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jueves, septiembre 06, 2007

13.05. Coordinación de años egipcios y babilónicos

El eclipse mencionado establece la coordinación de los años egipcios de Tolomeo con los años babilónicos correspondientes.

Tolomeo hace comenzar el año 1.º de Cambises, según el calendario egipcio, en el 1.º de Tot, o sea el 3 de enero de 529 AC, aproximadamente unos tres meses antes que comenzara el año 1.º de Cambises según el calendario babilónico.

Otras comprobaciones indican que así también en todo este período, un año determinado de un reinado comenzaba de tres a cuatro meses antes en el calendario egipcio que el mismo año en el cómputo babilónico-persa. Ese intervalo se tornó más y más largo puesto que el año babilónico siempre comenzaba después de una luna nueva en marzo o abril (véase en el Blog EL CALENDARIO HEBREO la tabla en la entrada 5.05. Los nombres postexílicos de los meses), mientras que el comienzo del año egipcio iba retrocediendo gradualmente, lo que puede verse en la última columna de la tabla de la entrada 11.03. Canon de los reyes, de Tolomeo. (Véase la razón de este retroceso en la nota de la misma entrada; ver también: 1.08. Los calendarios reconcilian los tres movimientos; 1.09. Los puntos de partida de los años; 2.07. El año regulado por las fiestas).

13.04. Dos tablillas astronómicas fijan la cronología babilónica

Dos tablillas independientes y escritas en la época cuando se observaron los fenómenos, dan por separado datos astronómicos de todo un año que nos resultan de un valor inestimable. La primera de ellas, del año 37 de Nabucodonosor, contiene una serie de observaciones que van desde el 1.º de Nisán (día de año nuevo en Babilonia) del año 37, hasta el 1.º de Nisán del año 38 (véase 11.01. La tablilla astronómica del 37.º año de Nabucodonosor).

Podría haber algún error si no existiera más que la fecha de una sola observación astronómica, pero los astrónomos modernos nos dicen que una combinación de observaciones como las que aparecen en esta tablilla, con referencia a las posiciones del sol, de la luna y de los planetas, todos los cuales se mueven en diferentes ciclos, puede ubicarse con precisión sólo en un año determinado. El año 37 de Nabucodonosor fue, sin lugar a duda, el año babilónico de calendario lunar que comenzó el 23 de abril de 568 AC (con mayor precisión, 22/23 abril, de puesta de sol a puesta de sol) hasta el 12 de abril de 567 AC. De este modo, se puede ubicar el primer año completo, o sea el primer año oficial del reinado de Nabucodonosor en 604/03 AC, de primavera a primavera. Esto permite fijar todos los años de su reinado.

El segundo documento de esta clase contiene una serie parecida de datos astronómicos calculados que fijan el 7.º año de Cambises como el año babilónico que va del 7 de abril de 523 al 26 de marzo de 522 AC. Los cómputos modernos confirman la corrección de este cálculo. Los reyes persas, siendo también reyes de Babilonia, adoptaron el calendario babilónico. Esta tablilla del reinado de Cambises es especialmente interesante porque entre otros datos consigna un eclipse (que se calcula que ocurrió el 16 de julio de 523 AC) que es idéntico al que Tolomeo ubica en el mismo 7.º año. Así los dos antiguos sistemas cronológicos -el de años solares egipcios, usado por Tolomeo, y el de años lunares, de los persas y babilonios- convergen en un punto fijo en la escala AC, y el uno en relación con el otro.

lunes, agosto 20, 2007

13.03. Serie de tablillas de cronología relativa

Las tablillas de este tipo (o los papiros similares provenientes de Egipto) proporcionan tan sólo una cronología relativa. Toda la serie de años de reinado de los reyes babilónicos necesita un punto fijo para afirmar el sistema cronológico AC.

El Canon de Tolomeo y sus registros de los eclipses fijan las fechas AC de los años del calendario egipcio, pero no del babilónico. Aunque la serie incompleta de tablillas babilónicas con sus fechas relativas, parece concordar con Tolomeo, no constituye una prueba definitiva, porque las tablillas están fechadas según un calendario diferente, y en algunos casos pueden estar sujetas a diversas interpretaciones.

Las tablillas de los saros (del período de los seléucidas) contienen una lista de reinados con intervalos de 18 años en el siclo de los saros. Estos años de reinado armonizan con lo que dice Tolomeo y con las tablillas fechadas, en lo que se refiere a la duración de los reinados, pero no fijan en forma independiente ninguna fecha AC. Pero dos tablillas han proporcionado un control para el Canon de Tolomeo, y ofrecen una prueba definitiva y contemporánea de los años AC equivalentes a los años babilónicos. Se las estudiará a continuación.

lunes, agosto 06, 2007

13.02. Las tablillas babilónicas bosquejan los reinados

Desde el surgimiento de la arqueología moderna, la información acumulada de las tablillas de arcilla de Babilonia ha ido formando un cuadro, no sólo del marco histórico sino también de la cronología del período. No importa cuán trivial sea el contenido de esas tablillas, las fechas de una serie de ellas, colocadas en orden cronológico, muestran aproximadamente el momento del año cuando comenzó a reinar cada rey.

Por ejemplo, si se ponen en orden cronológico todas las tablillas conocidas, escritas durante una serie de reinados, se nota que la última fechada en un reinado y la primera fechada en un reinado y la primera fechada en el reinado siguiente llevan fechas muy próximas, algunas veces la del mismo día. Se podría construir así una serie de tablillas: (Pulsa sobre la imagen para aumentarla)

Las fechas que aparecen en bastardilla muestran, por ejemplo, que la primera tablilla del reinado de Amel-Marduk (Evil-merodac en la Biblia) lleva la fecha del día 26 del mes 6.º, la misma fecha de la última tablilla fechada en el reinado de Nabucodonosor. También se ve que a continuación de la última tablilla fechada en el reinado de Amel-Marduk, del día 17 del mes 5.º de su 2.º año, a menos de una semana viene una tablilla fechada el día 23 del mes 5.º, que corresponde con el reinado de su sucesor. Así puede conocerse con mucha exactitud la duración de su reinado.

La serie se repite en otros reinados. Las primeras tablillas del "comienzo del reinado" aparecen en la parte final del año que había comenzado como último año del rey anterior. Algunas veces se superponen las fechas de las tablillas, porque los documentos escritos en aldeas distantes se fechaban según el antiguo reinado hasta que se recibía la noticia de la muerte del rey, tal vez muchos días después de que los escribas en la capital ya usaban el nombre del nuevo rey.

Todas las series de últimas y primeras tablillas que se conocen, confirman la duración de los reinados babilónicos y persas tal como aparecen en el Canon de Tolomeo, y señalan aproximadamente el mes y el día de la entronización del nuevo rey. (Dos tablillas de los anales de Babilonia dan las fechas exactas del comienzo de los reinados de Nabopolasar y Nabucodonosor). ¹

Las tablillas fechadas también muestran que la parte final del último año calendario del antiguo rey, entre el cambio de mando y el siguiente día de año nuevo (primero de Nisán, en primavera ²), se llamaba "comienzo del reinado", o lo que hoy se da en llamar "año de ascensión", mientras que el "año 1" era el primer año calendario completo. (Ver: 10.04. Sistemas con año de ascensión y sin año de ascensión).³
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¹ Wiseman, D. J. Chronicles of Chaldean Kings (626-556 B.C.) in the British Museum. London: Trustees of the British Museum, 1961.

² En este estudio se hace referencia muchas veces a las estaciones del año. Debe recordarse que en hemisferio norte, la primavera incluye los meses de marzo a mayo, y el otoño desde septiembre a noviembre.

³ Los papiros judío-egipcios de Egipto también armonizan con el Canon de Tolomeo, e indican que los judíos usaban el sistema del año de ascensión. También muestran que los egipcios llamaban "año 1" al final del año durante el cual ocurría el comienzo de un reinado, y no lo denominaban "comienzo del reinado" o "año de ascensión". Ver en 9.05. Método de cómputo con año de ascensión y 9.06. Método de computar los reinados sin año de ascensión lo referente a este sistema egipcio de computar los años de reinado "sin año de ascensión".

martes, julio 31, 2007

13.01. El Canon de Tolomeo

Numerosos documentos establecen sin lugar a dudas los reinados de los reyes babilonios y persas durante el período del cautiverio y de la restauración. La mayoría de ellos se han conocido recientemente. Antiguamente, los eruditos dependían del canon o lista de los reyes recopilado por el astrónomo egipcio Tolomeo en el siglo II DC. (Ver 11.02. El Canon de Tolomeo fue fijado por eclipses y 11.03. Canon de los reyes, de Tolomeo).

En el Canon de Tolomeo se da la duración de los reinados sucesivos de monarcas babilónicos, persas, macedonio-egipcios y romanos, desde el 26 de febrero de 747 AC hasta el tiempo de Tolomeo, computados según el calendario egipcio. Estas fechas computadas con el calendario egipcio son exactas, pues se las comprueba mediante una serie de eclipses que Tolomeo menciona en El Almagesto, su obra de astronomía. Estos eclipses tienen fecha y hora en el cómputo del calendario egipcio que han sido identificadas con precisión por los astrónomos modernos.¹

El Canon de Tolomeo se basaba en registros antiguos y fue recopiado muchas veces antes que lo conocieran los eruditos modernos. Por eso algunos especialistas en cronología de hace uno o dos siglos se sintieron libres de alterar las fechas del canon para hacerlas concordar con sus teorías. Pero en tiempos recientes han aparecido documentos mucho más antiguos que el canon, sin los pequeños errores acumulados de que tantas veces adolecen los manuscritos que se vuelven a copiar, y su contenido ha confirmado más y más la exactitud de Tolomeo.

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¹ Podrá alguno preguntarse por qué es posible fijar con tanta confianza las fechas para los eclipses registrados por Tolomeo, ya que el eclipse del cual dependen las fechas de la lista limmu asiria podría tener más de una posible fecha. Esto ocurre porque el registro asirio sólo da el mes lunar, mientras que Tolomeo registra 19 eclipses con mención de día y hora, y da el intervalo exacto entre los elipses, según la era del calendario egipcio. Según nuestro calendario, la luna llena (único momento cuando puede ocurrir un eclipse lunar) cae en la misma fecha sólo una vez cada 19 años. En el calendario egipcio de Tolomeo, con su retroceso gradual, una fecha de luna llena no podría repetirse sino después de 25 años. Puesto que no es posible que haya más de dos elipses lunares en las 12 ó 13 fechas en que hay luna llena en el año, se reduce aún más la posibilidad de que se produzca una duplicación. Por eso no puede haber duda en cuanto a las fechas de los eclipses mencionados por Tolomeo.

miércoles, julio 25, 2007

13.00. Cronología del Exilio y de la Restauración - Introducción

La cronología que estudiaremos ahora abarca el exilio babilónico y la restauración, es decir desde el reinado de Nabucodonosor, en tiempos del Imperio Neobabilónico, hasta el reinado de Darío II, del Imperio Persa que le siguió.

Durante este período, más que en cualquier otro, el relato bíblico puede hacerse corresponder con la secuencia de los acontecimientos históricos y los altibajos de las fuerzas políticas, religiosas y sociales en el Cercano Oriente. Esto es posible gracias a que los arqueólogos modernos han descubierto muchas inscripciones conmemorativas y miles de documentos públicos y privados. Estos últimos fueron escritos mayormente en tablillas de arcilla en Mesopotamia, y en menor número en papiros en Egipto, algunos de los cuales se hallaron cerrados y sellados.

Entre estos antiguos documentos originales hay contratos, títulos de propiedad y otros documentos legales, cartas, recibos, textos literarios o religiosos, decretos y correspondencia diplomática. Todos ellos escritos por escribas profesionales, pero relacionados mayormente con individuos. Proporcionan importantes detalles referentes a la propiedad, las deudas, los salarios, los impuestos y el costo de la vida. Aclaran ciertas costumbres sociales: la esclavitud, el matrimonio, el divorcio, y ocasionalmente revelan datos inesperados de interés humano.

Un simple inventario de propiedad personal presenta un cuadro gráfico del ajuar de una novia -sus vestidos nuevos, uno fruncido, otro rayado, etc.-, su baúl de mimbre, su espejo de bronce, fuentes y envases para cosméticos. Una serie de recibos fechados relata una historia de fraude en la capital. Y las fechas de estos documentos, que llevan el número del año de reinado de muchos reyes sucesivos, son de gran importancia para fechar esos reinados.

Estos antiguos documentos se han acumulado en los archivos de los museos porque lleva mucho tiempo traducirlos y publicarlos. Por ejemplo, los papiros del museo de Brooklyn (Nueva York), adquiridos más de 50 años antes que se los publicara en 1953, constituyen un eslabón importante en la cadena de pruebas acerca del calendario judío postexílico y, en consecuencia, aclaran las fechas de Esdras y Nehemías y del decreto de Artajerjes de "restaurar y edificar a Jerusalén" (Daniel 9: 25), fecha de la cual dependen dos importantes profecías cronológicas.

En Esdras y Nehemías, Jeremías y Daniel, Hageo y Zacarías, se encuentran muchas fechas relacionadas con los años de ciertos reyes de los imperios Neobabilónico y Persa. Esas fechas pueden ubicarse con mayor grado de certeza que las de cualquier período anterior o posterior de la historia bíblica. Algunas de ellas están relacionadas con acontecimientos tan importantes como la caída de Jerusalén, o con profecías como la del cautiverio de los 70 años o la de las 70 semanas.

Muchos acontecimientos del cautiverio y de la restauración de los judíos pueden fecharse con seguridad en determinado año, y a menudo aun en el día preciso. Sin embargo, siempre debe admitirse la posibilidad de la variación de un día en el cálculo de la fecha según el calendario lunar, o algunas veces de un mes, cuando no existe seguridad en cuanto a si un determinado año tuvo 13 meses o no (ver "El problema de reconstruir un antiguo calendario" y "Calendario Judío en Egipto" en el blog "El calendario hebreo").

Por lo tanto, en nuestro estudio se dan algunas fechas exactas siendo muy probable que no haya en ellas ni siquiera un día de variación. Las fechas de los meses babilónicos se han tomado de la obra Babylonian Chronology de Parker y Dubberstein. Las fechas judías del siglo V han sido tomadas de la tabulación de Horn y Wood que se reproducirán más adelante. En algunos casos puede admitirse una diferencia de opinión. Por eso es conveniente estudiar la manera de cómo se llega a estas fechas y examinar si son fidedignas.

viernes, junio 29, 2007

12.04. La datación AC de los reyes hebreos

Suponiendo que tenemos un esquema de los reinados de los reyes hebreos, al menos relativamente sólido y aparentemente correcto, podemos superponer a ese esquema la escala de las fechas AC para hacer sincronizar los años de Nabucodonosor, cuyos años AC están sincronizados con los últimos reinados de Judá. Desde ese punto podemos remontarnos en el tiempo. Si los primeros sincronismos entre los reyes hebreos y los monarcas asirios no contradicen las cifras bíblicas -durante el tiempo cuando se superponen la lista limmu y el Canon de Tolomeo-, y si además armoniza el período aún más antiguo de Salmanasar III con Acab y Jehú, parece que la reconstrucción de la cronología de este período es razonablemente correcta.

Esto no significa necesariamente que puedan considerarse del todo inamovibles todos los detalles, porque donde deben aceptarse tantos reinados superpuestos, podrá haber más de una manera factible de hacer concordar las relaciones entre esos reinos. Pero puede considerarse que el esquema general se basa en principios sólidos y usables como un postulado para fechar los acontecimientos bíblicos. Sólo pueden precisarse con exactitud las fechas de los sucesos que tienen relación directa y clara con algún punto de referencia fijo, como los sincronismos del reinado de Nabucodonosor. Aun en tales casos, las fechas que se dan en meses lunares no pueden establecerse dogmáticamente, precisando el día, sin dar lugar a variaciones de un día o hasta de un mes.

Aunque la cronología exacta de todos los reinados hebreos no se considera fija, el esquema es lo suficientemente completo como para permitir la asignación de fechas AC, a lo menos como aproximaciones. Estas fechas no se dan como una declaración final de una cronología exacta. Aunque los últimos reinados de Judá concuerdan con los años babilónicos de Nabucodonosor, las fechas AC de los primeros reyes deberán considerarse como aproximaciones, aunque en la mayoría de los casos es muy probable que dichas fechas sean exactas.

En cuanto a otras fechas existe menos certeza, puesto que están distantes en el tiempo de las fechas fijas, o están implicadas en algunos de los ajustes, tales como las supuestas corregencias, que se han hecho sólo con el propósito de lograr que los sincronismos concuerden en el papel, lo que debe hacerse en forma provisional si se ha de reconstruir una escala completa.

La posible inexactitud de algunos días o aun de algunos años no excede al valor de una serie de fechas presentadas como un postulado; pero no debe sorprender si es preciso corregir algunos de estos detalles al surgir información adicional.

domingo, junio 24, 2007

12.03. Sincronismos entre los reyes de Judá y de Babilonia

Los últimos reinados de Judá proporcionan los sincronismos más exactos con el reinado de Nabucodonosor, y por lo tanto con toda la cronología, ya que su 37.ºaño está fijado astronómicamente. Pueden computarse así:

(Pulsa sobre la imagen para aumentarla)


Estas fechas se basan en el sincronismo del 4.º año de Joacim con el primero de Nabucodonosor, la deportación de Joaquín "a la vuelta del año" (2 Crónicas 36: 10) con el 8.º año de Nabucodonosor, y la caída de Jerusalén con el 19.º año de Nabucodonosor, si se tiene en cuenta el año judío de otoño a otoño.

Ezequiel, que fue llevado a Babilonia con Joaquín, frecuentemente fecha los acontecimientos según los años de este cautiverio. Por ejemplo:

- La visión de Ezequiel en cuanto al sitio, 9.º año del cautiverio -Ezequiel 24: 1, 2 (ver la misma fecha para el comienzo del sitio, 2 Reyes 25: 1; Jeremías 52: 4).

- La noticia de la caída de la ciudad llega hasta Ezequiel en el 10º. mes del 12.º año -Ezequiel 33: 21 (ver la caída de la ciudad en el 4.º mes del 11.º año de Sedequías y 19.º año de Nabucodonosor, Jeremías 39: 2; 52: 6-14).

- La visión de Ezequiel en el 25.º año del cautiverio, el 14.º después de la destrucción de la ciudad -Ezequiel 40: 1.

Estas fechas no determinan el método usado por Ezequiel para computar los años del cautiverio de Joaquín, porque pueden armonizar con un año comenzado en primavera u otoño, o con un cómputo de años aniversarios contados a partir de la fecha de la captura de Jerusalén. Estas posibles variantes, junto con las diferentes opiniones en cuanto al paralelismo del 4.º año de Joacim y el 1.º de Nabucodonosor, dan como resultado diferentes fechas para la visión de Ezequiel referente al sitio, y la noticia de la caída de la ciudad.

