EL DIOS QUE YO CONOZCO

13.00. Cronología del Exilio y de la Restauración - Introducción

La cronología que estudiaremos ahora abarca el exilio babilónico y la restauración, es decir desde el reinado de Nabucodonosor, en tiempos del Imperio Neobabilónico, hasta el reinado de Darío II, del Imperio Persa que le siguió.

Durante este período, más que en cualquier otro, el relato bíblico puede hacerse corresponder con la secuencia de los acontecimientos históricos y los altibajos de las fuerzas políticas, religiosas y sociales en el Cercano Oriente. Esto es posible gracias a que los arqueólogos modernos han descubierto muchas inscripciones conmemorativas y miles de documentos públicos y privados. Estos últimos fueron escritos mayormente en tablillas de arcilla en Mesopotamia, y en menor número en papiros en Egipto, algunos de los cuales se hallaron cerrados y sellados.

Entre estos antiguos documentos originales hay contratos, títulos de propiedad y otros documentos legales, cartas, recibos, textos literarios o religiosos, decretos y correspondencia diplomática. Todos ellos escritos por escribas profesionales, pero relacionados mayormente con individuos. Proporcionan importantes detalles referentes a la propiedad, las deudas, los salarios, los impuestos y el costo de la vida. Aclaran ciertas costumbres sociales: la esclavitud, el matrimonio, el divorcio, y ocasionalmente revelan datos inesperados de interés humano.

Un simple inventario de propiedad personal presenta un cuadro gráfico del ajuar de una novia -sus vestidos nuevos, uno fruncido, otro rayado, etc.-, su baúl de mimbre, su espejo de bronce, fuentes y envases para cosméticos. Una serie de recibos fechados relata una historia de fraude en la capital. Y las fechas de estos documentos, que llevan el número del año de reinado de muchos reyes sucesivos, son de gran importancia para fechar esos reinados.

Estos antiguos documentos se han acumulado en los archivos de los museos porque lleva mucho tiempo traducirlos y publicarlos. Por ejemplo, los papiros del museo de Brooklyn (Nueva York), adquiridos más de 50 años antes que se los publicara en 1953, constituyen un eslabón importante en la cadena de pruebas acerca del calendario judío postexílico y, en consecuencia, aclaran las fechas de Esdras y Nehemías y del decreto de Artajerjes de "restaurar y edificar a Jerusalén" (Daniel 9: 25), fecha de la cual dependen dos importantes profecías cronológicas.

En Esdras y Nehemías, Jeremías y Daniel, Hageo y Zacarías, se encuentran muchas fechas relacionadas con los años de ciertos reyes de los imperios Neobabilónico y Persa. Esas fechas pueden ubicarse con mayor grado de certeza que las de cualquier período anterior o posterior de la historia bíblica. Algunas de ellas están relacionadas con acontecimientos tan importantes como la caída de Jerusalén, o con profecías como la del cautiverio de los 70 años o la de las 70 semanas.

Muchos acontecimientos del cautiverio y de la restauración de los judíos pueden fecharse con seguridad en determinado año, y a menudo aun en el día preciso. Sin embargo, siempre debe admitirse la posibilidad de la variación de un día en el cálculo de la fecha según el calendario lunar, o algunas veces de un mes, cuando no existe seguridad en cuanto a si un determinado año tuvo 13 meses o no (ver "El problema de reconstruir un antiguo calendario" y "Calendario Judío en Egipto" en el blog "El calendario hebreo").

Por lo tanto, en nuestro estudio se dan algunas fechas exactas siendo muy probable que no haya en ellas ni siquiera un día de variación. Las fechas de los meses babilónicos se han tomado de la obra Babylonian Chronology de Parker y Dubberstein. Las fechas judías del siglo V han sido tomadas de la tabulación de Horn y Wood que se reproducirán más adelante. En algunos casos puede admitirse una diferencia de opinión. Por eso es conveniente estudiar la manera de cómo se llega a estas fechas y examinar si son fidedignas.

12.04. La datación AC de los reyes hebreos

Suponiendo que tenemos un esquema de los reinados de los reyes hebreos, al menos relativamente sólido y aparentemente correcto, podemos superponer a ese esquema la escala de las fechas AC para hacer sincronizar los años de Nabucodonosor, cuyos años AC están sincronizados con los últimos reinados de Judá. Desde ese punto podemos remontarnos en el tiempo. Si los primeros sincronismos entre los reyes hebreos y los monarcas asirios no contradicen las cifras bíblicas -durante el tiempo cuando se superponen la lista limmu y el Canon de Tolomeo-, y si además armoniza el período aún más antiguo de Salmanasar III con Acab y Jehú, parece que la reconstrucción de la cronología de este período es razonablemente correcta.

