6.04. La muerte de Josué y la subsiguiente apostasía

El siguiente dato cronológico es la muerte de Josué a la edad de 110 años (Josué 24:29).

Este dato es un tanto incierto, pues se dice que "muchos días después que Jehová diera reposo a Israel", Josué congregó al pueblo y le dijo: "He aquí os he repartido por suerte, en herencia para vuestras tribus, estas naciones" (Josué 23:4), y se despidió diciendo que estaba "para entrar ... por el camino de toda la tierra" (vers. 14).

Si esto ocurrió poco después de la división del territorio hecha en Gilgal y Silo, podría decirse que Josué tenía casi 110 años cuando Caleb tenía 85; que habría tenido unos 65 años cuando fue uno de los 12 espías, y que ya tenía cien años cuando hizo entrar a los israelitas en Canaán.

Por otra parte, si era de aproximadamente la misma edad de Caleb, su muerte ocurrió unos 25 años después del final de la guerra. Por eso, en el intervalo entre la entrada en Canaán y la actuación del primer juez, hay amplio margen de incertidumbre.

Cualquiera fuere el caso, debemos considerar que pasó un lapso considerable desde la muerte de Josué hasta los primeros jueces, porque fue después de la apostasía de la generación que sucedió a Josué cuando comenzó la opresión y se levantaron jueces para libertar a los israelitas.

La apostasía fue espantosamente rápida*, pero deben haber transcurrido al menos varias décadas hasta que se extinguieran todos los contemporáneos de Josué.

Fue después que "toda aquella generación también fue reunida a sus padres" y que "se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel" (Jueces 2:10), cuando "los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová" (vers. 11) y abandonaron al Dios de sus padres, de modo que el Señor los entregó en manos de sus enemigos, y suscitó entonces jueces que en repetidas ocasiones los liberaron y procuraron hacerlos volver al culto de Dios (Jueces 2:10-16).

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* "Y los hijos de Dan levantaron para sí la imagen de talla; y Jonatán hijo de Gersón, hijo de Moisés, él y sus hijos fueron sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el día del cautiverio de la tierra" (Jueces 18:30).

En este texto, la LXX (Septuaginta) y la Vulgata dicen "Moisés", pero el texto masorético dice "Manasés". En verdad, Gersón, a menos que fuera otro personaje, fue hijo de Moisés y no de Manasés (Exodo 2:22; 18:3).

En hebreo, si no se toman en cuenta las vocales (que aparecen sólo en los manuscritos posteriores y como pequeños puntos, por lo general debajo de las consonantes), hay sólo la diferencia de una letra entre Manasés y Moisés. Falta la letra n.

Es interesante notar que en los manuscritos hebreos de la Biblia, editados por los masoretas, en este caso la letra n está escrita en una forma rara, "suspendida" sobre la línea. Esto sugiere que con toda probabilidad fue añadida más tarde. Hay otros casos de letras "suspendidas" en la Biblia hebrea (Salmos 80:14; Job 38:13, 15).

Los antiguos rabinos y eruditos hebreos, así como también los eruditos modernos, tanto judíos como no judíos, afirman que esta letra fue introducida en el nombre de Moisés por los rabinos o escribas, para que se leyera Manasés y así se librara a Moisés de la mala fama de haber tenido un nieto que fue sacerdote renegado del afamado santuario idolátrico de Dan.

El Talmud dice que Jonatán fue nieto de Moisés, pero porque hizo las obras de Manasés, posterior rey de Judá, las Escrituras lo designan como miembro de la familia de Manasés.

Y si fuera cierto, cosa que parece bien probable, que Jonatán hubiese sido nieto de Moisés, la gran antigüedad de lo que se relata en el cap. 18 sería atestiguada por el hecho de que sólo una generación separó de Moisés al levita que sirvió a Micaía.