Sin embargo, el cómputo de Ezequiel no necesariamente se aplica a otra fecha presentada en relación con el cautiverio de Joaquín, la liberación del rey cautivo en el 12.º mes del 37.º año. Amel-Marduk, sucesor de Nabucodonosor, lo sacó de la cárcel en Babilonia "en el primer año de su reinado" (2 Reyes 25: 27; Jeremías 52: 31). En realidad estos textos dicen literalmente: "en el año cuando fue (o llegó a ser) rey" (2 Reyes 25: 27), y "en el año de su reinado" (Jeremías 52: 31).

Algunos han pensado que "el año" de Amel-Marduk sería, por analogía con el árabe, su primer año, puesto que fue ése el único año calendario completo que tuvo como rey, pues murió en su 2.º año. Otros dicen que significa su "año de ascensión" porque "en el año que él reinó" puede entenderse como el año cuando comenzó a reinar.

Si en Reyes y Jeremías se cuentan los años de cautividad de Joaquín en forma inclusiva, desde el año, de otoño a otoño, cuando fue capturado, el 12.º mes del 37.º año caería en el año babilónico de la ascensión de Amel-Marduk, en la primavera de 561 AC, lo que sería el año uno si se contara según el calendario de Judá que corría de otoño a otoño. Sin embargo, no es necesario suponer que el cómputo que Ezequiel usó en Babilonia fuese el mismo que se usaba en Judá en los últimos tiempos de la monarquía. Podría ejemplificar diferentes sistemas de cómputo. Pero este punto en nada influye sobre la fecha del fin del reinado de Judá.

lunes, junio 18, 2007

12.02. Sincronismos entre reyes hebreos y asirios

Los más antiguos sincronismos entre reyes israelitas y asirios no se encuentran en la Biblia, sino en los anales de Salmanasar III, en los años 6.º y 18.ºde su reinado. El primero de estos años llevaba el nombre del limmu Daiân-Ashshur.

En la forma en que está la lista, no sólo aparece el nombre de Daiân-Ashshur en el 6.º año después del año cuando se dice que Salmanasar ocupó su lugar en el trono, sino que también en algunas secciones de los anales la fecha de esta campaña es el 6.º año del reinado.

La "Inscripción Monolítica" de Salmanasar registra que en el año de Daiân-Ashshur las fuerzas asirias efectuaron una campaña militar hacia el oeste, y que en Qarqar, en Siria, se encontraron con una coalición defensiva que incluía a Benhadad de Damasco y Ahabbu mat Sir'ila, o sea "Acab de la tierra de Israel". Doce años más tarde, en otra expedición hacia el oeste, en su 18.º año, luchó contra Hazael de Damasco y recibió tributo de Iaua mâr Humri ("Jehú, hijo de Omri", es decir de la tierra de Omri, o sea Israel). El obelisco negro de Salmanasar presenta un relieve de Jehú que se inclina ante él para darle tributo. Estos dos años se han fijado en 853 y 841 AC, respectivamente. (Las fechas 854 y 842, basadas en una sola lista limmu por autoridades pasadas, no concuerdan con todas las otras listas.)

Estos dos años fueron los últimos de Acab y el 1.º de Jehú, ya que hay dos reinados en el ínterin (Ocozías, 2 años y Joram, 12 años), con un total de 12 años de reinado que se computan sin año de ascensión, y admitiendo una superposición de un año para cada reinado:

(Pulsa sobre la imagen para aumentarla)


Ya que el cómputo de la fecha AC de Salmanasar III parece establecerse mediante la lista limmu, los reinados de Acab, Ocozías, Joram y Jehú de Israel se establecen de igual manera, como también el contemporáneo Ocozías de Judá cuyo breve reinado de un año terminó en el 12.º año de Joram de Israel, es decir el 18.º de Salmanasar. Siempre que las informaciones que tenemos sean acertadas, podrá fecharse todo el esquema de las dos sucesiones de reyes hebreos en la escala AC. De este sincronismo con Salmanasar se obtiene la fecha del 4.º año de Salomón, el año 480.º a partir del éxodo, que quedaría fijado en 967/66 AC. El 40.º de Salomón, cuando ocurrió el cisma, fue el 931/30 AC.

Joás de Israel es probablemente el Ia'asu mencionado por Adad-nirari III de Asiria. Algunos piensan que Pul y Tiglat-pileser de 1 Crónicas 5: 26 son una misma persona, y que debiera traducirse: "Pul, es decir Tiglat-pileser". Peka y Acaz fueron contemporáneos de Tiglat-pileser (2 Reyes 16: 5, 10; 2 Crónicas 28: 19-21). Los anales de éste mencionan a Menihimme, Paqaha, y Ausi' (que se traducirían Manahem, Peka y Oseas), y es probable, aunque haya discusión al respecto, que su "Azriau de Iauda" hubiera sido Azarías de Judá.

Salmanasar V sitió Samaria, que cayó "al cabo de tres años" (cómputo inclusivo) en el 9.º año de Oseas y el 6.º de Ezequías (2 Reyes 17: 3, 4; 18: 9, 10). Puesto que en sus últimos años Sargón II afirmó haber tomado Samaria a comienzos de su reinado, algunos creyeron que la ciudad cayó después de la muerte de Salmanasar, o que Sargón fue el general que en realidad conquistó la ciudad justamente antes de su ascensión. Pero las pretensiones vanagloriosas de un rey asirio, que no aparecen sino en ediciones tardías de sus anales, no son dignas de ser admitidas sin reservas. Si Shabara'in corresponde con Shamara'in, o sea Samaria, la caída de esa ciudad es el único acontecimiento del reinado de Salmanasar V que aparece en la Crónica Babilónica. Esto indicaría que la ciudad cayó justamente antes de terminar el reinado de Salmanasar, en el año 723/22 AC.

La última referencia bíblica a contactos entre Asiria y Judá es la que encontramos en cuanto a Ezequías y a Senaquerib (aunque posteriormente los anales de Esarhadón mencionan a Manasés como Menasi, y Asurbanipal se refiere a él bajo el nombre de "Minsie" de "Iaudi"). Senaquerib invadió el oeste en el 14.º año de Ezequías (2 Reyes 18: 13), pero no tomó Jerusalén. Evidentemente, la "tercera campaña" de Senaquerib es la que aparece en los anales asirios.

Estas dos declaraciones: que Salmanasar (V) subió contra Samaria en el 4.º año de Ezequías y que Senaquerib invadió Judá en el 14.º año del mismo rey (2 Reyes 18: 9, 13), no contradicen, como pudiera parecerlo a primera vista, los registros asirios que en el ínterin le dan 17 años de reinado a Sargón II. Este intervalo es una clara indicación de que Ezequías fue corregente. Esto
ubicaría la invasión de Salmanasar en el 4.º año de la corregencia de Ezequías, y la de Senaquerib en el 14.º de su reinado exclusivo, y de este modo armonizan ambos registros.

Aunque algunos comentadores consideran que Senaquerib sólo atacó a Judá una vez, la narración bíblica se presta también a la interpretación que permitiría una segunda invasión durante la última parte del reinado de Ezequías. Los comentadores que piensan que hubo una segunda campaña no concuerdan en cuanto al lugar de transición dentro del relato bíblico. Sin embargo, la mención de "Tirhaca [en egipcio: Taharka] rey de Etiopía" (2 Reyes 19: 9), que en este momento constituía una amenaza para Senaquerib, parece referirse a un momento casi al final del reinado de Ezequías, porque Taharka, rey de la XXV dinastía de Egipto, dinastía nubia, o "etíope", comenzó a reinar en torno a 690 AC, cuando tenía 20 años, según las comprobaciones efectuadas hace algunos años. Esto se ubicaría a escasos años del final de los 29 años de reinado exclusivo de Ezequías. De este modo la fecha establecida de Salmanasar V y la fecha aproximada de Taharka de Egipto se conjugan para apoyar la idea de que Ezequías tuvo un reinado exclusivo de 29 años, más una corregencia.

domingo, junio 03, 2007

12.01. Contactos entre reyes hebreos y faraones egipcios

La primera mención de un rey extranjero en relación con un rey de Israel o Judá es la de Sisac (en egipcio, Sheshonk), que invadió Judá en el 5.º año de Roboam de Judá:

"Al quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, y lo saqueó todo; también se llevó todos los escudos de oro que Salomón había hecho" (1 Reyes 14: 25, 26).

"Y por cuanto se habían rebelado contra Jehová, en el quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén, con mil doscientos carros, y con sesenta mil hombres de a caballo; mas el pueblo que venía con él de Egipto, esto es, de libios, suquienos y etíopes, no tenía número. Y tomó las ciudades fortificadas de Judá, y llegó hasta Jerusalén. Entonces vino el profeta Semaías a Roboam y a los príncipes de Judá, que estaban reunidos en Jerusalén por causa de Sisac, y les dijo: Así ha dicho Jehová: Vosotros me habéis dejado, y yo también os he dejado en manos de Sisac. Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es Jehová. Y cuando Jehová vio que se habían humillado, vino palabra de Jehová a Semaías, diciendo: Se han humillado; no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no se derramará mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac. Pero serán sus siervos, para que sepan lo que es servirme a mí, y qué es servir a los reinos de las naciones. Subió, pues, Sisac rey de Egipto a Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey; todo lo llevó, y tomó los escudos de oro que Salomón había hecho" (2 Crónicas 12: 2-9).

Pero esta información no ayuda a ubicar el 5.º año de Roboam, porque no se conoce con exactitud la cronología de la XXII dinastía. Se cree que Sheshonk comenzó a reinar en torno al año 950 AC.

El siguiente contacto mencionado es el de "So, rey de Egipto" con Oseas de Israel:

"Mas el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba; porque había enviado embajadores a So, rey de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria, como lo hacía cada año; por lo que el rey de Asiria le detuvo, y le aprisionó en la casa de la cárcel" (2 Reyes 17: 4),

Pero tampoco hay información que permita establecer ninguna fecha exacta.
Un tercer contacto fue el que hubo entre "Tirhaca rey de Etiopía" y Ezequías (2 Reyes 19: 9).

12.00. La datación AC de los reyes hebreos - Introducción

Si se pueden usar las listas limmu asirias para fechar los reinados de reyes asirios contemporáneos con los reinos hebreos divididos, pueden también usarse para fijar fecha a los reinados hebreos donde existan sincronismos con los reyes asirios, así como pueden fecharse los últimos reinados de Judá por el reinado de Nabucodonosor.

viernes, junio 01, 2007

11.07. El eclipse de 763 AC.

¿Hasta qué época está completa la lista limmu? En lo pasado éste ha sido tema de discusión. Los que se aferraban a la cronología larga de Judá e Israel suponían que había omisiones en la lista. Los que la consideraban completa se veían obligados a adoptar una cronología corta, a fin de armonizar los reyes hebreos con sus contemporáneos asirios.

No existe prueba alguna de que la lista esté completa, pues no hay ninguna otra referencia a total de años o intervalos conocidos para controlar los nombres, salvo en los casos en que los confirman fuentes independientes. La lista que actualmente se tiene no depende sólo de un original. El hecho de que varias listas parciales existentes se superponen en este período, hace difícil la existencia de lagunas en la misma.

Los que mantienen que hay vacíos deben suponer que todas las copias se hicieron de acuerdo con un documento prototipo original, erróneo e incompleto.

Un punto de partida es el año de Bur-sagale (nombre que se escribe de diversas maneras), en el cual se menciona un eclipse de sol ocurrido en el mes de Simanu (Siván). Por algún tiempo no hubo certeza en cuanto a la fecha de este acontecimiento, porque en esa parte del mundo hubo eclipses solares que podrían haberse fechado en el mes de Siván, en los años 809, 791 y 763 AC. Pero hoy se acepta generalmente que se trata del eclipse del año 763, por las siguientes razones: fue un eclipse total, mientras que los otros dos fueron parciales; fue visto mejor desde Nínive, siendo el eclipse más espectacular del período.

Además, la lista epónima existente, bien arraigada en las fechas AC del Canon de Tolomeo, ubica el año de Bur-sagale precisamente en el 763 AC, el año más probable en que pudiera haber ocurrido un eclipse solar en el mes de Siván.

Puesto que esta fecha dista sólo unos 30 años del período de fechas ciertas, parece razonable suponer que la lista es correcta al menos hasta este punto, y las fechas de los sincronismos entre los reyes hebreos y Tiglat-pileser no pueden alejarse mucho de las fechas que actualmente se atribuyen a los reinados asirios.

Antes de 763 no hay punto de control, y es mayor la posibilidad de la existencia de vacíos en la parte más antigua. Sin embargo, no hay razón definida para dudar de que la lista sea completa hasta Salmanasar III, donde encontramos el más antiguo sincronismo entre los reinados asirios y hebreos.

miércoles, mayo 30, 2007

11.06. La armonización de las listas de reyes con la lista limmu

Ya que el limmu asirio es una serie de nombres sin cifras, la escala de años que presenta puede usarse sólo en un esquema cronológico puramente relativo. Debe hacerse concordar con otras fechas conocidas antes de que pueda servir de base para dar fechas AC a los acontecimientos registrados. Pero algunas copias de ciertas porciones de la lista llevan la anotación de un acontecimiento clave para cada año, y algunas tienen líneas horizontales que dividen los diferentes reinados. Tal información hace posible coordinar la lista limmu con las listas de reyes asirios, como también con la primera parte del Canon de Tolomeo.

Varias de estas escalas coinciden (ver: Notables sincronismos entre el Canon de Tolomeo y los registros asirio-babilonios), lo cual confirma la precisión del Canon de Tolomeo en el período que precede al registro del primer eclipse, y determina el sincronismo entre la lista de epónimos y las listas de reyes con relación al canon. De esta manera se fijan las fechas AC.

La Crónica Babilónica y la lista de reyes concuerdan con el Canon de Tolomeo en cuanto a la duración de los reinados y los nombres, salvo que la ortografía griega de Tolomeo es muy diferente de la babilónica. Después de los 14 años de Nabonasar y los 2 de Nabu-nadin-zeri (Nadio en Tolomeo), la lista babilónica da 3 años a Ukinzer y 2 a Pulu (Pul en la Biblia). Según Tolomeo, esos 5 años fueron ocupados por Jinzer y Poro, mientras que la Crónica Babilónica registra que en su 3er. año Ukinzer fue derrotado por Tiglat-pileser de Asiria, quien tomó Babilonia y asumió el título de rey de esta ciudad por dos años.

Así, algunos años después de haber comenzado a reinar Tiglat-pileser III (Tukulti-apil-Esharra), según la lista asiria, la anotación del año del limmu Nafar-ilu dice: "El rey tomó la mano de Bel". Es decir que el rey asirio participó en la ceremonia de coronación en el año nuevo en Babilonia, rito por el cual recibían los reyes babilonios el reino de manos del dios Bel todos los años. De esta manera, a los ojos de sus súbditos babilonios, se convirtió, no en un gobernante extranjero, sino en rey de Babilonia debidamente consagrado.

Ya que la lista babilónica llama "Pulu" al sucesor de Ukinzer en Babilonia, y la Crónica Babilónica dice que se trataba de "Tukultiapil-Esharra", y que murió en su 2.º año, se acepta generalmente que Tiglat-pileser reinó en Babilonia durante sus dos últimos años bajo el nombre de Pul, nombre diferente de su nombre real asirio.

Dos años después de Nafar-ilu, la lista limmu destaca la ascensión de Salmanasar (V), y entonces la lista de reyes asirios confirma el 1er. año de Shulmânu-asharêd V después de los 18 años de Tiglat- pileser III. Si el año de la ascensión de Salmanasar V, año de la muerte de Tiglat-pileser, es el mismo de la muerte de Pulu, o el 5.º de los 5 años atribuidos a Ukinzer y Pulu (Jinzer y Poro), Salmanasar habría ascendido al trono en el año 21 del canon, o sea 727/26 AC, y los 5 años de Salmanasar corresponderían con los 5 años de Ululaia o llulaio, rey de Babilonia. De manera que Salmanasar parece también haber usado un nombre distinto como rey de Babilonia.

Al final del reinado de Salmanasar, el caudillo caldeo Marduk-apal-iddin (Mardokempad, en Tolomeo) tomó Babilonia y la retuvo por espacio de 12 años. Este fue el Merodac-baladán de la Biblia. Su reinado en Babilonia es paralelo con el reinado del sucesor de Salmanasar, Sharru-ukîn o Sargón II (llamado Arkeán por Tolomeo, del asirio arqu que significa "segundo"). Después de 12 años, Merodac-baladán fue expulsado por Sargón, quien "tomó la mano de Bel", y en 709 AC comenzó su reinado de cinco años en Babilonia. Este fue el año de Mannu-ki-Ashshur-le'i, año del canon que corresponde con el 709 AC. Además, varias tablillas cuneiformes confirman independientemente que los años 13.º al 16.º inclusive, del reinado de Sargón en Asiria, corresponden con sus años 1.º al 4.º en Babilonia.

La lista limmu indica la ascensión de Senaquerib (Sin-ahhê-rîba), y luego aparece su primer año tanto en la lista babilónica como en la asiria. Sin embargo, Tolomeo coloca en este punto un interregno de dos años, evidentemente porque el recuerdo de la destrucción de la ciudad de Babilonia por Senaquerib dio por resultado la omisión de su nombre en algunas listas de reyes. En consecuencia, la fuente usada por Tolomeo no debe haber tenido ningún rey en esos dos años, hasta tanto que Bêl-ibni (Bilib) fue puesto sobre Babilonia. Tampoco figuraba ningún rey durante los últimos 8 años de Senaquerib; en ese espacio Tolomeo coloca un interregno.

Esta serie de coincidencias exactas entre el Canon de Tolomeo y las listas limmu demuestra que ésta es una genuina superposición de las dos listas, y que, por lo tanto, a los años de la lista limmu se les pueden atribuir las mismas fechas AC como se las asigna a los años del canon. La lista asiria, con esas fechas indudables, puede usarse desde este punto como escala cronológica en todas las partes donde es completa.

11.05. Notables sincronismos entre el Canon de Tolomeo y los registros asirio-babilonios

(Pulsa sobre la imagen para aumentarla)

(1) Estos años se han fijado mediante el Canon de Tolomeo y armonizan con las otras listas. Las cifras en negrita representan el 1er. año de cada reinado, sin tomar en cuenta el cómputo del año de ascensión. Los años del canon comienzan con el 1º de Thoth, algo antes del año asirio babilónico que comienza en Nisán.

(2) El total representa el año del canon correspondiente con el último año de cada reinado.

(3) Las cifras que aparecen en esta lista de reyes son confirmadas por la Crónica Babilónica. En vez de Pulu, la crónica da Tiglat-pileser.

