8.02. Las edades de Saúl, David y Jonatán

El único motivo de preocupación respecto a la duración exacta del reinado de Saúl, es que un total de 40 años hace dificil el cálculo comparativo de las edades de Saúl, David y Jonatán, dificultad que se eliminaría si se considerase 40 como un número redondo para representar un período bastante más corto.

Si la cifra 40 es exacta, David nació una década después de la ascensión de Saúl al trono, pues sucedió a Saúl a los 30 años (2 Samuel 5:4). Luego, si mató a Goliat cuando era un joven de 18 años - y dificilmente podría haber sido mucho menor - ese acontecimiento ocurrió cuando Saúl ya había reinado casi 30 años.

Si la batalla de Micmas, en la cual Jonatán desempeñó un papel importante (1 Samuel 13, 14), ocurrió en el segundo año del reinado de Saúl como parece decirlo la RVR (aunque en verdad no lo afirma categóricamente), Jonatán habría tenido unos 18 ó 20 años una década antes de que naciera David.

Una amistad estrecha y fraternal entre un David de 18 años y un Jonatán de 46 discrepa completamente con el marco de la narración. Además, sobre esta base, Mefi-boset (o Merib-baal; 1 Crónicas 8:34; 9:40), único hijo de Jonatán, quien tenía 5 años cuando ocurrió la muerte de Saúl y sus hijos en batalla (2 Samuel 4:4; cf. 1 Samuel 29:1, 11; 31:1, 2), habría nacido cuando Jonatán tenía 53 años.

Difícilmente el heredero aparente del trono hubiera esperado tanto tiempo para proporcionar un sucesor al linaje de su padre. Y si Jonatán era ya un hombre maduro poco tiempo después de que su padre subiera al trono, Saúl debe haber tenido al menos entre 75 y 80 años cuando fue muerto en batalla.

Todo esto es posible, pero parece suficientemente anormal como para prestarse a una de las siguientes explicaciones:

(1) que el número 40 no representa la duración exacta del reinado personal de Saúl, o

(2) que era bastante joven cuando comenzó a reinar, y que la batalla de Micmas habría ocurrido bastante después del segundo año de su reinado.

Cualquiera de estas explicaciones permitiría pensar que Saúl y Jonatán hubieran sido mucho menores, lo cual elimina las aparentes dificultades en el cómputo de sus respectivas edades.