Esto no significa necesariamente que puedan considerarse del todo inamovibles todos los detalles, porque donde deben aceptarse tantos reinados superpuestos, podrá haber más de una manera factible de hacer concordar las relaciones entre esos reinos. Pero puede considerarse que el esquema general se basa en principios sólidos y usables como un postulado para fechar los acontecimientos bíblicos. Sólo pueden precisarse con exactitud las fechas de los sucesos que tienen relación directa y clara con algún punto de referencia fijo, como los sincronismos del reinado de Nabucodonosor. Aun en tales casos, las fechas que se dan en meses lunares no pueden establecerse dogmáticamente, precisando el día, sin dar lugar a variaciones de un día o hasta de un mes.

Aunque la cronología exacta de todos los reinados hebreos no se considera fija, el esquema es lo suficientemente completo como para permitir la asignación de fechas AC, a lo menos como aproximaciones. Estas fechas no se dan como una declaración final de una cronología exacta. Aunque los últimos reinados de Judá concuerdan con los años babilónicos de Nabucodonosor, las fechas AC de los primeros reyes deberán considerarse como aproximaciones, aunque en la mayoría de los casos es muy probable que dichas fechas sean exactas.

En cuanto a otras fechas existe menos certeza, puesto que están distantes en el tiempo de las fechas fijas, o están implicadas en algunos de los ajustes, tales como las supuestas corregencias, que se han hecho sólo con el propósito de lograr que los sincronismos concuerden en el papel, lo que debe hacerse en forma provisional si se ha de reconstruir una escala completa.

La posible inexactitud de algunos días o aun de algunos años no excede al valor de una serie de fechas presentadas como un postulado; pero no debe sorprender si es preciso corregir algunos de estos detalles al surgir información adicional.

12.03. Sincronismos entre los reyes de Judá y de Babilonia

Los últimos reinados de Judá proporcionan los sincronismos más exactos con el reinado de Nabucodonosor, y por lo tanto con toda la cronología, ya que su 37.ºaño está fijado astronómicamente. Pueden computarse así:

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Estas fechas se basan en el sincronismo del 4.º año de Joacim con el primero de Nabucodonosor, la deportación de Joaquín "a la vuelta del año" (2 Crónicas 36: 10) con el 8.º año de Nabucodonosor, y la caída de Jerusalén con el 19.º año de Nabucodonosor, si se tiene en cuenta el año judío de otoño a otoño.

Ezequiel, que fue llevado a Babilonia con Joaquín, frecuentemente fecha los acontecimientos según los años de este cautiverio. Por ejemplo:

- La visión de Ezequiel en cuanto al sitio, 9.º año del cautiverio -Ezequiel 24: 1, 2 (ver la misma fecha para el comienzo del sitio, 2 Reyes 25: 1; Jeremías 52: 4).

- La noticia de la caída de la ciudad llega hasta Ezequiel en el 10º. mes del 12.º año -Ezequiel 33: 21 (ver la caída de la ciudad en el 4.º mes del 11.º año de Sedequías y 19.º año de Nabucodonosor, Jeremías 39: 2; 52: 6-14).

- La visión de Ezequiel en el 25.º año del cautiverio, el 14.º después de la destrucción de la ciudad -Ezequiel 40: 1.

Estas fechas no determinan el método usado por Ezequiel para computar los años del cautiverio de Joaquín, porque pueden armonizar con un año comenzado en primavera u otoño, o con un cómputo de años aniversarios contados a partir de la fecha de la captura de Jerusalén. Estas posibles variantes, junto con las diferentes opiniones en cuanto al paralelismo del 4.º año de Joacim y el 1.º de Nabucodonosor, dan como resultado diferentes fechas para la visión de Ezequiel referente al sitio, y la noticia de la caída de la ciudad.

Sin embargo, el cómputo de Ezequiel no necesariamente se aplica a otra fecha presentada en relación con el cautiverio de Joaquín, la liberación del rey cautivo en el 12.º mes del 37.º año. Amel-Marduk, sucesor de Nabucodonosor, lo sacó de la cárcel en Babilonia "en el primer año de su reinado" (2 Reyes 25: 27; Jeremías 52: 31). En realidad estos textos dicen literalmente: "en el año cuando fue (o llegó a ser) rey" (2 Reyes 25: 27), y "en el año de su reinado" (Jeremías 52: 31).

Algunos han pensado que "el año" de Amel-Marduk sería, por analogía con el árabe, su primer año, puesto que fue ése el único año calendario completo que tuvo como rey, pues murió en su 2.º año. Otros dicen que significa su "año de ascensión" porque "en el año que él reinó" puede entenderse como el año cuando comenzó a reinar.