(4) Varias tablillas dan fechas que sincronizan el nombre de limmu y el año de reinado según el cómputo asirio babilónico: el 13º año de Sargón en Asiria es su 1º en Babilonia: el 14º, 15º y 16º son en Babilonia su 2º, 3º y 4º.

sábado, mayo 19, 2007

11.04. La lista limmu asiria o canon epónimo

La superposición de la última parte de la cronología asiria con el Canon de Tolomeo, hace posible fijarle fechas AC a la serie de nombres usados por los asirios para designar los años sucesivos, el limmu [lista limmu] o canon epónimo.

La antigua costumbre asiria era designar cada año no con un número sino con el nombre un dignatario anual que era honrado de esta manera, llamado limmu (griego, "epónimo"). Este honor era conferido en forma alternada al rey y a algunos de sus altos magistrados, generalmente siguiendo un orden prescrito.

Se guardaban las listas de los nombres de estos años en cada ciudad, a fin de usarlas en asuntos oficiales o comerciales. Por ejemplo, el año cuando Tiglat-pileser III ascendió al trono, el limmu era Nabû-bêl-utsur. Por lo tanto, todos los documentos estaban fechados "en el año de Nabû-bêl-utsur". El epónimo del siguiente año (el primero del reinado) fue Bêl-dân; pero el siguiente año (segundo del reinado), el rey mismo era titular, y ese año fue designado "el año de Tukultiapil-Esharra" (Tiglat-pileser).

Generalmente el rey tenía el título epónimo en el segundo año de su reinado, aunque esto no sucedía siempre.

La lista limmu no es completa para toda la historia asiria. La porción existente, recopilada de varias tablillas, es consecutiva sólo para el período que va aproximadamente desde 900 a 650 AC. En el último período (647-612) no es segura. Por fortuna se superpone con el Canon de Tolomeo, y de este modo se pueden fijar fechas AC en torno al año 700, cuando algunos de los reyes de Asiria reinaron también en Babilonia.

Ya que la lista limmu armoniza con las fechas AC casi en su final, cada año de la serie puede fijarse, siempre que la lista sea completa.

En el pasado existieron diferencias de opinión en cuanto a si la lista estaba completa o no, pero los eruditos del presente la aceptan como completa. Por lo tanto, se la puede usar con confianza para fechar ciertos acontecimientos, por ejemplo, la batalla de Qarqar, en la cual participó Acab y que se ubica en el 853 AC.

lunes, mayo 14, 2007

11.03. Canon de los reyes, de Tolomeo

Ya que no es fácil encontrar una traducción del Canon de Tolomeo completo, lo presentamos a continuación, a modo de referencia.






NOTA. - Las tres primeras columnas de la tabulación del canon son traducción del texto griego del Canon de Tolomeo. El título de la primera columna, "De los asirios y medos", se refiere a los reyes de Babilonia (algunos de los primeros fueron asirios). Después de los reyes babilonios, siguen los "reyes persas", cuya sucesión acaba con Alejandro el Grande. Luego Tolomeo sigue con la lista de los gobernantes macedonios de la división egipcia del extinto imperio de Alejandro. La lista continúa con los emperadores romanos, posiblemente hasta la fecha cuando vivió Tolomeo. La segunda columna da la duración de cada reinado. La tercera da el total acumulado de años en la era. Por lo tanto, el número frente al nombre de un rey representa -en términos de la Era de Nabonasar- su último año de reinado. Así el número 226 frente a Cambises sería su 8º o último año. Su primer año sería el 219 del canon, el año que sigue al total de su predecesor, Ciro. Los cronólogos se han referido al 1er. año de Cambises como el 219 EN (Era de Nabonasar), y han usado esta numeración EN para todas las fechas, pero el Canon de Tolomeo sólo da el total acumulado al final de cada reinado; lleva ese total hasta el fin del reinado de Alejandro el Grande, y comienza a partir de allí una nueva serie de totales.

Las dos últimas columnas no están en el Canon de Tolomeo, pero se añaden para beneficio del lector: el año EN del primer año de cada reinado, y la fecha AC del 1er. día de Thoth, el comienzo del año egipcio, calendario usado para computar el canon. Nótese que Tolomeo siempre usa el calendario egipcio y no los años computados por gobernantes babilonios, persas o romanos.

jueves, mayo 03, 2007

11.02. El Canon de Tolomeo fue fijado por eclipses

Claudio Tolomeo, astrónomo greco-egipcio, vivió cerca de Alejandría en el siglo II de la era cristiana. Escribió una obra astronómico titulada Mathematiké Syntaxis (Composición matemática). Se la conoce mejor por su nombre árabe, Almagesto, porque fue preservada para la posteridad por la civilización árabe que floreció durante la Edad Media, cuando Europa estuvo sumida en la ignorancia de la ciencia y la literatura clásicas.

Esta obra -que fue el tratado autorizado sobre astronomía por 1.400 años, hasta que fue desplazada por la teoría de Copérnico- contiene informaciones en cuanto a numerosos eclipses y otros fenómenos celestes, fechados con año, día y hora según el antiguo calendario egipcio. Se registran 19 eclipses en un período de casi 900 años, muchos de los cuales llevan la fecha de reinado de diversos reyes.

Como una especie de apéndice del Almagesto, está el Canon de Tolomeo, o lista de reyes, donde se enumeran los monarcas consecutivos de Babilonia, Persia, Macedonia y Roma, con la duración de sus reinados y las cifras totales que proporcionan una escala de años para computar los intervalos ocurridos entre las observaciones mencionadas en el Almagesto.

Ya que su propósito no era dar el registro completo de todos los reinados, sino asignar un número de reinado a cada año en la escala, no se incluye ningún reinado de menos de un año, y los años se computan por año calendario completo, sin tomarse en cuenta la fecha exacta de ascensión.

Los cómputos están hechos no por años verdaderamente lunares ni solares, sino según el año del antiguo calendario egipcio de 365 días que carecía de año bisiesto; por lo tanto, su comienzo ocurría un día antes cada cuatro años del calendario juliano, y el año nuevo pasaba paulatinamente por todas las estaciones del año.

El canon comienza con el principio del primer año de reinado del rey babilonio Nabonasar, punto que puede ubicarse, gracias a los intervalos exactos dados en el Almagesto entre ese punto y los diversos eclipses, en el mediodía del 26 de febrero de 747 AC. Este era el 1.º de Thoth, año nuevo egipcio de esa época (aunque en el tiempo de Nabucodonosor, el 1.º de Thoth caía en enero, y cuando vivió Tolomeo ya había recorrido medio año hasta caer en julio).

Es posible, pues, asignar fechas AC a cualquier año de reinado de cualquiera de los reyes de la lista, es decir, en años computados según el calendario egipcio. En el primer período (el babilónico) del Canon de Tolomeo, cada año egipcio comenzaba de uno a cuatro meses antes que el correspondiente año lunar que empezaba con Nisán. Esto lo demuestra la forma en que los años egipcios -fijados por las informaciones sobre eclipses dadas en el Almagesto- corren paralelos con los años babilónicos fijados por la tablilla del 37.º año de Nabucodonosor, y la tablilla similar del 7.º año de Cambises (que registra uno de los mismos eclipses mencionados en el Almagesto).

Tolomeo escribió muchos siglos después de haber ocurrido los eclipses que registró. Tuvo que basarse en copias de documentos astronómicos de los cuales obtuvo la información original. Sin embargo, en todos los casos en que se lo puede comparar con antiguos documentos babilónicos, persas y egipcios, el canon queda confirmado, lo que muestra que la numeración de años de reinado hecha por el cómputo de Tolomeo correspondía con los cómputos contemporáneos.

La cronología del canon armoniza con el 37.º año de Nabucodonosor, fijado astronómicamente, aunque no figura ese año en el Almagesto. Concuerda también con otro eclipse del reinado anterior, y con tres más durante el reinado de Mardokempad (Marduk-apal-iddin, o Merodac-baladán de la Biblia). El primero de estos eclipses ocurrió sólo 26 años después del comienzo del canon.

Ya que el número de años desde este punto hasta el 1er. año de Nabonasar concuerda con la crónica de Babilonia y la lista A de reyes babilonios (las dos halladas inscritas en tablillas de arcilla), puede considerarse que el Canon de Tolomeo nos proporciona fechas exactas hasta el año 747 AC.

Además, tanto las listas de reyes asirios como las listas limmu asirias, a veces llamadas epónimas, concuerdan con el cálculo hecho por Tolomeo en cuanto a la duración de los reinados, en todos los casos en que estas listas del último período del imperio asirio se superponen con la primera sección del canon, cuyas fechas se basan en eclipses.

martes, mayo 01, 2007

11.01. La tablilla astronómica del 37.º año de Nabucodonosor

Entre los miles de documentos públicos y privados, escritos en tablillas de arcilla, desenterrados por los arqueólogos en Mesopotamia, dos textos astronómicos tienen gran importancia para la cronología porque fijan las fechas AC de los reinados de Nabucodonosor II y de Cambises, respectivamente.

El que tiene más valor para el período último de los reyes hebreos es el que se refiere a la fecha del 37.º año de Nabucodonosor.

Contiene una serie de datos logrados por la observación astronómica sobre las posiciones de diversos astros durante un año completo, del 1.º de Nisán del año 37, hasta el 1.º de Nisán del año 38 de su reinado.

Los astrónomos modernos que han comprobado esta información mediante cómputos astronómicos dicen que la combinación de datos con referencia al Sol, la Luna y los planetas, que se mueven en diferentes ciclos, no puede duplicarse en ningún otro año.

Por lo tanto, el 37.º año del reinado de Nabucodonosor está fijado sin lugar a duda en 568/67 AC. En consecuencia, todos los otros años de ese reinado quedan ubicados; el primero fue el 604/03 AC, y el 7.º, durante el cual Nabucodonosor capturó a Joaquín, fue el 598/97 AC.

Puesto que existen varios sincronismos bíblicos con el reinado de Nabucodonosor, el fin del reino de Judá se conoce exactamente por esas fechas AC; pero los sincronismos entre los reyes hebreos y los monarcas asirios deben ubicarse mediante listas cronológicas asirias, ligadas al reinado de Nabucodonosor por la lista de reyes conocida como Canon de Tolomeo.

11.00. La base para fijar fechas AC para los reyes - Introducción

La sección X -Relaciones entre los reinos después del cisma- trata de una posible coordinación cronológica de los reinados de los dos reinos hebreos en su relación mutua.

Pero aún después de haberse elaborado un esquema cronológico completo de estas dos sucesiones, no puede asignarse ninguna fecha AC a ningún reinado, a no ser que exista por lo menos un sincronismo directo para ubicar la serie dentro de un paralelismo fijo que concuerde con acontecimientos conocidos de la historia antigua.

Por lo tanto, deben considerarse las bases históricas de las fechas AC que por lo general se aceptan para este período.

Los libros de los Reyes mencionan a varios gobernantes de Egipto, Asiria y Babilonia como contemporáneos de ciertos reyes hebreos.

Hay un sincronismo indirecto pero decisivo que aparece en los registros asirios -aunque no en la Biblia- entre los reinados de Acab y Jehú y el de Salmanasar III. Pero la evidencia más clara y definida se encuentra en una serie de sincronismos, algunos de ellos fechados con día y mes, entre los años específicos de varios de los últimos reyes de Judá y los años de Nabucodonosor.

Aunque hay ligeras diferencias de opinión en cuanto a alguno de estos sincronismos, la captura de Joaquín está fechada sin lugar a dudas en el año 7.º de Nabucodonosor (según cómputo babilónico), en el mes de Adar del año 597 AC.

El reinado de Nabucodonosor está fijado astronómicamente, no sólo por el Canon de Tolomeo, que nos llega de una época posterior, sino también por un texto babilónico contemporáneo que da toda una serie de datos astronómicos exactos.

Por lo tanto, la explicación de la evidencia de las fechas AC comenzará con los años de Nabucodonosor que se han establecido con certeza, para luego retroceder, usando el Canon de Tolomeo y las listas limmu de los asirios.

viernes, abril 27, 2007

10.08. Algunos problemas de este sistema

Ya que nuestro propósito no es exponer un esquema cronológico, sino explicar las bases de las fechas presentadas, no es necesario estudiar más que unos pocos reinados típicos. Sin embargo, hay que mencionar ciertos problemas.

1. El primero no aparece en la serie de sincronismos de los libros de los Reyes, sino en una declaración aislada de Crónicas que parece ubicar la construcción de Ramá, por Baasa, en el 36.º año del reinado de Asa (2 Crónicas 16: 1; ver también 1 Reyes 15: 17); pero Baasa murió y le sucedió su hijo Ela en el 26.º año de Asa (1 Reyes 16: 6, 8). Por lo tanto, no pudo haber construido la ciudad de Ramá 10 años más tarde. Sin embargo, si entendemos que se refiere al 36.º año de la dinastía de Asa, no de su reinado personal, el problema se resuelve, porque el 35.º año, a partir de la división del reino, cae tanto dentro del reinado de Asa como del de Baasa.

2. Existe una aparente discrepancia entre la afirmación de que Joram de Israel comenzó a reinar en el 2.º año de Joram, hijo de Josafat de Judá, y la declaración de que comenzó a reinar en el 18.ºaño de Josafat (2 Reyes 1: 17; 3: 1), pero que Joram de Judá comenzó a reinar en el 5.º año de Joram de Israel (2 Reyes 8: 16). Esto se explica, pues Joram de Judá estaba en el 2.ºaño de su corregencia, en el 18.º año de su padre, cuando Joram de Israel subió al trono, pero sucedió a su padre como único monarca en el 5.º año de Joram de Judá.

3. De seguirse la cronología corta, pareciera no quedar espacio para que Peka reinase 20 años, si ese reinado comenzó cuando derrotó a Pekaía y tomó el trono de Israel. Pero si computó como suyos los reinados de sus dos predecesores -es decir, los de la casa de Manahem- encuadrarían bien los 20 años. Tal procedimiento tiene paralelos. En la historia egipcia se da el caso de Haremhab, quien computó como suyos los años de cuatro reyes: Iknatón, Smenjkare, Tutankamón y Eye. Aun en la historia inglesa tenemos el caso de Carlos II, quien subió al trono en la restauración de 1660, pero contó su reinado a partir de la ejecución de Carlos I en 1649, sin tomar en cuenta el período de Cromwell.

Posiblemente Peka se consideró como genuino sucesor de la poderosa dinastía de Jehú, como patriota del partido antiasirio que reaccionaba contra las tendencias "colaboracionistas" de Manahem, quién pagó tributo a Tiglat-pileser. Incluso sería posible que en el tumulto que con el asesinato de Zacarías puso fin a la dinastía de Jehú, Peka hubiera logrado un verdadero dominio sobre parte del territorio de Israel y se hubiese considerado rey, aunque sin lograr regir todo el territorio hasta matar a Pekaía. En tal caso, no hubiera reconocido a los reyes del período como legítimos. No sabemos lo que ocurrió; pero, en base a precedentes históricos y políticos, no puede considerarse improbable que Peka se hubiera apropiado de doce años de reinado de sus predecesores.

4. A Jotam se le atribuyen 16 años de reinado (2 Reyes 15: 32, 33; 2 Crónicas 27: 1, 8). Sin embargo, Oseas subió al trono en el 20.º año de Jotam (2 Reyes 15: 30). No hay discrepancia entre los dos totales si hubo una corregencia, porque uno puede incluir todos los años de reinado, y el otro sólo los años de reinado exclusivo. Pero este caso parece complicarse con una corregencia con Acaz al final del reinado de Jotam. La combinación de los sincronismos parece indicar que durante los últimos años de su reinado (16 al 20) Acaz era corregente, cuando probablemente Jotam ya no llevaba las responsabilidades del reino. Así, en cierto sentido, su reino podría haber concluido en su 16.º año, pero podrían haberse seguido contando los años de su reinado hasta su muerte.

5. Algunos encuentran problemática la sincronización del reinado de Ezequías con el de Oseas. Otros creen que este problema se resuelve suponiendo una corregencia, como se ha hecho en otros casos en que los sincronismos parecieran exigirlo. En todo caso, los números deben ser probados por los sincronismos, y sobre esa base se los aplica al reinado exclusivo, a la corregencia o a ambos. Al aplicarse este método en el caso de Ezequías, se resuelve la dificultad si se supone que (a) la ascensión de Ezequías en el tercer año de Oseas marcó el comienzo de su corregencia; y (b) que las cifras de su edad y la duración de su reinado corresponden a su mandato exclusivo, tras la muerte de su padre.

De esta manera podría entenderse así la fórmula de ascensión de Ezequías: "En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar [como corregente] Ezequías, hijo de Acaz rey de Judá. Cuando comenzó a reinar [solo, tras la muerte de su padre] era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años [como monarca exclusivo]" (2 Reyes 18: 1, 2).

Algunos han adoptado un método similar para interpretar las cifras que se dan en la fórmula del año de ascensión de Acaz (ver 2 Reyes 16: 1, 2). Pero en realidad, si Ezequías tenía 25 años cuando murió su padre, la edad registrada para Acaz (20 años) debe haberse referido al comienzo de su corregencia y no al de su reinado exclusivo. Así habría tenido 15 años cuando nació Ezequías, algo que no es insólito en el antiguo Cercano Oriente.

6. La cronología de Acaz presenta la mayor dificultad. Oseas llegó al trono como resultado de una conspiración contra Peka. La Biblia dice que "Oseas hijo de Ela conspiró contra Peka ... a los veinte años de Jotam" (2 Reyes 15: 30). Los anales asirios registran que el pueblo destronó a Peka y que Tiglat-pileser puso por rey a Oseas. Esto parece haber sucedido en el 12.º año de Acaz (2 Reyes 17: 1). Sin embargo, este último sincronismo con el reinado de Acaz no armoniza con el resto del esquema cronológico elaborado de acuerdo con las otras informaciones bíblicas. Este es el eslabón incompleto en la cadena. Ya se ha dicho que la ubicación de los reyes en que se basan las fechas de este estudio, se acerca lo más posible a la armonía completa de todos los datos bíblicos y extrabíblicos que se conocen ahora. No puede considerarse completo mientras no pueda resolverse satisfactoriamente esta discrepancia. Por lo tanto, antes de recurrir a cambios o conjeturas, es mejor admitir francamente que este problema está aún por resolverse.

Por supuesto, existe la posibilidad de que la aparente discrepancia se deba a un error de copista. Sin embargo, otros problemas cronológicos antes considerados productos de tales errores, pueden ahora resolverse, pues comprendemos mejor los antiguos métodos de cómputo. Por lo tanto, es razonable esperar que con el tiempo esta discrepancia pueda aclararse, quizá cuando se descubra alguna otra información; tal vez alguien pueda elaborar sobre lo que ya se ha hecho, y arribe a un paralelismo ligeramente diferente de los reinados de este período que conserve la armonía de los sincronismos, y que también ubique esta última comprobación.

