1.04. ¿No tiene el día doce horas?

"¿No tiene el día doce horas?", preguntó Jesús (Juan 11:9).

Y así era porque en su tiempo una hora significaba la doceava parte del intervalo - que variaba con las estaciones - entre el alba y el ocaso.

Pero "día" tiene también otro significado. Un período delimitado por cinco días, o cualquier número de días, no puede desentenderse de las noches que comprende. Por lo tanto, un día se mide en el calendario por una rotación completa de la tierra sobre su eje, que incluye un día y una noche.

La puesta del sol era el punto de partida para los hebreos. Cada día completo constaba de tarde-mañana, oscuridad-luz, noche-día:

"Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo" (Lev. 23:32).

"la persona que lo tocare será inmunda hasta la noche, y no comerá de las cosas sagradas antes que haya lavado su cuerpo con agua. Cuando el sol se pusiere, será limpio; y después podrá comer las cosas sagradas, porque su alimento es" (Lev.22: 6, 7).

"Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados" (Mar. 1:32).

Algunos pueblos antiguos, como los babilonios, también comenzaban su día con la puesta del sol, aunque los egipcios lo computaban con el alba.

Procede de los romanos nuestro cómputo moderno: de medianoche a medianoche.