Si en Reyes y Jeremías se cuentan los años de cautividad de Joaquín en forma inclusiva, desde el año, de otoño a otoño, cuando fue capturado, el 12.º mes del 37.º año caería en el año babilónico de la ascensión de Amel-Marduk, en la primavera de 561 AC, lo que sería el año uno si se contara según el calendario de Judá que corría de otoño a otoño. Sin embargo, no es necesario suponer que el cómputo que Ezequiel usó en Babilonia fuese el mismo que se usaba en Judá en los últimos tiempos de la monarquía. Podría ejemplificar diferentes sistemas de cómputo. Pero este punto en nada influye sobre la fecha del fin del reinado de Judá.

12.02. Sincronismos entre reyes hebreos y asirios

Los más antiguos sincronismos entre reyes israelitas y asirios no se encuentran en la Biblia, sino en los anales de Salmanasar III, en los años 6.º y 18.ºde su reinado. El primero de estos años llevaba el nombre del limmu Daiân-Ashshur.

En la forma en que está la lista, no sólo aparece el nombre de Daiân-Ashshur en el 6.º año después del año cuando se dice que Salmanasar ocupó su lugar en el trono, sino que también en algunas secciones de los anales la fecha de esta campaña es el 6.º año del reinado.

La "Inscripción Monolítica" de Salmanasar registra que en el año de Daiân-Ashshur las fuerzas asirias efectuaron una campaña militar hacia el oeste, y que en Qarqar, en Siria, se encontraron con una coalición defensiva que incluía a Benhadad de Damasco y Ahabbu mat Sir'ila, o sea "Acab de la tierra de Israel". Doce años más tarde, en otra expedición hacia el oeste, en su 18.º año, luchó contra Hazael de Damasco y recibió tributo de Iaua mâr Humri ("Jehú, hijo de Omri", es decir de la tierra de Omri, o sea Israel). El obelisco negro de Salmanasar presenta un relieve de Jehú que se inclina ante él para darle tributo. Estos dos años se han fijado en 853 y 841 AC, respectivamente. (Las fechas 854 y 842, basadas en una sola lista limmu por autoridades pasadas, no concuerdan con todas las otras listas.)

Estos dos años fueron los últimos de Acab y el 1.º de Jehú, ya que hay dos reinados en el ínterin (Ocozías, 2 años y Joram, 12 años), con un total de 12 años de reinado que se computan sin año de ascensión, y admitiendo una superposición de un año para cada reinado:

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Ya que el cómputo de la fecha AC de Salmanasar III parece establecerse mediante la lista limmu, los reinados de Acab, Ocozías, Joram y Jehú de Israel se establecen de igual manera, como también el contemporáneo Ocozías de Judá cuyo breve reinado de un año terminó en el 12.º año de Joram de Israel, es decir el 18.º de Salmanasar. Siempre que las informaciones que tenemos sean acertadas, podrá fecharse todo el esquema de las dos sucesiones de reyes hebreos en la escala AC. De este sincronismo con Salmanasar se obtiene la fecha del 4.º año de Salomón, el año 480.º a partir del éxodo, que quedaría fijado en 967/66 AC. El 40.º de Salomón, cuando ocurrió el cisma, fue el 931/30 AC.

Joás de Israel es probablemente el Ia'asu mencionado por Adad-nirari III de Asiria. Algunos piensan que Pul y Tiglat-pileser de 1 Crónicas 5: 26 son una misma persona, y que debiera traducirse: "Pul, es decir Tiglat-pileser". Peka y Acaz fueron contemporáneos de Tiglat-pileser (2 Reyes 16: 5, 10; 2 Crónicas 28: 19-21). Los anales de éste mencionan a Menihimme, Paqaha, y Ausi' (que se traducirían Manahem, Peka y Oseas), y es probable, aunque haya discusión al respecto, que su "Azriau de Iauda" hubiera sido Azarías de Judá.

Salmanasar V sitió Samaria, que cayó "al cabo de tres años" (cómputo inclusivo) en el 9.º año de Oseas y el 6.º de Ezequías (2 Reyes 17: 3, 4; 18: 9, 10). Puesto que en sus últimos años Sargón II afirmó haber tomado Samaria a comienzos de su reinado, algunos creyeron que la ciudad cayó después de la muerte de Salmanasar, o que Sargón fue el general que en realidad conquistó la ciudad justamente antes de su ascensión. Pero las pretensiones vanagloriosas de un rey asirio, que no aparecen sino en ediciones tardías de sus anales, no son dignas de ser admitidas sin reservas. Si Shabara'in corresponde con Shamara'in, o sea Samaria, la caída de esa ciudad es el único acontecimiento del reinado de Salmanasar V que aparece en la Crónica Babilónica. Esto indicaría que la ciudad cayó justamente antes de terminar el reinado de Salmanasar, en el año 723/22 AC.