A la pregunta: ¿Qué valor tiene una cronología si es incompleta y está sujeta a posibles correcciones?, se puede responder que nuestra comprensión de la Biblia es incompleta, y que a veces necesitamos cambiar nuestra interpretación de ciertos textos. Pero eso no justifica la conclusión de que el estudio por mucho tiempo dedicado a la Biblia, no proporciona una forma constructiva para llegar a su comprensión. Por el contrario, creemos que mientras más estudiemos la Biblia, tanto mejor veremos su armonía y más plenamente nos convenceremos de que los escritores bíblicos presentaron una pauta de razonamiento coherente y unificada.

Lo mismo puede decirse de la parte de la Biblia dedicada a la cronología: cuanto más se la estudia, tanto mejor se descubre su forma definida y ordenada, y tanto más significativos resultan los registros históricos que dependen del marco cronológico.

miércoles, abril 25, 2007

10.07. Las corregencias ocurren en muchos reinados

Muchos de los reinados se ajustan a los sincronismos con el otro reino sin superposición alguna, pero en algunos casos existen aparentes discrepancias, a menos que el hijo hubiera ascendido al trono algún tiempo antes de la muerte de su padre y hubiera reinado en forma conjunta con él. De este modo los dos reinados se hubieran superpuesto por algunos años.

Si -a fin de lograr la armonía de los sincronismos de ascensión con la duración del reinado- puede suponerse tal corregencia sin violar algún otro sincronismo, no existe razón alguna para considerar que no existió la corregencia.

Por supuesto, no deberá considerarse que es algo absolutamente comprobado mientras exista la posibilidad de que alguien explique los datos a entera satisfacción con un esquema diferente. Tampoco puede descartarse totalmente la posibilidad de un interregno en algún momento de la sucesión de los reyes.

Algunas veces existe la comprobación de una corregencia como en el caso de Azarías (también llamado Uzías), quien por su lepra quedó incapacitado para ejercer el mandato real (2 Reyes 15: 5). Existe también una razón para pensar que hubo una corregencia en el caso de Joram de Judá (2 Reyes 1: 17; 3: 1; 8: 16); pero en la mayoría de los casos, la posibilidad de una corregencia sólo se basa en la necesidad de lograr armonía en los datos bíblicos.

En algunos casos, el total de años registrado en Reyes parece referirse al reinado entero, incluyendo la corregencia. Es menos frecuente que se refiera sólo al reinado en sí. Cada caso se determina por los sincronismos.

En la cronología empleada en nuestro estudio se suponen las siguientes corregencias: en el reino de Judá: Asa-Josafat, Josafat-Joram, Amasías-Azarías, Azarías-Jotam, Jotam-Acaz, Acaz-Ezequías, y Ezequías-Manasés; en el reino de Israel: Joás-Jeroboam II.

lunes, abril 23, 2007

10.06. Cada escriba emplea su sistema nacional de cómputo

Los sincronismos parecen indicar que cuando se registra el ascenso de un rey de Judá en el libro de los Reyes, posiblemente tal como aparecía en los registros oficiales de Judá, esta fecha está dada según el método de Judá de contar los años de reinado; es decir, cuando la ascensión está fechada en cierto año del reinado de un rey contemporáneo de Israel, el año de reinado de ese rey israelita está calculado según el sistema usado en Judá, aun cuando ése no fuera el sistema de cómputo usado en Israel.

A veces, partiendo de esta base, el número es un año menos que el computado en Israel. Por ejemplo, la ascensión de Nadab de Israel, en el "segundo año de Asa" de Judá, ocurrió en lo que Nadab hubiera considerado el segundo año de Asa, pero que por Asa fue llamado su "año primero", porque el año que lleva el número 1 en el sistema con año de ascensión, lleva el número 2 en el sistema sin año de ascensión. Esta diferencia no existe durante el tiempo cuando los dos reinos parecen emplear el mismo sistema.

También pudiera esperarse que un escriba usara la numeración de su propio año calendario para registrar los años de un rey extranjero. Por lo tanto, este ajuste no debiera sorprendernos. Pero también podría esperarse que hiciera comenzar los años del rey extranjero con su propio día de año nuevo, así como en tiempos posteriores Nehemías computó el 20.º año del rey de Persia como si empezara en otoño, como ocurría en Judá, aunque el año persa comenzaba en primavera (Nehemías 1: 1; 2: 1).

Sin embargo pareciera que los sincronismos de los libros de Reyes no fueron computados según ese principio, porque las discrepancias que aparecen al hacer ese tipo de ajuste se evitan si se supone que el escriba o "cronógrafo" de cada reino cambió los números de los años del otro reino de acuerdo con el método usado en su propio país, pero que no cambió la fecha del comienzo del año. Es decir, este principio sólo es plausible, porque de esa manera los cálculos salen exactos.¹
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¹ Se ha sugerido que un leve cambio de tan sólo medio año en el paralelismo de los reinados de Israel y Judá al comienzo del período parecería eliminar, al menos en la parte primera, la necesidad de cambiar la numeración de años sin año de ascensión en Israel a la numeración según el método con año de ascensión de Judá, y viceversa, y sincronizaría así los años de reinado de otoño a otoño en Judá con los años correspondientes de primavera a primavera en Israel. Esto sería convincente si no existiera la prueba, en momentos cuando Judá cambió de método, de un cómputo doble (el 11.º año del reinado de Joram que corresponde también al 12.º año). Debemos considerar que el método de computar los años de reinado era diferente o aceptar la hipótesis expuesta aquí: que el número del año del reinado del rey vecino siempre era alterado para acomodarse al sistema de cómputo en uso. Sin embargo, no podemos insistir en esto como una declaración dogmática.

sábado, abril 21, 2007

10.05. Cambios posteriores en el cómputo del ascenso al trono

Por el sencillo hecho de que empleando este sistema de cálculo los resultados son correctos, podemos inferir que fue el sistema usado en las primeras partes de los libros de los Reyes. Entonces, a partir de cierto momento, los sincronismos están en desacuerdo con los períodos registrados para la duración de reinados, a menos que se suponga que los reyes de Judá hubieran comenzado a contar sus años de reinado según el sistema israelita, sin año de ascensión.

Si se calculan, pues, los años a la manera israelita, se establecen los sincronismos. Este cambio podría haber ocurrido cuando ascendió al trono Joram de Judá, luego de la muerte de Josafat, o tal vez durante el lapso de la usurpación de Atalía. Algunos piensan que ella introdujo el cambio y también computó por este sistema los años de Joram en los registros oficiales.

El uso de los dos sistemas de cómputo para ese reinado podría explicar la aparente contradicción en los registros que fijan el año de ascensión de Ocozías de Judá en el 11.º año de Joram, y también en el 12.º año:

"En el año doce de Joram hijo de Acab, rey de Israel, comenzó a reinar Ocozías hijo de Joram, rey de Judá" (2 Reyes 8: 25).

"En el undécimo año de Joram hijo de Acab, comenzó a reinar Ocozías sobre Judá" (2 Reyes 9: 29).

La supuesta contradicción desaparece si se supone que las dos cifras se refieren al mismo año, el uno numerado como el 11.º por el antiguo sistema con año de ascensión, y el otro considerado como el 12.º año según el método de cómputo sin año de ascensión. Se desconoce la razón de tal cambio, pero por lógica puede atribuirse a la influencia de Israel. Es necesario notar que Joram, en cuyo reinado parece introducirse el cambio, estaba casado con Atalía, hija de Acab y de Jezabel, rey y reina de Israel.

Medio siglo más tarde los sincronismos parecen exigir otro cambio; esta vez señalan la adopción del sistema con año de ascensión por parte del reino de Israel, cuando Joás subió al trono en el 37.º año de Joás de Judá, y luego el retorno de Judá al mismo sistema cuando murió Joás, y Amasías subió al trono.

No hay nada que indique esto fuera del hecho de que, cuando así se los calcula, los reinados calzan perfectamente. Una explicación plausible de este cambio podría hallarse en la creciente influencia de Asiria, donde se usaba el sistema de cómputo con año de ascensión.

viernes, abril 20, 2007

10.04. Sistemas con año de ascensión y sin año de ascensión

Los sincronismos dan evidencia de que, en los primeros años después del cisma, Judá usaba el sistema de cómputo con año de ascensión, mientras que Israel computaba los años de reinado sin año de ascensión.

Roboam y Jeroboam comenzaron a reinar más o menos al mismo tiempo después de la muerte de Salomón, y Ocozías de Judá y Joram de Israel murieron al mismo tiempo que Jehú se apoderó del reino del norte. Por lo tanto, los reinados durante este período debieran tener el mismo total de años en ambos reinos. Sin embargo, el total de años de reinado registrados para el reino de Israel es mayor que el que registra Judá. Si se verifica cada reinado desde el comienzo, se notará que esta diferencia aumenta en un año por cada rey. Esto se podría explicar si en Israel el año de la muerte de un rey llevaba dos números: el último de un reinado y el primero del siguiente, mientras que en Judá el primer año de cada reinado era el que seguía al año de la muerte del predecesor; es decir, se explicaría si Israel usaba el sistema sin año de ascensión y Judá el de cómputo con año de ascensión.

La verdad de esto puede demostrarse en casos individuales. Mientras Jeroboam de Israel fue rey durante 22 años, hubo tres reyes en Judá: Roboam durante 17 años; Abiam, por 3 años; y, Asa, hasta su 2.º año (ver tabla). La relación exacta entre estos reinados es más compleja, pero de estas cifras se desprende que no hubo una superposición de un año con cada reinado; los 17 años de Roboam, los 3 de Abiam, y los 2 de Asa en Judá suman los 22 años de Jeroboam en Israel. Se ha mostrado (diagrama y párrafo 6) que el sistema con año de ascensión es el que da un total correcto para una serie de reinados. Si Judá hubiese usado el sistema sin año de ascensión, contando el último año de cada rey también como primero del siguiente, los períodos de 17, 3 y 2 años sólo abarcarían 20 años de tiempo real transcurrido, en lugar de 22. En realidad el 2.º año de Asa fue registrado como comienzo del reinado que siguióa los 22 años de Jeroboam. Evidentemente, Judá usaba el sistema de cómputo con año de ascensión: así, al 17.º año de Roboam siguió el 1.º de Abiam; y al 3.ºde Abiam, el 1.º de Asa, etc.

También es obvio que Israel usaba el otro sistema. Durante el largo reinado de Asa de Judá, varios reyes de Israel ascendieron al trono: en el 2.º, 3.º, 26.º, 27.º, etc. de ese reinado. Las diferencias entre esos años llevarían a suponer que esos reinados en Israel fueron de 1 año, de 23 años, 1 año, etc. Pero leemos: Nadab, 2 años; Baasa, 24 años; Ela, 2 años; etc. Evidentemente aquí hay superposición. Cuando se cuenta el año de ascensión al trono como el año 1.º, cada reinado tiene un año adicional (ver diagrama y párrafo 2). Los dos años de Nadab deben sincronizarse con los años 2.º y 3.º de Asa, y los 24 de Baasa con los que van del 3.º al 26.º de Asa, si se usa el cómputo inclusivo. Más tarde encontramos lo mismo: los 12 años de Omri transcurren entre el 27.º y 38.º de Asa; y los 2 años de Ocozías, en el 17.º y 18.º de Josafat.

Ambas sucesiones sincronizan si se considera que Judá seguía un sistema e Israel otro.

domingo, abril 08, 2007

10.03. El año de Judá comienza en otoño; el de Israel, en primavera

Existe evidencia bíblica de que los reyes de Judá calculaban sus años de reinado de otoño a otoño -probablemente desde el 1.º de Tishri-, no sólo en tiempos de Salomón sino también durante el reinado de Josías.

Mientras se reparaba el templo, en el 18.º año de Josías, los obreros hallaron una copia del libro de la ley. Después de leer el rollo, el rey comenzó una vigorosa reforma e hizo celebrar una gran pascua como nunca se había visto en la historia del reino dividido. La pascua caía el 14.º día de Nisán, primer mes del año religioso, que comenzaba en primavera; pero en este caso, tanto el comienzo de las reparaciones del templo como la gran pascua ocurrieron en el 18.º año (2 Reyes 22: 3, 5; 23: 23).

Ya que es evidente que todo lo descrito en esos dos capítulos no pudo haber ocurrido en las dos primeras semanas del año, es obvio que el 18.º año no comenzó en Nisán. En Judá debe haberse empleado el calendario civil que comenzaba en Tishri. El cómputo a partir del otoño daría seis meses más para los sucesos ya descritos.

Desde hace tiempo muchos eruditos han reconocido que ésta es una evidencia de que en Judá los años de reinado se computaban de otoño a otoño. Puesto que existe tal evidencia para la época de Salomón y luego para la época de Josías, no hay razón para dudar de que el año se calculó siempre así durante toda la historia de Judá. Es interesante notar que los sincronismos entre los reinados de los reyes de Israel y de Judá pueden armonizarse siempre que se calcule de otoño a otoño el año de Judá, mientras que surgen ciertas dificultades si se intenta calcularlo de primavera a primavera.

Por otra parte, aunque el texto bíblico no presenta ninguna evidencia de ello, los sincronismos entre los reinados de los dos reinos parecen indicar que en Israel se usaba el año que comenzaba en primavera. Muchos eruditos que han calculado mediante diversos métodos estos reinados, han llegado a la conclusión de que las aparentes discrepancias de los sincronismos se deben a errores del texto bíblico. Por lo tanto, no creen que sea posible lograr la armonización, ni la intentan.

Ya que el uso de un año que comenzaba en primavera para Israel, y en otoño en Judá, elimina muchas de las supuestas discrepancias, resulta más probable este tipo de cómputo de años de reinado. Hasta tanto alguien proponga un esquema mejor basado en un principio diferente, se considerará que debe preferirse este método, ya que es más "funcional".

Como razón posible de que en Israel se hubiera computado el año de primavera a primavera, se presenta el hecho de que Jeroboam, fundador del reino del norte, había sido refugiado político en Egipto, y pudo haber sentido la influencia del calendario egipcio, cuyo año nuevo rotaba por las diferentes estaciones, y que en tiempos de Jeroboam comenzó en primavera. También es posible que hubiera elegido celebrar el año nuevo en primavera en lugar del 1.º de Tishri, en otoño, meramente para diferenciarse de Judá, así como estableció un nuevo sacerdocio e inauguró una fiesta en el octavo mes para reemplazar laantigua fiesta del séptimo mes (1 Reyes 12: 30-33).

miércoles, abril 04, 2007

10.02. Dificultades para armonizar los reinados

Teniendo toda la información presentada en la tabla anterior, parecería fácil elaborar una cronología exacta del período de los reyes; pero muchas veces la ascensión de un rey al trono, fechada en determinado año de otro rey, no parece concordar con las informaciones dadas en cuanto a la duración de los reinados.

Diversos intentos por hacer armonizar los períodos y resolver las dificultades han dado lugar a tantas correcciones de los datos, a fin de hacerlos concordar con teorías individuales sin atenerse a los detalles del registro bíblico, que en la mayor parte de los casos el resultado ha sido una serie de conjeturas y no una cronología sistemática basada en fuentes documentales.

Pero el estudio reciente de los métodos cronológicos de las diversas naciones de la antigüedad, hecho con una multitud de documentos arqueológicos fechados de acuerdo con calendarios antiguos, ha demostrado que pueden ordenarse las informaciones presentadas en los libros de los Reyes, para formar una cronología razonable sin hacer los cambios drásticos aludidos.

Cuando se llega a los principios básicos de estos sincronismos en forma inductiva, a partir de los datos bíblicos, y se los aplica al problema, muchas de las supuestas dificultades desaparecen.

Después de haber visto (en la sección IX) los principios generales, y los métodos del cómputo de los años de reinado y sus aplicaciones específicas a los reyes hebreos, el próximo paso es explicar con ellos algunos de los puntos principales del esquema del período que se está considerando.

Evidentemente, en este resumen no se intentará hacer un análisis detallado de todos los reinados.

Las cuatro hipótesis generales se explican y aplican en las próximas entradas.

jueves, marzo 29, 2007

10.01. Los datos bíblicos en cuanto a los reinados

A partir de la muerte de Salomón, cuando los reinos de Judá y de Israel se separaron, los libros de los Reyes presentan a cada rey de Israel o de Judá con una fórmula fija.

Según dicha fórmula, el año de la ascensión al trono de un rey está sincronizado con el año correspondiente al monarca contemporáneo del otro reino hebreo, seguido por la duración de su reinado y -por lo general en el caso de Judá- la edad del rey en el momento de iniciar su reinado.

Nótese este ejemplo:

"En el año veintisiete de Jeroboam [II] rey de Israel, comenzó a reinar Azarías hijo de Amasías, rey de Judá. Cuando comenzó a reinar era de dieciséis años, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén" (2 Reyes 15: 1, 2).

La siguiente tabla de estos monarcas, ordenados según los presentan los libros de los Reyes, da la información en cuanto a la ascensión al trono y la duración de sus reinados.


lunes, marzo 12, 2007

9.14. Cronología tentativa

A fin de establecer una fecha para los reinados hebreos, en este estudio se ha empleado una cronología que ofrece la posibilidad de asignar por lo menos fechas AC tentativas a todos los reinados.

El sistema adoptado no sólo cuenta con armonía interna de casi todas las fechas bíblicas -tanto en los sincronismos de ascensión como en la duración de los reinados-, sino que además tiene armonía externa entre la cronología bíblica y la asiria. Sin embargo, se dejará para un momento posterior el análisis de las fechas AC de estos reinos, hasta tanto se hayan explicado las cuatro hipótesis de trabajo sobre las que se basa este sistema de poner fechas: hipótesis derivadas de una sincronización experimental de los reinados de Judá e Israel.

La mayor parte de los principios cronológicos fundamentales del cómputo de la duración de los reinados utilizados en estas hipótesis han sido usados durante décadas, y empleados en diversas combinaciones por muchos autores; pero ninguno ha tenido éxito todavía en combinarlos para obtener un plan cronológico compatible de los reyes que esté en completa armonía con todas las fechas bíblicas y con los datos asirios. Por lo tanto, la mayor parte de los autores han revisado los sincronismos de ascensión o la duración de los reinados, o bien ambos.

El valor de la combinación particular de estos principios en las cuatro hipótesis fundamentales enumeradas más abajo, consiste en que, mediante ellos como fundamento, es posible estructurar un sistema para establecer las fechas de los reinados que logre armonizar casi todos los textos bíblicos, resultado no obtenido mediante ningún otro plan de cronología de los reyes.

El método para fechar los reinados utilizado aquí, combina dos sistemas muy similares pertenecientes a dos eruditos: Edwin R. Thiele y Siegfried H. Horn.¹ Este método incorpora los principios básicos y las hipótesis empleados por ambos eruditos, y concuerda con la mayor parte de las fechas de Thiele, pero sigue la cronología de Horn más de cerca en el período en el que no concuerdan, es decir, en la solución propuesta para el problema de armonizar ciertas discrepancias en los sincronismos relacionados con el reinado de Ezequías.

