Seleuco I, uno de los sucesores de Alejandro Magno. El año 1 de esa era comenzó, de acuerdo con el calendario macedonia, en el otoño del año que ahora llamamos 312 AC. La era seléucida se usó en Siria y Mesopotamia durante muchos siglos.

Por mucho tiempo, los griegos usaron una serie de períodos de cuatro años, llamados olimpíadas, delimitados por los juegos olímpicos cuadrienales, y los romanos usaban un sistema para numerar los años consecutivamente desde la supuesta fundación de Roma.

A diferencia de la era seléucida, las otras dos fueron ideadas siglos después de las fechas tradicionales inciertas de los acontecimientos a partir de los cuales se suponía que comenzaban.

No se empleaban para indicar las fechas diarias comunes; sólo se referían a sucesos históricos.