La última referencia bíblica a contactos entre Asiria y Judá es la que encontramos en cuanto a Ezequías y a Senaquerib (aunque posteriormente los anales de Esarhadón mencionan a Manasés como Menasi, y Asurbanipal se refiere a él bajo el nombre de "Minsie" de "Iaudi"). Senaquerib invadió el oeste en el 14.º año de Ezequías (2 Reyes 18: 13), pero no tomó Jerusalén. Evidentemente, la "tercera campaña" de Senaquerib es la que aparece en los anales asirios.

Estas dos declaraciones: que Salmanasar (V) subió contra Samaria en el 4.º año de Ezequías y que Senaquerib invadió Judá en el 14.º año del mismo rey (2 Reyes 18: 9, 13), no contradicen, como pudiera parecerlo a primera vista, los registros asirios que en el ínterin le dan 17 años de reinado a Sargón II. Este intervalo es una clara indicación de que Ezequías fue corregente. Esto
ubicaría la invasión de Salmanasar en el 4.º año de la corregencia de Ezequías, y la de Senaquerib en el 14.º de su reinado exclusivo, y de este modo armonizan ambos registros.

Aunque algunos comentadores consideran que Senaquerib sólo atacó a Judá una vez, la narración bíblica se presta también a la interpretación que permitiría una segunda invasión durante la última parte del reinado de Ezequías. Los comentadores que piensan que hubo una segunda campaña no concuerdan en cuanto al lugar de transición dentro del relato bíblico. Sin embargo, la mención de "Tirhaca [en egipcio: Taharka] rey de Etiopía" (2 Reyes 19: 9), que en este momento constituía una amenaza para Senaquerib, parece referirse a un momento casi al final del reinado de Ezequías, porque Taharka, rey de la XXV dinastía de Egipto, dinastía nubia, o "etíope", comenzó a reinar en torno a 690 AC, cuando tenía 20 años, según las comprobaciones efectuadas hace algunos años. Esto se ubicaría a escasos años del final de los 29 años de reinado exclusivo de Ezequías. De este modo la fecha establecida de Salmanasar V y la fecha aproximada de Taharka de Egipto se conjugan para apoyar la idea de que Ezequías tuvo un reinado exclusivo de 29 años, más una corregencia.

12.01. Contactos entre reyes hebreos y faraones egipcios

La primera mención de un rey extranjero en relación con un rey de Israel o Judá es la de Sisac (en egipcio, Sheshonk), que invadió Judá en el 5.º año de Roboam de Judá:

"Al quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, y lo saqueó todo; también se llevó todos los escudos de oro que Salomón había hecho" (1 Reyes 14: 25, 26).

"Y por cuanto se habían rebelado contra Jehová, en el quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén, con mil doscientos carros, y con sesenta mil hombres de a caballo; mas el pueblo que venía con él de Egipto, esto es, de libios, suquienos y etíopes, no tenía número. Y tomó las ciudades fortificadas de Judá, y llegó hasta Jerusalén. Entonces vino el profeta Semaías a Roboam y a los príncipes de Judá, que estaban reunidos en Jerusalén por causa de Sisac, y les dijo: Así ha dicho Jehová: Vosotros me habéis dejado, y yo también os he dejado en manos de Sisac. Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es Jehová. Y cuando Jehová vio que se habían humillado, vino palabra de Jehová a Semaías, diciendo: Se han humillado; no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no se derramará mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac. Pero serán sus siervos, para que sepan lo que es servirme a mí, y qué es servir a los reinos de las naciones. Subió, pues, Sisac rey de Egipto a Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey; todo lo llevó, y tomó los escudos de oro que Salomón había hecho" (2 Crónicas 12: 2-9).

Pero esta información no ayuda a ubicar el 5.º año de Roboam, porque no se conoce con exactitud la cronología de la XXII dinastía. Se cree que Sheshonk comenzó a reinar en torno al año 950 AC.

El siguiente contacto mencionado es el de "So, rey de Egipto" con Oseas de Israel:

"Mas el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba; porque había enviado embajadores a So, rey de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria, como lo hacía cada año; por lo que el rey de Asiria le detuvo, y le aprisionó en la casa de la cárcel" (2 Reyes 17: 4),

Pero tampoco hay información que permita establecer ninguna fecha exacta.
Un tercer contacto fue el que hubo entre "Tirhaca rey de Etiopía" y Ezequías (2 Reyes 19: 9).