Puesto que uno de estos autores ha considerado necesario suponer que hubo un reajuste editorial tardío de varios sincronismos, y el otro ha tenido que dejar un sincronismo como problema no resuelto, puede decirse que ninguno de los dos ha estructurado todavía un sistema completo de cronología de los reyes hebreos que utilice todas las fechas que aparecen en los libros de los Reyes. Sin embargo, estos dos eruditos se han aproximado a este ideal más que ningún otro experto.

De modo que, para propósitos prácticos, contamos con un sistema de cronología de los reinados hebreos que concuerda con las fechas dadas en los libros de los Reyes (con la excepción que ya hemos mencionado), y también con la cronología de los documentos históricos cuneiformes. Esto resulta posible, si los sincronismos de ascensión de Judá e Israel y la duración registrada de los reinados se interpretan a la luz de las cuatro hipótesis que siguen:

1. Que en el reino de Judá contaban los años de reinado a partir del otoño (quizá según el año civil que comenzaba con el 1.º de Tishri), mientras que en Israel se contaban los años de reinado de primavera a primavera (quizá a partir del 1.º de Nisán).

2. Que Israel comenzó a usar el sistema sin año de ascensión cuando se dividieron los reinos, después de la muerte de Salomón, pero más tarde cambió al sistema con año de ascensión; y que Judá, que comenzó con el sistema con año de ascensión, cambió al sistema sin año de ascensión para volver más tarde a su método original.

3. Que los escribas de ambos reinos, al registrar la ascensión de sus propios reyes como ocurrida en determinado año del gobernante del otro reino, parecen haber numerado cada uno el año de los reyes vecinos según el sistema usado (con año de ascensión o sin año de ascensión) en su propio país y no en el del reino vecino.

4. Que en ambos reinos las corregencias entre padre e hijo fueron más bien frecuentes, pero no se indican interregnos.

La única hipótesis que tiene apoyo bíblico, como se verá más tarde, es la primera: que en Judá se computaban los años de otoño a otoño. Las otras han sido determinadas en forma experimental. Cuando se elabora una cronología más corta del período usando esta base, los sincronismos entre los años de los dos reinos coinciden casi completamente, y así se evitan dificultades que surgen al calcular en otras formas. Estos resultados no eliminan la posibilidad de que en el futuro alguien descubra un esquema completo que sea totalmente distinto; pero, por el momento, las cuatro hipótesis enumeradas aquí parecen ofrecer la base más "funcional" para la reconstrucción del antiguo cómputo de estos reinados.
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¹ Edwin R. Thiele, The Mysterious Numbers of the Hebrew Kings [Los misteriosos números de los reyes hebreos] 1st. ed., Chicago, University of Chicago Press, 1951; 2dn. ed., Grand Rapids, Michigan: Eerdmans, 1965), una ampliación de su artículo titulado "The Chronology of the Kings of Judah and Israel" (Cronología de los Reyes de Judá e Israel), Journal of Near Eastern Studies (Revista de estudios del Cercano Oriente), III (1944), págs. 137-186, y basado en su tesis doctoral: Siegfried H. Horn, "The Chronology os Hezekiah's Reign" (Cronología del reinado de Ezequías), Andrews University Seminary Studies (Revista de estudios de seminario de la Universidad Andrews), II (1964), págs. 40-52.

Horn preparó la mayor parte de su plan independientemente de Thiele, pero llegó a las mismas conclusiones en muchos puntos y adoptó los hallazgos de este último en varios otros, aunque no concordó con él en su interpretación del período de Ezequías (Horn, op. cit., págs 45-49).

sábado, marzo 03, 2007

9.13. Empleo posterior de corregencias

Luego vino el descubrimiento y la traducción de los textos cuneiformes, cantidad impresionante de documentos babilonios y asirios con abundantes datos cronológicos contemporáneos de las monarquías hebreas.

Pronto se vio que los nuevos datos no armonizaban con la cronología más antigua basada en los interregnos, la que habría ubicado a los reyes hebreos en un período anterior al de sus contemporáneos asirios.

El descubrimiento de las listas asirias limmu (epónimo) produjo opiniones divididas. Algunos eruditos más antiguos sostuvieron que los documentos históricos asirios, evidentemente incompletos en el caso de muchos períodos, tenían lagunas en las listas cronológicas que afectaban el sincronismo entre los dirigentes asirios y los hebreos. Otros sostuvieron que tanto la cronología asiria como la "bíblica" eran correctas, pero que los nombres en los documentos asirios traducidos como reyes bíblicos, tales como Acab y Manahem, habían sido identificados incorrectamente. ¹

Por otra parte, se intentó preparar una cronología hebrea utilizando las corregencias en vez de los interregnos, acortando de esta manera la línea de sucesión de los reinados más largos. Esta cronología más corta pudo incorporar el nuevo plan de fechas asirias, el que había sido en general aceptado como fijado astronómicamente por un eclipse, y podía hacerse entroncar con el comienzo del Canon de Tolomeo en los años finales del imperio asirio.

Numerosos eruditos del Antiguo Testamento abandonaron la tarea declarando que era imposible completarla, y consideraron errónea la información bíblica. Perdieron la esperanza de establecer la armonía interna de los sincronismos de las ascensiones y las duraciones de los reinados como aparecen registrados en la Biblia, y también desistieron de la tarea de armonizar esos datos con los documentos históricos cuneiformes.

Eruditos posteriores, mediante diversos métodos, intentaron preparar una cronología bíblica compatible que pudiera armonizarse con las fechas ya aceptadas para los documentos cuneiformes. Algunos descartaron los sincronismos de ascensión bíblicos y procuraron mantener los años de duración de los reinados; otros hicieron lo contrario.

Puesto que la mayor parte de estos eruditos han revisado abundantemente las fechas históricas bíblicas a fin de hacerlas armonizar, guiándose por el supuesto de que las fechas han sido considerablemente alteradas en el proceso de transmisión histórica, sus resultados han variado de acuerdo con sus revisiones conjeturales.
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¹ Jules Oppert (1868) y otros eruditos propusieron la teoría de los lapsos asirios; Geroge Smith (1875) separó los reyes hebreos de los anales asirios.

9.12. Las cronologías antiguas emplean el concepto de interregno

Los cronólogos más antiguos han preferido emplear el concepto de interregno; suponiendo la existencia de lagunas en la línea de sucesión real más corta, la han alargado para igualarla con la línea de sucesión más larga. La ocurrencia real de interregnos está dentro de lo posible, especialmente en los casos cuando el fin de una dinastía podría dejar un lapso sin un sucesor inmediato.

Sin embargo, la ocurrencia de interregnos es menos probable que la de corregencias. Esto es así, porque en el surgimiento de un problema que interrumpe la línea de sucesión, es probable que un dirigente fuerte se haga dueño de la situación. Y aun en el caso de existir una demora en la transferencia del poder, es probable que el aspirante al trono que salió triunfador compute el período entero como parte de su reinado.¹ Además de esto, las corregencias constituyen una práctica establecida y comprobada en la historia de diversas naciones antiguas.

La cronología característica de los reyes hebreos basada en interregnos y, por ende, alargada por intercalaciones, es el plan de la fecha AC (derivada de Ussher) incorporado en las notas marginales de la Biblia en muchas ediciones inglesas de la versión del Rey Jacobo; además hay uno o dos sistemas adicionales para poner fechas más o menos similares a éste.

Ussher, quien escribió hace 300 años, no tenía a su disposición las fuentes documentales de la cronología de este período. Disponía del Canon de Tolomeo, pero se apartó de él cada vez que prefirió utilizar las fechas de los historiadores griegos del período clásico. Además de su ubicación arbitraria de la terminación del templo de Salomón mil años antes del nacimiento de Cristo - lo ubica en el año 1004 AC. - su cronología de los reyes hebreos fue establecida mayormente en base al cómputo de la fecha de la muerte de los reyes. En sus días se desconocía el registro histórico asirio.

Los que a lo largo de los años aceptaron este sistema de cronología bíblica se preocuparon únicamente de la armonía interna de los datos concernientes a ambos reinos hebreos. El sistema de Ussher de computar fechas llegó a conocerse como cronología "bíblica"; muchos lectores de la versión inglesa de la Biblia del Rey Jacobo llegaron a considerar sus fechas marginales casi como parte del texto inspirado.

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¹ Los dos interregnos que aparecen en el Canon de Tolomeo carecen de importancia, porque no fueron interregnos verdaderos, sino que pertenecieron al reinado de Senaquerib.

9.11. Interregno versus corregencias

Como resultado del intento de ajustar la diferencia entre el total de años de los reinados de Israel y de Judá, han surgido dos tipos de esquemas cronológicos para dicho período. Si para lograr el sincronismo se debe suponer una corregencia en una sucesión o un interregno en la otra, y si en ese caso se usa mayormente lo primero, resulta una cronología mucho más corta. Si se usa más a menudo lo segundo, se obtiene una cronología más larga.

El valor de cualquiera de los dos métodos debe determinarse por la manera en que se ajusta el esquema a todas las informaciones conocidas, bíblicas y extrabíblicas.

Aun en períodos cuando Judá e Israel comenzaron y terminaron juntos una serie de reinados (como el lapso transcurrido entre la muerte de Salomón, cuando los reinos se dividieron, y el asesinato de los reyes de ambos reinos por Jehú), no coinciden los totales de los reinados, y la disparidad aumenta después de Jehú, hasta que al final del reinado del norte, la suma de los años registrados para los reyes de Israel es inferior en 20 años a la suma de los años de los monarcas de Judá para el mismo período.

Ante esta situación, la única manera de concertar las dos sucesiones posteriores de los dos reinos es suponer que en la sucesión aparentemente más larga hubo superposición de reinados, o que en la sucesión más corta hubo períodos de interregno.

En el primer caso, tuvo que haber ocasiones cuando el heredero fue puesto en el trono junto con su padre antes de la muerte de éste, y el total de años atribuidos al hijo incluye tanto los años de corregencia como los de su reinado como monarca único. Así la duración completa de todos los reinados sería algo mayor que el tiempo total transcurrido.

En el segundo caso, en la sucesión más corta, tal vez hubo ocasionalmente un interregno cuando, por un motivo u otro, al morir el rey se produjo un trastorno político que impidió la ascensión inmediata de un sucesor. Si tales períodos sin rey no fueron tomados en cuenta en las cifras dadas para los reinados sucesivos, el total del tiempo transcurrido tendrá que haber sido mayor del que muestran los registros.

Debemos suponer lo uno o lo otro, es decir, la sucesión más larga de reyes deberá acortarse computándose corregencias, o la sucesión de reyes más corta deberá alargarse con períodos de interregno. Posiblemente deban usarse ambos procedimientos.

Se ha señalado ya que las informaciones cronológicas esenciales dadas para cada rey, generalmente en el relato del comienzo de su reinado, son de dos clases:

(1) El sincronismo de ascensión, que ubica el comienzo de un reinado en determinado año del rey del otro reino hebreo ("Ocozías hijo de Acab comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, el año diecisiete de Josafat rey de Judá" [1 Reyes 22: 51]).

(2) La duración del reinado ("[Ocozías] reinó dos años sobre Israel"). Se ha visto que hay una diferencia de un año entre el cómputo con año de ascensión (posfecha) y sin año de ascensión (antedata).

Aparte de esta diferencia, cuando cualquier expresión cronológica relacionada con estos reinados parezca estar en conflicto con la pauta de los demás reinos, la explicación podría ser que existió una corregencia o un interregno que el texto no menciona. A menos que en el texto aparezca alguna alusión a la situación política del momento, no existe una razón inherente para suponer que ocurrió una cosa y no la otra.

La solución que armonice los sincronismos debe ser aceptada. Este tipo de ajuste no descarta la información bíblica. Sencillamente la explica suponiendo que el texto no presenta todos los detalles, algunos de los cuales deben inferirse de las cifras dadas. Tal procedimiento produce diferencias de opinión en cuanto a la solución más adecuada.

La posibilidad de escoger entre corregencias o períodos de interregno - es decir, entre la superposición de reinados o períodos en blanco entre reinados - alarga o acorta el período de duración total de los dos reinos hebreos. Puesto que no hay desacuerdo en cuanto al final de la serie de sucesiones en tiempos de Nabucodonosor, los dos métodos examinados dan una fecha AC más temprana o más tardía para el comienzo de la serie (la muerte de Salomón).

9.10. Dos métodos para elaborar una cronología de los reyes

Quien tenga en cuenta estos principios del antiguo cómputo, en relación con la cronología de esta época, debiera poder aplicarlos al problema de elaborar una cronología sugerente de los reyes de Israel y Judá partir de los datos proporcionados en la Biblia. Pero existen interpretaciones diferentes de los sincronismos, por lo cual se presentan muchas dificultades.

Puesto que los sincronismos entre los dos reinos muchas veces no parecen concordar con la información sobre la duración de los reinados, muchos eruditos del AT han llegado a la conclusión de que esas aparentes discrepancias indican que las cifras en la narración fueron añadidas posteriormente al texto, que en su mayoría son erróneas y que carecen de valor para la formulación de una cronología. No obstante, cuando se entiende su verdadera naturaleza, en realidad se encuentra que coinciden admirablemente.

Pueden ajustarse las diferencias entre las dos sucesiones si se presume la existencia de ciertas corregencias entre padre e hijo, o ciertos interregnos, y si, además, se toman en cuenta los dos métodos de computar el transcurso del tiempo. Si no se puede lograr una sincronización de los reinados sin hacer el cómputo de Judá con año de ascensión, y el de Israel sin año de ascensión, puede emplearse la hipótesis de que así computaban los dos reinos los años de reinado en ese tiempo. Y si toda una serie de reinados puede interpretarse usando tal sistema, se fortalece la probabilidad de haber encontrado la solución del problema.

9.09. El año nuevo de primavera y de otoño

Los hebreos tenían dos maneras de computar el comienzo del año, y cuando en el tiempo del éxodo se introdujo la numeración de los meses a partir de Nisán [primavera del hemisferio norte], en relación con la serie de fiestas religiosas, se retuvo como año civil el cómputo más antiguo que comenzaba con Tishri [otoño, hemisferio norte].

Existe evidencia bíblica de que Salomón contó los años de su reinado a partir del otoño, y que en Judá se continuó esa práctica.

El registro no dice si en el reino del norte de Israel se contaban los años de reinado a partir del otoño o de la primavera, pero existen indicaciones, en algunos de los sincronismos de Reyes, de que Israel usaba el calendario del año iniciado en primavera.

De manera que al sincronizarse el año de ascensión de un rey de Judá con cierto año de un rey de Israel (según el sistema de numeración de Judá), los últimos seis meses del año de Judá se superponían con los seis primeros del año correspondiente de Israel, o viceversa.

Este paralelismo es diferente en varios reinados, según la fecha de ascensión al trono.

Si la ascensión ocurre en verano, el año de reinado de Judá comienza seis meses antes que el año correspondiente en Israel, porque el día de año nuevo de Judá, en otoño (1.º de Tishri), viene primero en el nuevo reinado, en tanto que el siguiente año calendario de Israel no comienza hasta el 1.º de Nisán en la primavera siguiente.

Sin embargo, si el rey ocupa el trono en invierno, el siguiente día de año nuevo, después de su ascensión al trono, es el de Israel, que tiene lugar en la primavera. En consecuencia, su año de reinado, de acuerdo con el cómputo de Israel, comienza seis meses antes del año de Judá, el cual corre de otoño a otoño.

sábado, febrero 17, 2007

9.08. Ilustración del cómputo con año de ascensión y sin año de ascención

A fin de examinar brevemente las diferencias existentes entre los dos métodos de computar los años de reinado, volvamos al hipotético rey A que muere en su 35.º año, y a quien sucede el rey B. Un diagrama servirá para ilustrar el efecto que tiene cada sistema sobre la numeración de los años del reinado de B, como también sobre las fechas de los acontecimientos durante su reinado y sobre el total de años de B y de los reinados sucesivos.

Resumen de los resultados del diagrama:

1. En el sistema con año de ascensión (arriba), después de terminado el año cuando muere un rey y sube al trono el siguiente, el primer día de año nuevo del nuevo reinado se inicia el 1º año del nuevo rey.

2. En el sistema sin año de ascensión (abajo), el año de la muerte y del ascenso al trono es seguido por el 2.º año del nuevo rey, y así sucesivamente.

Entonces, según el diagrama, se ve que:

3. El 2.º año de cierto rey vendría un año más tarde si se usara el sistema cronológico con año de ascensión que si se usara el método de cómputo sin año de ascensión.

4. Si dos escribas, usando los dos métodos de cómputo diferentes, fechan cada uno un mismo acontecimiento (ver "suceso" en el diagrama) según su propio sistema, el escriba que usa el sistema con año de ascensión le asignará a su año un dígito menos que el escriba que computa con el sistema sin año de ascensión.

5. El número de años de reinado atribuido a un rey será uno menos, si se usa el método de cómputo con año de ascensión, que si se computa el mismo reinado sin año de ascensión.

6. Al computar una serie de reinados, la suma de esos años, computados con año de ascensión conservará el número correcto de años transcurridos. Si se los computa sin año de ascensión, se añadirá un año por cada reinado y resultará un total mayor que el número de años transcurridos en realidad.

lunes, febrero 12, 2007

9.07. Ambos sistemas se usan en los libros de los Reyes

Los dos métodos (cómputo con año de ascensión y cómputo sin año de ascensión) están bien documentados en los antiguos registros egipcios y babilónicos.

La costumbre de señalar la fecha por el número del año correspondiente al reinado del monarca se muestra en la Biblia de varios modos.

Se dice por ejemplo que Jerusalén fue sitiada en el 10.º mes, a los 10 días del mes en el 9.º año del rey Sedequías (2 Reyes 25: 1); y que "en el mes quinto, a los siete días del mes, siendo el año diecinueve de Nabucodonosor" (vers. 8), Nabuzaradán quemó el templo.

No se da indicación alguna en cuanto a la presencia o ausencia de un "año de ascensión". Pero ciertos sincronismos del libro de los Reyes, al hacer corresponder el año de un rey de Judá con cierto año de un rey de Israel, parecen señalar que los dos reinos hebreos usaron ambos sistemas en diferentes momentos. Cuando el reino se dividió después de la muerte de Salomón, Judá parece haber estado usando el método de cómputo con "año de ascensión" e Israel el método sin "año de ascensión".

miércoles, febrero 07, 2007

9.06. Método de computar los reinados sin año de ascensión

Según este otro método, usado algunas veces en Egipto, el nuevo rey comenzaba a fechar los documentos en el "1er. año" en cuanto subía al trono, y el año que comenzaba al día siguiente de año nuevo (1.º de Thoth en Egipto) era llamado "2.º año".

Según este sistema, el mismo año que comenzaba como 35.º año del rey A, terminaba siendo el 1er año del rey B, y al 35.º año del rey A seguía el 2.º año del rey B, no el 1er. año. Esto causa una superposición de un año en el cómputo de una serie de reinados. Este sistema añade un año a cada reinado, porque equivale al cómputo inclusivo que numeraba tanto el 1er. año como el último de cada reinado, cuando en realidad el "1er. año" de cada rey era sólo la parte incompleta del último año de su predecesor. Puesto que no hay ningún período llamado "año de ascensión" antes del 1er. año, éste es el método sin año de ascensión.

