1.06. El año medido por el sol

A medida que nuestra tierra giratoria - acompañada continuamente por la luna - prosigue su vasto recorrido en torno del sol, cumple el circuito de las cuatro señales estacionales - los solsticios de verano e invierno, y los equinoccios de primavera y otoño - hasta completar lo que llamamos un año.

Esos puntos no delimitan el año tan visiblemente como lo hace la luna con el mes lunar. Sin embargo se pueden reconocer mediante repetidas observaciones de las sombras proyectadas a lo largo del año por el sol al amanecer, al ponerse y al mediodía.

En los solsticios de verano e invierno, se producen los días de luz solar más largos y más cortos, cuando se ve el sol más hacia el norte y más hacia el sur en el cielo. [El fenómeno opuesto se presenta en el hemisferio sur.] En los equinoccios de primavera y otoño, cuando son iguales el día y la noche en todo el mundo, el sol sale directamente por el este y se pone directamente por el oeste.

Y, a pesar de la dificultad para determinar la longitud precisa del año, se puede reconocer su paso por el ciclo de las estaciones, marcadas por signos inconfundibles.