9.05. Método de cómputo con año de ascensión

Si el rey A moría durante su 35.º año, y lo sucedía el rey B, todos los documentos escritos en la primera parte del año, antes de morir A, llevaban por fecha tal día de tal mes del 35.º año del rey A; pero durante el resto de ese año los documentos llevaban en la fecha el nombre de su sucesor, el rey B, y el primer día de año nuevo del nuevo reinado comenzaba un nuevo año de reinado del rey B. La diferencia entre los dos métodos estaba en la forma de computar la porción del año que quedaba entre la ascensión al trono y el siguiente día de año nuevo.

Por ejemplo, en Babilonia esta parte del año se llamaba "el año del comienzo del reinado" del rey B, ahora conocido como año de ascensión, y el año calendario pleno que se iniciaba ál siguiente día del año nuevo (1.º de Nisán) era el primer año de su reinado. Así, en una serie de reinados, al 35.º año del rey A seguía el 1er año del rey B. Este sistema se conoce como método del año de ascensión para fechar los reinados porque el intervalo entre la fecha del ascenso hasta el fin del año calendario es el "año de ascensión", y no lleva número. Entonces el primer año del nuevo rey comenzaba en año nuevo, y no en la fecha de su ascensión al trono.

9.04. Los años de reinado son años calendarios

Cuando los antiguos fechaban algún acontecimiento en cierto año del reinado de un rey, usaban una fórmula de calendario. No les interesaba cuántos años había gobernado determinado rey cuando ocurría tal suceso, sino que usaban el número del año del reinado como designación regular del año calendario en curso.

Ese era el sistema común de identificar el año, pues no empleaban un cómputo de largas eras como nosotros lo hacemos con AC y DC.

El año del reinado comenzaba, pues, con el día de año nuevo. Las diferentes naciones tenían distintos calendarios y diferentes días de año nuevo (ver Los calendarios reconcilian los tres movimientos; Los puntos de partida de los años; Antiguos sistemas anuales) pero el sistema de contar los reinados por sus respectivos años calendarios fue seguido por los babilonios, asirios y egipcios, y evidentemente también por los hebreos. Parece haber sido la norma en el Cercano Oriente.

Aunque los años de los reinados equivalían a años de calendario completos, el primero y último años del reinado eran incompletos a menos que el rey ascendiera al trono el día de año nuevo y muriera en el aniversario de su ascensión al trono. Por lo tanto, se veían obligados a hacer el ajuste necesario para realizar el cómputo.

Había dos métodos de hacer ese reajuste:


9.03. La duración del reinado de un rey

Así como la manera común de expresarse hizo que Noé tuviera 600 años en su 600.º año, o que un niño tuviera 8 días en su 8.º día de vida, y así como un período de 3 días o de 3 años terminaba en el 3er día o durante el 3er año, aunque ese día o ese año no hubiese terminado, así también un reinado de 25 años era el que acababa durante el 25.º año.

Se registra que Asa, rey de Judá, reinó 41 años, pero que murió en su 41.º año (1 Reyes 15: 9, 10; 2 Crónicas 16: 13). Nótese también el final del reinado de 11 años de Sedequías en su 11.º año (2 Reyes 24: 18; 25: 2-7). Esta manera de computar el tiempo también ha sido demostrada por los sincronismos entre Judá e Israel, y se usaba igualmente en Babilonia y Egipto, según lo demuestran documentos descubiertos por los arqueólogos.

Esto se parecía en algo al cómputo inclusivo, aunque el total de años del reinado no era siempre un verdadero cómputo inclusivo. Existían dos métodos de contar los años del reinado, uno de los cuales eliminaba la numeración inclusivo, manteniendo así el número exacto de años, como se verá a continuación. Pero el sistema de calcular los años de reinado no era de uso popular; se trataba de una forma especializada de cómputo del calendario, cuyo fin principal era establecer una cronología.

domingo, febrero 04, 2007

9.02. Los años se cuentan según el cómputo inclusivo

Como ya se señaló, el método de computar el tiempo comúnmente usado en la Biblia parece haber sido el cómputo inclusivo, es decir, se contaba tanto la primera unidad de tiempo como la última al calcular la duración de un intervalo.

Este método también era corriente en otras naciones de la antigüedad, según lo atestiguan sin lugar a duda ciertos documentos.

Una inscripción egipcia registra la muerte de una sacerdotisa el 4.º día del 12.º mes y dice que su sucesora había llegado el día 15.º "cuando habían pasado doce días". Hoy diríamos que al haber transcurrido 12 días a partir del 4.º, la fecha sería el 16.º día.


Los griegos siguieron también el mismo método inclusivo: llamaban pentaêteris (período de cinco años) a la olimpíada, o sea el período de cuatro años que transcurría entre los juegos olímpicos. También usaban otros términos numéricos semejantes.

Lo habitual entre los romanos era también el cómputo inclusivo. Tenían nundinae (de nonus, noveno), o días de mercado cada noveno día, según el cómputo inclusivo, pero en realidad al octavo día, según lo indican los antiguos almanaques, donde los días llevaban los nombres de las letras de la A hasta la H.

Por supuesto, los matemáticos y los astrónomos se daban cuenta de que esta forma de computar era matemáticamente inexacta, pero persistió su empleo habitual y aún hoy se la usa en el Oriente.

En el Occidente el idioma ha preservado algunos vestigios de este sistema: la frase "ocho días" para referirse a una semana, el término católico "octava" de una fiesta, que cae el mismo día una semana después de la primera festividad, los intervalos musicales tales como octava, tercera, quinta, etc., aun el término médico "fiebre terciana", que indica una fiebre que se repite día por medio.

No debería pues sorprendernos encontrar en la Biblia el método inclusivo de computar el tiempo.

La más clara demostración de esto es un doble sincronismo en 2 Reyes 18: 9, 10.

"En el cuarto año del rey Ezequías, que era el año séptimo de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, subió Salmanasar rey de los asirios contra Samaria, y la sitió, y la tomaron al cabo de tres años. En el año sexto de Ezequías, el cual era el año noveno de Oseas rey de Israel, fue tomada Samaria".

El sitio de Samaria duró desde el cuarto hasta el sexto año de Ezequías, años que correspondieron con el séptimo y noveno años de Oseas, respectivamente. Sin embargo, se dice que la ciudad fue tomada "al cabo de tres años". Según el uso moderno, hablaríamos de dos años, restando un número del otro. Evidentemente el autor bíblico hizo el cómputo en forma inclusivo, contando como tres años, el cuarto, quinto y sexto años.

Un niño hebreo era circuncidado a la "edad de ocho días" (Génesis 17: 12), es decir, "al octavo día" (Levítico 12: 3).

Lucas habla de la circuncisión "al octavo día" o "cumplidos los ocho días" (Lucas 1: 59; 2: 21).

Evidentemente esto no significaba que debían pasar ocho días completos desde el nacimiento hasta que se circuncidase al niño, sino que se hacía un cómputo inclusivo.

Jeroboam II, rey de Israel, sucedió a su padre Joás en el 15.º año de Amasías, rey de Judá (2 Reyes 14: 23), y Amasías "vivió después de la muerte de Joás ... de Israel, quince años" (2 Reyes 14: 17). El lector moderno haría una suma mental de 15 más 15 para llegar al 30.º año de Amasías, pero Amasías sólo reinó 29 años (vers. 2). La explicación lógica está en el cómputo inclusivo, puesto que contando en esa forma, 15 años, a partir del 15.º llevan al 29.º, año en que evidentemente murió.

Hay otros ejemplos:

Después de la muerte de Salomón, cuando se pidió a Roboam que disminuyera el yugo sobre los israelitas, les dijo que partieran para volver "de aquí a tres días" (1 Reyes 12: 5; 2 Crónicas 10: 5). Volvieron "al tercer día ... según el rey lo había mandado, diciendo: Volved a mí al tercer día" (1 Reyes 12: 12; cf. 2 Crónicas 10: 12).

Ester pidió a los judíos de Susa que ayunasen e implícitamente que orasen por ella por espacio de "tres días, noche y día", antes de que se presentara ante el rey sin ser llamada. Luego se dice que "al tercer día" entró a ver al rey (Ester 4: 16; 5: 1). Evidentemente un período de "tres días" finalizaba al tercer día, no cuando se hubiesen completado los tres días, como nosotros lo computaríamos.

Todo esto ayuda a explicar la supuesta dificultad que surge de los tres días que median entre la crucifixión y la resurrección de Jesús. Los textos dicen así:

"En 3 días" - Mateo 26:61; 27:40; Marcos 14:58; Juan 2:19-21.
"Después de 3 días" - Mateo 27:63; Marcos 8:31.
"3 días y 3 noches" - Mateo 12:40.
"Tercer día" - Mateo 16:21; 17:23; 20:19; 27:64; Marcos 9:31; 10:34; Lucas 9:22; 24:7, 21, 46.

Por estos textos resulta evidente que las cuatro expresiones son equivalentes. Mateo usa las cuatro formas para referirse al mismo período. El intervalo del viernes de tarde al domingo por la mañana consta de tres días, según el cómputo inclusivo. Puesto que es claro que este sistema de computar el tiempo era común en los tiempos bíblicos y muy difundido en muchos países, es inútil afirmar que se trataba de un período de tres días completos, o sea de 72 horas, según la forma de pensar a la manera occidental. Eso sería violar tanto la práctica histórica como la declaración bíblica, y crearía una dificultad que no existiría si se tomase en cuenta la forma común de hablar y los ejemplos bíblicos.

viernes, febrero 02, 2007

9.01. Cronología basada en sincronismos

La información cronológica de los libros de los Reyes se da mayormente en dos formas de declaraciones referentes al tiempo que interrelacionan paralela o comparativamente los reinados de los dos reinos vecinos de Judá e Israel, es decir:

(1) sincronismos de ascensión al trono, o declaraciones que datan el ascenso de un rey en determinado año del reinado de un monarca contemporáneo de la otra nación, y

(2) la duración de los reinados.

Un ejemplo típico aparece en el registro de la ascensión de Amasías de Judá durante el reinado de Joás de Israel: "En el año segundo de Joás ... rey de Israel, comenzó a reinar Amasías ... rey de Judá. Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y veintinueve años reinó en Jerusalén" (2 Reyes 14: 1, 2).

Posteriormente se dice que Amasías vivió quince años más que Joás (vers. 17); luego viene el siguiente sincronismo de ascensión, la declaración referente a la ascensión de Jeroboam II, siguiente rey de Israel, durante el reinado de Amasías: "El año quince de Amasías ... rey de Judá, comenzó a reinar Jeroboam ... sobre Israel en Samaria; y reinó cuarenta y un años" (vers. 23).

En el caso de otros reyes se presentan sincronismos similares. Puesto que la ascensión al trono de cada uno está sincronizada con un año del reinado de su vecino contemporáneo, y se da la duración de cada reinado, es posible elaborar un esquema de la cronología de los dos reinos basándose en estos sincronismos interrelacionados.

La demostración gráfica se hace de la siguiente manera: se trazan dos rectas paralelas divididas en espacios iguales para representar los años transcurridos. Sobre una de estas rectas se marcan los años de ascensión de los reyes de Judá, y sobre la otra, los de Israel,

(1) cuidándose de que la ascensión de cada rey esté sincronizada con el año correspondiente en el reinado del rey contemporáneo del otro reino, y

(2) teniendo en cuenta la duración registrada de cada reinado. De ser correcto el esquema básico, el fin de cada reinado y el comienzo del siguiente caerían en el año preciso del otro reinado, tal cual lo registra la Biblia.

En algunos casos, las cifras dadas permiten una sola interpretación, y se hace fácil el paralelismo; pero en otros, pueden interpretarse los datos en varias maneras, y deben ensayarse diversas posibilidades. Este procedimiento se presta a errores. Cuando la duración de los reinados no se ajusta al esquema, algunos piensan que el texto está equivocado; pero debe considerarse que hay más de un método de computar el tiempo, y que Israel y Judá no necesariamente usaron el mismo método.

A fin de trabajar en forma inteligente, primero es preciso comprender los métodos y principios de cómputo que pudo haber usado el autor de Reyes o el de las fuentes que él consultó. Para ilustrarlo, usaremos las declaraciones citadas sobre Amasías y sus contemporáneos. Deben contestarse las siguientes preguntas, que no son tan fáciles como parece a primera vista:

¿Cómo computó el autor los 15 años que Amasías vivió después de la muerte de Joás?

Si Amasías reinó 29 años, ¿en qué año de su reinado murió?

¿Qué se entiende por el 15.º año?

¿Cuándo comienza el "primer año" de un rey?

¿Coincidió exactamente el año 15.º de Amasías de Judá con el año en que Jeroboam II, rey de Israel, subió al trono?

La tarea de encontrar las respuestas a tales preguntas se complica por el hecho de que Judá e Israel no emplearon el mismo sistema de cómputo. El estudio de los principios generales que rigen el cómputo del tiempo entre los antiguos ayudará a responder a estas preguntas.

9.00. Métodos y principios usados para computar - Introducción

Antes de estudiar el período del reino dividido, después de la muerte de Salomón, convendría explicar los métodos usados para computar los reinados de la antigüedad, como también ciertos términos y principios que se usarán en el estudio posterior de los reinados de Israel y Judá:

domingo, enero 28, 2007

8.09. El cuarto año de Salomón usado como base para la fecha del éxodo

La fecha del comienzo de la edificación del templo "en el mes segundo, a los dos días del mes en el cuarto año de su reinado" (2 Crónicas 3: 2), es importante para el cálculo de la fecha del éxodo.

Siguiendo la cronología de los reyes empleada en este estudio, el 40.º y también último año de Salomón fue 931/930 AC, computado de otoño a otoño [septiembre- octubre en el hemisferio norte]. Por lo tanto, el 4.º año del reinado, o sea 36 años antes, fue 967/966 AC, año que también habría comenzado en el otoño con el día de año nuevo, el 1.º de Tishri, 7.º mes del año religioso. Ya que los hebreos siempre contaban los meses a partir de la primavera, aunque el año civil comenzaba en otoño, el 2.º mes, Zif, cayó en la primavera de 966 AC.

Pero este acontecimiento del mes de Zif también está fechado "en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto" (1 Reyes 6: 1). Así tenemos el sincronismo entre dos sistemas de fechar los acontecimientos: los años del reinado de Salomón, y los años de la era del éxodo (ver: El cómputo de los años a partir del éxodo).

Ya que la liberación de Egipto ocurrió a mediados del 1er. mes del 1er. año del cómputo del éxodo, esa partida puede ubicarse 479 años antes del 1er mes del 480º. año, es decir, en la primavera del año 1445 AC. De esta manera, el reinado de Salomón, computado por reinados posteriores del reino dividido, nos da la fecha del éxodo si aceptamos como cifra exacta el 480.º año (Ver: El éxodo de la dinastía decimoctava).

sábado, enero 27, 2007

8.08. El cómputo de los años del reinado de Salomón

El cómputo de los años del reinado de Salomón proporciona una importante indicación de que se calculaban los años de reinado a partir del otoño, al menos en la época de ese rey.

En el blog "El calendario hebreo" se explica que el año tenía dos comienzos: el año religioso empezaba en la primavera [hemisferio norte], el 1.º de Abib (Nisán); el año civil se iniciaba en el otoño [hemisferio norte], el 1er. día de Etanim (Tishri).*

Puesto que la numeración de los meses siempre comenzaba en primavera, el año civil que corría de otoño a otoño comenzaba con el 7.º mes: se contaban primero los meses del 7.º al 12.º, y luego del 1.º al 6.º. Así el primer mes venía después de la mitad del año civil.

El templo comenzó a construirse en el 2.º mes del 4.º año de Salomón y fue concluido en el 8.º mes del 11º año (1 Reyes 6: 1, 37, 38). En vista de la bien confirmada costumbre antigua de calcular el tiempo según el cómputo inclusivo, parece sorprendente que un intervalo entre el 4.º y el 11.º años no se considerara como de 8 años.

Pero, puesto que se proporcionan las fechas del comienzo y del fin del período, debe suponerse que el cómputo no fue hecho de acuerdo con los años de reinado, sino tomando en cuenta años aniversarios, es decir, computados desde la fecha del acontecimiento que marcó el comienzo: el 2.º día del 2.º mes.

Si los 7 años son computados por el método inclusivo desde el 2.º mes del 4.º año del reinado, la terminación del templo tuvo lugar en el 11.º año del reinado si los años se cuentan desde el otoño; pero no, si comienzan en la primavera. Esto se ha considerado como evidencia de que los años de reinado de Salomón se computaron a partir de lotoño, probablemente desde el 1er. día de Tishri.
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* Para no confundir al lector con esta doble nomenclatura, en adelante se usarán los nombres postexílicos, más familiares (y aún usados): Nisán para el primer mes, Tishri para el séptimo, etc., aunque se reconoce que esos nombres no fueron usados hasta después de haber concluído el periodo de los reyes.

jueves, enero 25, 2007

8.07. Salomón designado rey por David

Al final de su reinado, "siendo, pues, David ya viejo y lleno de días, hizo a Salomón su hijo rey sobre Israel" (1 Crónicas 23: 1). En esa ocasión designó funcionarios para el servicio del templo y para atender los asuntos de Israel "en toda la obra de Jehová, y en el servicio del rey" (cap. 26: 30).

Esto parece haber ocurrido "en el año cuarenta del reinado de David" (vers. 31). En el último capítulo del libro se resume el reinado sumando los 7 años de Hebrón y los 33 de Jerusalén (1 Crón. 29: 27). Esto implicaría que Salomón comenzó a reinar en forma conjunta con su padre durante ese 40.º año. Si el reinado de David se hubiese extendido al año 41.º, se habría computado como que reinó 41 años. Este 40.º año debe haberse contado como el año de ascensión de Salomón o como el "año del comienzo de su reinado".

lunes, enero 22, 2007

8.06. El reinado de David

No existe duda alguna en cuanto a la duración del reinado de David.

"Era David de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años. En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá" (2 Samuel5: 4, 5).

Es evidente que aquí no se trata de 40 como de un número aproximado, porque es la suma de 7 y de 33, y hay mención real de un acontecimiento fechado en el 40.º año de David:

"De los hebronitas, Jerías era el jefe de los hebronitas repartidos en sus linajes por sus familias. En el año cuarenta del reinado de David se registraron, y fueron hallados entre ellos hombres fuertes y vigorosos en Jazer de Galaad" (1 Crónicas 26: 31).

Los seis meses adicionales (2 Samuel 5: 4, 5) no presentan problema. Es posible que el reinado total de David, desde que fue constituido como rey en Hebrón, hasta su muerte, hubiese sido exactamente de 40 años y 6 meses. Sin embargo, no es necesario suponer esto, puesto que la costumbre entre los antiguos era de contar los años de reinado por años de calendario. Si un rey moría durante su 40.º año de calendario, se decía que había reinado 40 años, como se explicará posteriormente.

Es más probable que los seis meses hubiesen sido un lapso inicial: "el comienzo de su reinado", o su año de ascensión, el intervalo entre la fecha de su inauguración como rey y el siguiente día de año nuevo, cuando comenzaría su "año primero". (Más adelante se explicará este método de computar los años de un reinado).

Si los filisteos salieron contra Saúl en la llanura de Jezreel "en el tiempo que suelen los reyes salir a la guerra" (1 Crónicas 20: 1), la muerte de Saúl, seguida de la ascensión de David al trono en Hebrón, habría ocurrido en la primavera [del hemisferio norte], y el primer año de su reinado habría comenzado a computarse seis meses más tarde, al comienzo del año en el otoño.

8.05. La cronología posterior no es afectada

En cualquier caso, la diferencia de opinión respecto a la duración del reinado de Saúl no afecta la fecha del final de ese reinado, ni las fechas de los reinados de David y los reyes posteriores.

Sea cual fuere el sistema cronológico que se prefiera adoptar para los reinados de Israel y Judá, las fechas básicas de la cronología AC se basan en sincronismos durante la última parte del período.

En consecuencia, el acortamiento del reinado de Saúl sencillamente determinaría que su ascenso al trono ocurrió más tarde, lo cual prolongaría el período de los jueces todo el lapso que se dedujera del reinado de Saúl.

domingo, enero 21, 2007

8.04. Diversas explicaciones del reinado de Saúl

Si acaso el reinado de Saúl duró menos de 40 años, surge esta pregunta: ¿Cuáles serían las evidencias existentes en cuanto a su duración?

Si se incluye en el período de 40 años el tiempo transcurrido hasta la coronación de David como rey de las doce tribus, a lo sumo podrían restársela 7 1/2 años a ese período.

Esto es posible, pero no puede probarse. Josefo le atribuye a Saúl un reinado de sólo 20 años (Antigüedades x. 8. 4); pero luego le asigna 18 años de reinado durante la vida de Samuel, y 22 años después de la muerte del profeta (Antigüedades vi. 14. 9). Esta declaración tiene variantes en diversos manuscritos; pero dos de los textos latinos consignan 2 años en lugar de 22, y así concuerdan las dos declaraciones.

Se ha sugerido que el número 22 representa una enmienda hecha por un copista cristiano a fin de hacer armonizar las afirmaciones de Josefo con la de Pablo, pero esto es una conjetura. No parece haber dudas en cuanto al texto de la declaración de Antigüedades x. 8. 4. Si Saúl sólo reinó 20 años, David, que tenía 30 "cuando comenzó a reinar" (2 Samuel 5:4), habría tenido 10 años cuando Saúl inició su gobierno.

Generalmente se concuerda en que David tendría unos 18 años cuando mató a Goliat. No tenía aún edad suficiente como para formar parte del ejército(1 Samuel 17:13, 14, 28, 33, 42), sino que estaba aún en su casa y cuidaba las ovejas; pero tenía suficiente edad como para luchar contra las fieras (vers. 34-37), y para ser conocido como "valiente y vigoroso y hombre de guerra" (cap. 16:18).

En consecuencia, no habrían pasado más de ocho años desde el comienzo del reinado de Saúl y el encuentro con Goliat. En ese caso, Samuel podría haber muerto unos 18 años después de la ascensión de Saúl al trono.

Algunos consideran que un período de ocho años no hubiera alcanzado para que transcurriesen todos los acontecimientos relatados antes del incidente de Goliat. También objetan que el período de dos años entre la muerte de Samuel y la de Saúl sería demasiado corto, puesto que de ese tiempo David pasó un año y cuatro meses entre los filisteos.

Por otra parte, a menos que en 1 Samuel 25 y 26 se hubiesen omitido muchos acontecimientos, difícilmente podrían haber transcurrido mucho más de dos años. Los únicos incidentes registrados entre la muerte de Samuel y la huida de David a Filistea son su viaje a Parán, su encuentro con Nabal, y su segundo enfrentamiento con Saúl. No parecería necesario que esos incidentes demoraran más de ocho meses. Si como creen algunos, 1 Samuel 13:1 presenta un resto incompleto de la declaración respecto a la duración del reinado de Saúl, y ese número original hubiese terminado en dos (". . . y dos años reinó"; ver 1 Sam. 13:1), ese número podría haber sido 22, aunque el número 32 parecería ser un equivalente más probable del número redondo 40.

Considerando estas observaciones, ¿Qué debe hacerse con la declaración de Pablo que atribuye 40 años al reinado de Saúl?

O bien es un número aproximado, o no lo es.

Si fuera un cálculo aproximado, podría explicarse en forma más razonable la relación existente entre las edades de David, Saúl y Jonatán. Pero cualquier intento de llegar a una cifra exacta no podría ser más que mera especulación. Si no se trata de un número aproximado, el período debe considerarse de 40 años, y deberá aceptarse la disparidad de edades si hemos de elaborar esta cronología basada en los datos bíblicos.

viernes, enero 19, 2007

8.03. 1 Samuel 13:1

"Había ya reinado Saúl un año; y cuando hubo reinado dos años sobre Israel, escogió luego a tres mil hombres de Israel, de los cuales estaban con Saúl dos mil en Micmas y en el monte de Bet-el, y mil estaban con Jonatán en Gabaa de Benjamín; y envió al resto del pueblo cada uno a sus tiendas" (1 Samuel 13: 1, 2 RV -1960).

Había ya reinado Saúl un año.
El significado de este pasaje de las Escrituras no es claro, como lo reconocen todos los traductores y comentadores.

La BJ comienza este versículo con puntos suspensivos acompañados de un asterisco. En la nota de pie de página correspondiente al asterisco se lee: "El hebr. se traduciría: 'Saúl tenía un año cuando llegó a ser rey y reinó dos años sobre Israel', lo cual es absurdo". (Acerca de la forma de expresar la edad en hebreo, véase PRINCIPIOS DE LA CRONOLOGÍA HEBREA; también La forma de expresar la edad).

Desde los días de las primeras versiones de la Biblia, este texto ha sido un enigma para los traductores.

En los primeros ejemplares de la LXX se eludió la dificultad omitiendo todo el versículo.

Los targumes lo parafraseaban de esta manera: "Saúl era tan inocente como un niño de un año cuando comenzó a reinar".

La Siriaca lo presenta así: "Cuando Saúl había reinado uno o dos años".

Al igual que las traducciones anteriores del texto, la de la RVR es una paráfrasis que no nos da el hebreo como lo tenemos hoy en día, sino lo que los traductores pensaron que había sido el texto original hebreo.

La RSV recurre a dos omisiones: "Saúl tenía ... años de edad cuando comenzó a reinar; y reinó ... y dos años sobre Israel".

Algunos comentadores están de acuerdo en que sin duda éste es un ejemplo de una omisión producida en el proceso de las copias, aunque nadie puede decir en qué tiempo de la transmisión del texto pudo haber ocurrido esa omisión.

Si el texto hebreo existente es el resultado de una omisión, resalta como evidencia del cuidado y minuciosidad de los copistas posteriores mientras se dedicaban a su tarea de producir nuevos manuscritos, pues no introdujeron ninguna modificación en el texto mismo sino que lo dejaron como lo encontraron, aunque su significado era oscuro.

Poco se ganará haciendo conjeturas. Sin embargo, podría darse una explicación provisional. La forma de la declaración que estamos considerando corresponde con exactitud con la fórmula usada comúnmente por los escritores bíblicos al dar la edad de un rey cuando comenzó a reinar y la duración de su reinado. La fórmula correspondiente para David aparece en 2 Samuel 5:4 (ver también 2 Reyes 21:1; 24:8, 18; etc.).

Si se hubiera incurrido en omisiones similares a las que parece haber en 1 Samuel 13:1 en un texto de la misma naturaleza como 2 Reyes 21:1, leeríamos: "De ... años era Manasés cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén ... y cinco años".

Los dos pasajes son idénticos en su construcción básica. La inserción de una cifra para la edad de Saúl cuando llegó a ser rey y otra para la duración de su reinado haría la declaración paralela con las declaraciones correspondientes a David y a otros reyes. "Tenía Saúl, cuando alcanzó el reino, ... años, y reinó sobre Israel... y dos años" (BC). En el texto original la palabra "... dos" podría haber sido "cuarenta" (Hechos 13:21*).

El texto hebreo de 1 Samuel 13:1 tal como está ahora implica que originalmente constituyó una declaración de la edad de Saúl y de la duración desu reinado. Si no es así, entonces Saúl es el único rey hebreo del cual no sehace una declaración tal en el AT.

De acuerdo con otra explicación, 1 Samuel 13:1 debería entenderse: "Saúl reinó un año; y reinó dos años sobre Israel". Es decir, había completado el primer año de su reinado y estaba en el segundo año cuando ocurrieron los acontecimientos de este capítulo.

Sin embargo, debe admitirse que interpretar el hebreo de 1 Samuel 13:1 como para que signifique que los acontecimientos del cap. 13 ocurrieron en el segundo año de Saúl es antinatural, y constituye una construcción sin ningún caso paralelo exacto en el registro bíblico de los reyes.

El pasaje podría entenderse como que significa razonablemente que Saúl intentó someter a los filisteos en su segundo año, aunque el primer ataque verdadero - el de Jonatán, aquí registrado - ocurrió algún tiempo después. Así entendido, hay armonía con la traducción y la primera interpretación aquí mencionada para 1 Samuel 13:1.

Pero no importa cuál sea la traducción o interpretación que se dé a este pasaje, todavía quedamos perplejos en cuanto a lo que decía el texto original. Sin embargo, en éste como en otros casos de textos difíciles y oscuros, no está implicada ninguna cuestión de doctrina y, por lo tanto, de salvación.

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* "Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años" (Hechos 13:21).

Cuarenta años.
En el AT no se da la duración del reinado de Saúl, pero Isboset, hijo menor de Saúl (ver abajo com. 1 Crón. 8:33), tenía 40 años cuando murió Saúl (2 Sam. 2: 10),y éste era joven cuando lo eligieron rey (1 Sam. 9: 2). Josefo (Antigüedades vi. 14. 9) dice que Saúl reinó 18 años antes de la muerte de Samuel y 22 años después de ese momento, lo que concordaría con la afirmación de Pablo.

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"Ner engendró a Cis, Cis engendró a Saúl, y Saúl engendró a Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Es-baal" (1 Crónicas 8:33)

Es-baal.
El uso del nombre "Baal" en Es-baal y en Merib-baal, el hijo de Jonatán (vers.34), no indica necesariamente que Saúl se inclinara al culto del dios Baal. El Heb. ba'al sencillamente significa "dueño", "patrón", "señor". Sin embargo, después de que la palabra se relacionó estrechamente con el dios Baal, parece que no fue más usada para dar nombres a sus hijos por los hebreos que eran fieles a Jehová. El cambio de Es-baal (literalmente, "hombre de Baal") a Is-boset (literalmente, "hombre de vergüenza") y posiblemente también de Merib-baal (1 Crón. 9: 40) a Mefi-boset (ver 2 Sam. 2:8; ver también 2 Sam. 4: 4; 9: 6) quizá fue una sustitución deliberada para eliminar la implicación de idolatría. El pueblo hebreo acostumbraba hacer adaptaciones de ese tipo en los nombres para expresar sus sentimientos.

8.02. Las edades de Saúl, David y Jonatán

El único motivo de preocupación respecto a la duración exacta del reinado de Saúl, es que un total de 40 años hace dificil el cálculo comparativo de las edades de Saúl, David y Jonatán, dificultad que se eliminaría si se considerase 40 como un número redondo para representar un período bastante más corto.

Si la cifra 40 es exacta, David nació una década después de la ascensión de Saúl al trono, pues sucedió a Saúl a los 30 años (2 Samuel 5:4). Luego, si mató a Goliat cuando era un joven de 18 años - y dificilmente podría haber sido mucho menor - ese acontecimiento ocurrió cuando Saúl ya había reinado casi 30 años.

Si la batalla de Micmas, en la cual Jonatán desempeñó un papel importante (1 Samuel 13, 14), ocurrió en el segundo año del reinado de Saúl como parece decirlo la RVR (aunque en verdad no lo afirma categóricamente), Jonatán habría tenido unos 18 ó 20 años una década antes de que naciera David.

Una amistad estrecha y fraternal entre un David de 18 años y un Jonatán de 46 discrepa completamente con el marco de la narración. Además, sobre esta base, Mefi-boset (o Merib-baal; 1 Crónicas 8:34; 9:40), único hijo de Jonatán, quien tenía 5 años cuando ocurrió la muerte de Saúl y sus hijos en batalla (2 Samuel 4:4; cf. 1 Samuel 29:1, 11; 31:1, 2), habría nacido cuando Jonatán tenía 53 años.

Difícilmente el heredero aparente del trono hubiera esperado tanto tiempo para proporcionar un sucesor al linaje de su padre. Y si Jonatán era ya un hombre maduro poco tiempo después de que su padre subiera al trono, Saúl debe haber tenido al menos entre 75 y 80 años cuando fue muerto en batalla.

Todo esto es posible, pero parece suficientemente anormal como para prestarse a una de las siguientes explicaciones:

(1) que el número 40 no representa la duración exacta del reinado personal de Saúl, o

(2) que era bastante joven cuando comenzó a reinar, y que la batalla de Micmas habría ocurrido bastante después del segundo año de su reinado.

Cualquiera de estas explicaciones permitiría pensar que Saúl y Jonatán hubieran sido mucho menores, lo cual elimina las aparentes dificultades en el cómputo de sus respectivas edades.

jueves, enero 18, 2007

8.01. Diversas interpretaciones del reinado de Saúl

La única información bíblica tocante a la duración del reinado de Saúl (a menos que se considere que 1 Samuel 13: 1 contiene tal información) es la afirmación del apóstol Pablo, presentada en un sermón improvisado en Antioquía: "Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años" (Hechos 13: 21).

En esa misma alocución, Pablo se había referido a otros dos períodos:

(1) la liberación -por intervención divina- de los israelitas de Egipto, cuando "por un tiempo como de cuarenta años los soportó en el desierto", y

(2) otro período de "como por cuatrocientos cincuenta años" (vers. 18, 20).

Algunos han opinado que ya que Pablo usó números redondos, según lo expresa claramente la palabra "como", al referirse a los dos primeros períodos, sencillamente omitió esta explicación en el caso de la tercera cifra.

Piensan que sería natural que usase números redondos al hacer un resumen oral, pues no estaba escribiendo una historia, ni consultando registros para obtener esas cifras. Su frase "un tiempo como de cuarenta años" en el desierto es ejemplo del número 40 usado en cifras redondas, ya que la peregrinación de los israelitas en el desierto, después de haberse rebelado contra Dios en Cades y de haber sido obligados a volver al desierto, en realidad no fue sino de 38 años.

Por otra parte, el hecho de que el tercer número, a diferencia de los dos primeros, no lleve la palabra "como", induce a algunos a pensar que el autor indicó aquí un número exacto en contraste con los otros dos aproximados.

Si así fuera, ¿cuál período quiso Pablo que representase este número? Hay quienes opinan que se extiende hasta el comienzo del reinado de David sobre Judá e Israel, más de siete años después de la muerte de Saúl. Así el reinado personal de Saúl, a diferencia del de su casa, fue de menos de 40 años.

No puede establecerse con exactitud si Pablo quiso decir que Saúl ocupó el trono durante 40 años exactos o no, y esto no afecta la precisión histórica de la narración.

8.00. La monarquía hebrea unida - Introducción

Ya se ha aludido a la falta de precisión existente en los datos que tenemos sobre la relación del comienzo de la monarquía y el tiempo de Samuel y los jueces anteriores.

El AT no contiene ninguna declaración clara en cuanto a la duración del reinado de Saúl, pero cualquier diferencia de opinión en cuanto a este período sólo afectaría la fecha de su comienzo, pues su final está fijado en relación con el reinado de David y el linaje posterior de reyes.

miércoles, enero 17, 2007

7.07. Los jueces y los 480 años

En el caso de haber ocurrido las superposiciones aquí indicadas, es sumamente posible que dentro del espacio de 480 años mencionado en 1 Reyes 6: 1 pudieran haber ocurrido los siguientes acontecimientos: la peregrinación de 40 años en el desierto, la conquista de Canaán, el período de los ancianos que sobrevivieron a Josué, la subsiguiente apostasía, el período de ejercicio de los diversos jueces, algunos de ellos simultáneos, incluyendo el período de Samuel y los reinos de Saúl y David.

No existe ninguna manera de computar exactamente la duración del período de los jueces ni las superposiciones exactas, pero hemos incluido un esquema cronológico sugerente.

Este bosquejo sólo representa aproximadamente lo que pudo haber sucedido. No obstante demuestra que las cifras del libro de los jueces pueden interpretarse de una manera razonable mediante superposiciones que concuerdan con la situación histórica, y con la interpretación de que los 480 años son el lapso exacto del período que va desde el éxodo hasta el 4.º año de Salomón, año que se incluye en ese cómputo.

Los que siguen la cronología más larga de los jueces, y consideran que todos los períodos fueron sucesivos, interpretan los 480 años como la suma de los períodos reales de los jueces, excluyendo las épocas de opresión o usurpación (ver Un problema relacionado con el cómputo de la fecha del éxodo) y consideran que el período total fue de más de 500 años. Esto da por resultado una fecha anterior para el éxodo.

Un sistema cronológico anteriormente empleado por algunos autores muy conservadores, que interpreta que fueron sucesivos los períodos de los jueces, llega a un total de 594 años para el período desde el éxodo hasta el 4.º año de Salomón, pues interpretan que los 480 años fueron el número total de años de la teocracia, durante los cuales Israel estuvo verdaderamente bajo un gobierno designado por Dios, sin contar los seis períodos de servidumbre ni los tres años de usurpación de Abimelec.

Superponiendo el período de Elí con la opresión filistea, y el de Samuel con Elí, y haciendo una resta del total, llegan a la conclusión de que los x años de los sucesores de Josué fueron 13. Este esquema, que exige ciertas suposiciones acerca de las cuales no hay evidencias, nunca ha obtenido el apoyo de los eruditos bíblicos.

La cronología del arzobispo Ussher, publicada por primera vez en 1650 (ver Fechas marginales en Biblias impresas), ubicaba el éxodo en 1491 AC; al primer juez, Otoniel, en 1406; y el comienzo del reinado de Saúl, en 1095. A esta fecha se llega ubicando el 4.º año de Salomón como el 480.º desde el éxodo, en 1012 AC. Esta fecha se basa en la suposición de que hubo interregnos y en la conjetura de Ussher de que el templo fue completado en 1004, o sea 1.000 años antes del nacimiento de Cristo.

Muchos eruditos consideran que por 480 años simplemente se indican 12 generaciones, calculadas en 40 años cada una. Esto equivaldría a descartar por completo el número 480, porque un cálculo aproximado de 12 generaciones no puede constituir la base de una declaración específica de tiempo equivalente a un "año 480" exacto.

Si la expresión "en el año cuatrocientos ochenta" no significa un año específico sino una aproximación general, ¿cómo hemos de saber que "el año dieciocho de Josafat" o "el séptimo año del rey Artajerjes" o el "año undécimo de Sedequías" no son más que aproximaciones?

Cuando la Biblia hace declaraciones precisas sobre fechas, y usando esas declaraciones puede elaborarse sin alteraciones una cronología detallada, no parece haber una razón adecuada para suponer que no se basan en datos exactos.

Admitimos que en ciertos casos los autores bíblicos redondean los números, especialmente en el caso del número 40, pero tal posibilidad no debería descartar las cifras reales que armonizan con otras para dar un sincronismo exacto así como están.

No hay razón para dudar de que cuando un escritor ubica cierto acontecimiento en determinado año, se refiere en realidad a ese año preciso.

Es verdad que muchos escritores que no aceptan la Biblia como un relato histórico exacto, alteran las cifras a su gusto para hacerlas concordar con sus propias teorías. Algunos reducen aún más el período de los jueces, considerando que 1 Reyes 6:1 es erróneo.

Los que ubican el éxodo en el siglo XII o XIII se ven obligados a hacer esto, lo cual no es elaborar una cronología basada en los datos proporcionados por la Biblia, sino corregir los registros bíblicos según la teoría individual de cada uno.

Puesto que el propósito de este blog es explicar la Biblia, no cambiarla, cualquier cronología incorporada en él debe basarse en las cifras presentadas en la Biblia. Si las fechas no pueden explicarse en forma satisfactoria, deberá admitirse que se trata de un caso de cronología bíblica incompleta. De ahí que los 480 años deban incluirse en esta categoría.

Este blog emplea la interpretación más sencilla del período de 480 años, calculado según el cómputo inclusivo (la frase dice "en el año cuatrocientos ochenta", y no "cuatrocientos ochenta años"), como período literal y exacto, que concluye con el 4.º año de Salomón.

La superposición de la actuación de los jueces, exigida por este cómputo, es aceptada como una interpretación razonable de los datos existentes, sin que por ello se intente adoptar una posición dogmática en cuanto a los detalles de las fechas de los jueces.

El bosquejo presentado muestra lo que pudo haber pasado, pero nadie puede saber exactamente cómo ocurrieron los hechos. No debe por ello considerarse que el relato tiene menos valor para el lector.

7.06. Cronología sugerente del periodo de los Jueces*




* No es posible asignar fechas exactas a lo periodos de cada juez y a otros acontecimientos de esta época. Las fechas que se dan aquí sólo son sugerentes. Las fechas asignadas a los reyes egipcios son aproximadamente correctas.

lunes, enero 15, 2007

7.05. Los jueces posteriores

Si los 40 años de opresión por parte de los filisteos terminaron con la batalla de Eben-ezer (1 Samuel 7: 5-14) -el acontecimiento que con mayor probabilidad puso fin a este período-, entonces en los períodos de gobierno de los jueces que siguieron a Jefté deben haber existido también superposiciones, quizá más extensas que las que ocurrieron antes de él.

Sansón sería contemporáneo de Jefté; y Elí, quien murió luego de desempeñarse como juez durante 40 años (ver cap. 4: 4, 11, 18), 20 años antes de la batalla de Eben-ezer (ver caps. 6: 1; 7: 1, 2, 11-14), debe haber sido mayor que Jefté o Sansón.

Si el arca estuvo en Silo durante unos 300 años, computados a partir de un momento 6 ó 7 años después del comienzo de los 300 años de Jefté, y fue llevada de Silo a la batalla donde fue capturada por los filisteos, podemos concluir que la muerte de Elí (cap. 4:15) -ocurrida después de esta batalla- aconteció por la época de Jefté.

El arca, una vez devuelta por los filisteos, fue colocada en Quiriat-jearim, donde ya había estado 20 años cuando los israelitas vencieron decisivamente a los filisteos en Eben-ezer. En este momento Samuel fue constituido juez (cap. 7: 6, 15-17). No se nos dice por cuántos años fue juez, pero sabemos que con él terminó el período de los jueces. Algunos consideran que este lapso acabó con la coronación de Saúl, cuando la monarquía reemplazó al gobierno teocrático de los jueces, pero otros lo extienden hasta la muerte de Samuel, ya que éste siguió desempeñándose como juez (cap. 7: 15), aunque el juez ya no era el principal magistrado después de haberse establecido la monarquía.

Nada se dice de la edad de Samuel, salvo que nació cuando Elí ya no era joven; que recibió su primer mensaje de Dios cuando era aún niño; que tenía suficiente edad como para ser conocido como profeta antes de la muerte de Elí (cap. 3), aunque aparentemente era demasiado joven para ser juez hasta 20 años más tarde (cap. 7).

Un fragmento de manuscrito hallado en una caverna del mar Muerto, que contiene partes de 1 Samuel 1 y 2, dice que Elí tenía 90 años, no en el momento de morir (como lo afirma la LXX), sino en algún momento después que Samuel fuera puesto bajo su cuidado (cap. 2: 22)*.

Si Samuel hubiese tenido unos 3 años cuando fue llevado a Elí (ver 1 Samuel 1:24), habría tenido por lo menos 11 años cuando Elí murió a los 98.

Es posible que este fragmento conserve una cifra original, que más tarde se perdió; pero no podemos definirnos teniendo como base esta suposición. Samuel fue juez durante suficiente tiempo como para llegar a ser tan anciano que ya había delegado a sus hijos a lo menos parte de su trabajo, antes de que los israelitas demandasen tener rey (cap. 8: 1-5).

Si vivió durante la mayor parte del reinado de Saúl, según lo indica el relato, debe haber sido sumamente anciano al morir. Samuel es el eslabón que une el período de los jueces con el de la monarquía. Parece, pues, que la primera parte del libro de 1 Samuel cubre un período contemporáneo con la última parte del libro de los Jueces, probablemente los caps. 10 al 16.
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*"Pero Elí era muy viejo" (1 Samuel 2:22).
Ese fragmento del libro de 1 Sam. encontrado en la cuarta cueva de Khirbet Qumrân y publicado en 1954 dice: "Elí tenía noventa años". Albright piensa que se trata de una transposición del pasaje del cap. 4:15 donde en la LXX se lee "noventa" como la edad de Elí cuando murió. Sin embargo, el nuevo fragmento no indica que tenía 90 años cuando murió, sino cuando Samuel ya había estado a su servicio durante algún tiempo.

domingo, enero 14, 2007

7.04. Los 300 años de Jefté

Más aún, si tiene alguna exactitud el cálculo de 300 años hecho por Jefté (Jueces 11:26), correspondientes al período de la ocupación hebrea de las ciudades de los amorreos, hubo necesariamente una superposición de períodos antes de su tiempo, porque el total, excluyendo el período de Josué y los ancianos que le sobrevivieron, es de 319 años.

No es necesario suponer que los 300 años a que se refirió Jefté fueran exactos, porque al mencionarlos estaba luchando contra los invasores amonitas, y en el fragor de la contienda no pudo haberse detenido a buscar los registros o a consultar a una persona que recordase los sucesos para obtener así la cifra exacta; simplemente usó números redondos. Este número probablemente fue redondeado tomando la centena inmediatamente superior al número real, y no la inferior.

También es posible que hubieran transcurrido exactamente 300 años cuando Jefté hizo su afirmación. Si así fuera, tenemos la fecha exacta en relación con el éxodo, puesto que las aldeas de Hesbón fueron tomadas de Sehón, rey de los amorreos, en el 40.º año del éxodo (1406/05 AC). Por tanto, 300 años según el cálculo inclusivo, contados desde la adquisición de ese territorio, llevarían al año 1107/06 AC.

7.03. Otros períodos fueron probablemente simultáneos

Evidentemente, si algunos de los períodos del libro de Jueces fueron simultáneos, según parece indicarlo el registro, es probable que también lo fueran algunos de los otros, y que ocurrieran en diferentes partes del país, aunque no se puede decir con precisión cuáles períodos se superponen ni por cuánto tiempo.

Esto parece más probable cuando notamos que los jueces estaban geográficamente dispersos: Otoniel era de Judá; Débora, de Efraín; Barac, de Neftalí; Aod, de Benjamín; Gedeón, de Manasés; Tola, de Isacar; Jair y Jefté, de Galaad, al este del Jordán; Ibzán y Elón, de Zabulón; Abdón, de Efraín; y Sansón, de Dan.

Durante este período las tribus vivían en territorios ampliamente esparcidos, mayormente en zonas montañosas, separados por regiones dominadas por los cananeos, a quienes nunca habían podido echar totalmente del país, y cuyas fortalezas controlaban las principales rutas de comunicación en los llanos.

Difícilmente alguno de estos jueces rigió a gran parte de los israelitas. Aun en tiempos de crisis, cuando uno de ellos luchaba por repeler a los opresores, no acudían todas las tribus para expulsár al invasor. Quizá no todas las tribus fueron oprimidas a la vez y, en consecuencia, las liberaciones fueron más o menos locales.

miércoles, enero 10, 2007

7.02. Algunos períodos se superponen.

El registro indica claramente que algunos de estos períodos de los jueces y de servidumbre se superponen.

Los 20 años de Sansón están comprendidos en los 40 años de opresión filistea, pues se dice que "juzgó a Israel en los días de los filisteos veinte años" (Jueces 15:20).

Además, en relación con la afirmación de que los filisteos oprimieron a Israel durante 40 años (cap. 13:1), se predijo que Sansón solamente comenzaría "a salvar a Israel de mano de los filisteos" (vers. 5).

Así, si los 20 años de Sansón están comprendidos en los 40, el total se reduce de 410 más x a 390 más x.

Pero los 40 años de opresión filistea parecen haber sido simultáneos, al menos en parte, con los 18 años de servidumbre bajo los amonitas, porque se dice que "se encendió la ira de Jehová contra Israel, y los entregó en mano de los filisteos, y en mano de los hijos de Amón" (cap. 10: 7).

Luego sigue la descripción de la opresión amonita y de la liberación hecha por Jefté (caps. 10: 8 a 12: 7), y la enumeración de los tres jueces que le sucedieron, personajes de poca monta, de quienes se da poco más que la duración de su actuación como jueces, un total de 25 años (cap. 12: 8-15).

Después de esto, el cap. 13 vuelve a la opresión de 40 años de los filisteos para narrar la vida de Sansón, y cómo éste "comenzó" a librar a Israel de manos de los filisteos.
Así las Escrituras indican que la opresión filistea fue simultánea con la opresión amonita.

Los amonitas, que habitaban la meseta de Transjordania hacia el borde del desierto, pasaron con gran celeridad sobre las tribus orientales de Israel (a saber Gad, Rubén y la mitad de Manasés que vivían al este del Jordán) llevándose cuanto hallaron a su paso, y continuaron su pillaje durante 18 años. Finalmente invadieron el territorio de Judá, Benjamín y Efraín al oeste del Jordán (cap. 10:8, 9).

Los israelitas, acosados desde el este, no tuvieron oportunidad de emplear su fuerza unida para defender el oeste, donde los filisteos, en la parte sur de la costa marítima, incursionaban en Judá y Dan y amenazaban a las tribus occidentales.

martes, enero 09, 2007

7.01. Los datos del libro de Jueces

El autor del libro de los Jueces no se proponía presentar todos los detalles de la historia de su período. Su propósito era mostrar cómo los israelitas, en repetidas ocasiones, abandonaron a Dios, cayeron presa de sus enemigos y después fueron rescatados para recibir una nueva oportunidad.

No tenía importancia para la enseñanza del libro la posibilidad de que esos acontecimientos hubiesen sido sucesivos o contemporáneos en diversas partes del país.

Por lo tanto, el autor no proporcionó todos los detalles referentes al tiempo, aunque conservó cuidadosamente el número de años de cada juez y de los períodos de opresión, los que se presentan de la siguiente manera:

El período de x años es un lapso de longitud desconocida, probablemente devarias décadas, durante el cual los israelitas sirvieron "a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué"(Jueces 2:7), y después apostataron.

Aun sin tomar en cuenta los x años anteriores a la primera opresión, tenemos un total de 319 años hasta el final de los 18 años de la invasión amonita; refiriéndose a ese tiempo, Jefté habló de unos 300 años.

Estos 319 más x podrían sumar 350 o aún más.

El total de 410 años más x, que sería el lapso total de los jueces y de los períodos de opresión, llegaría probablemente a más de 450. Es evidente que no todos estos períodos fueron sucesivos.

7.00. El período de los jueces

Si procuramos colocar en orden consecutivo todos los acontecimientos del período de los jueces, su cronología se torna problemática.

No hay necesidad de dudar de las cifras, pero el tratar de hacerlas armonizar con los acontecimientos descritos en los últimos capítulos de Josué y los primeros de 1 Samuel ha dado lugar a opiniones y soluciones diversas.

El relato es tan somero que quizás omita datos acerca de la relación existente entre los diversos jueces y los intervalos de opresión.

El hecho de que se relate la obra de un juez sin siquiera insinuar la existencia de otro juez en otra parte del país, no elimina la posibilidad de la existencia de jueces contemporáneos.

lunes, enero 08, 2007

6.04. La muerte de Josué y la subsiguiente apostasía

El siguiente dato cronológico es la muerte de Josué a la edad de 110 años (Josué 24:29).

Este dato es un tanto incierto, pues se dice que "muchos días después que Jehová diera reposo a Israel", Josué congregó al pueblo y le dijo: "He aquí os he repartido por suerte, en herencia para vuestras tribus, estas naciones" (Josué 23:4), y se despidió diciendo que estaba "para entrar ... por el camino de toda la tierra" (vers. 14).

Si esto ocurrió poco después de la división del territorio hecha en Gilgal y Silo, podría decirse que Josué tenía casi 110 años cuando Caleb tenía 85; que habría tenido unos 65 años cuando fue uno de los 12 espías, y que ya tenía cien años cuando hizo entrar a los israelitas en Canaán.

Por otra parte, si era de aproximadamente la misma edad de Caleb, su muerte ocurrió unos 25 años después del final de la guerra. Por eso, en el intervalo entre la entrada en Canaán y la actuación del primer juez, hay amplio margen de incertidumbre.

Cualquiera fuere el caso, debemos considerar que pasó un lapso considerable desde la muerte de Josué hasta los primeros jueces, porque fue después de la apostasía de la generación que sucedió a Josué cuando comenzó la opresión y se levantaron jueces para libertar a los israelitas.

La apostasía fue espantosamente rápida*, pero deben haber transcurrido al menos varias décadas hasta que se extinguieran todos los contemporáneos de Josué.

Fue después que "toda aquella generación también fue reunida a sus padres" y que "se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel" (Jueces 2:10), cuando "los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová" (vers. 11) y abandonaron al Dios de sus padres, de modo que el Señor los entregó en manos de sus enemigos, y suscitó entonces jueces que en repetidas ocasiones los liberaron y procuraron hacerlos volver al culto de Dios (Jueces 2:10-16).

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* "Y los hijos de Dan levantaron para sí la imagen de talla; y Jonatán hijo de Gersón, hijo de Moisés, él y sus hijos fueron sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el día del cautiverio de la tierra" (Jueces 18:30).

En este texto, la LXX (Septuaginta) y la Vulgata dicen "Moisés", pero el texto masorético dice "Manasés". En verdad, Gersón, a menos que fuera otro personaje, fue hijo de Moisés y no de Manasés (Exodo 2:22; 18:3).

En hebreo, si no se toman en cuenta las vocales (que aparecen sólo en los manuscritos posteriores y como pequeños puntos, por lo general debajo de las consonantes), hay sólo la diferencia de una letra entre Manasés y Moisés. Falta la letra n.

Es interesante notar que en los manuscritos hebreos de la Biblia, editados por los masoretas, en este caso la letra n está escrita en una forma rara, "suspendida" sobre la línea. Esto sugiere que con toda probabilidad fue añadida más tarde. Hay otros casos de letras "suspendidas" en la Biblia hebrea (Salmos 80:14; Job 38:13, 15).

Los antiguos rabinos y eruditos hebreos, así como también los eruditos modernos, tanto judíos como no judíos, afirman que esta letra fue introducida en el nombre de Moisés por los rabinos o escribas, para que se leyera Manasés y así se librara a Moisés de la mala fama de haber tenido un nieto que fue sacerdote renegado del afamado santuario idolátrico de Dan.

El Talmud dice que Jonatán fue nieto de Moisés, pero porque hizo las obras de Manasés, posterior rey de Judá, las Escrituras lo designan como miembro de la familia de Manasés.

Y si fuera cierto, cosa que parece bien probable, que Jonatán hubiese sido nieto de Moisés, la gran antigüedad de lo que se relata en el cap. 18 sería atestiguada por el hecho de que sólo una generación separó de Moisés al levita que sirvió a Micaía.

6.03. Las reuniones en Gilgal y Silo

Después de haberse concluido la división de la mayor parte del territorio, los israelitas se reunieron en Gilgal, donde se había observado por primera vez la pascua en Canaán, y se había levantado el tabernáculo.

En esta ocasión el anciano Caleb pidió la región de Hebrón como su parte del territorio (Josué 14:6-15). Declaró que tenía 40 años cuando había sido enviado con los otros espías desde Cades-barnea (en el segundo año del éxodo), y que ahora tenía 85.

Por lo tanto, esto sucedió en el año 46.º ó 47.º del éxodo. Puesto que las primeras campañas al este del Jordán habían comenzado en el año 40.º, las guerras de Canaán habrían durado seis o siete años.

Después de haber distribuido por suerte otros territorios (caps. 15-17), el tabernáculo fue erigido en Silo (cap. 18:1). Si esto aconteció inmediatamente después de la asamblea de Gilgal mencionada en el cap. 14: 6, ocurrió poco después de esta guerra de siete años.

Este estudio usa una cronología de los reyes hebreos que coloca la primavera del 4.º año de Salomón en el año 966 AC, el cual corresponde al año 480.º a partir del éxodo. Por lo tanto el éxodo, ocurrido en el 1er año de ese período, es decir, 479 años antes, tuvo lugar en el año 1445 AC.

Consecuentemente, la conquista de Hesbón y de los otros territorios amorreos ocurrió hacia fines de 1406; el cruce del Jordán, en la primavera [del hemisferio norte: marzo-abril] de 1405; y la asamblea en Gilgal, después de la guerra en Canaán, en 1400 ó 1399.

La incertidumbre que existe en cuanto a esta última fecha surge porque Caleb, al decir que tenía 85 años, no especificó si calculaba los años de primavera a primavera, o de otoño a otoño, ni se refirió específicamente a los años del éxodo: simplemente dio su propia edad.

Moisés computó las fechas a partir del éxodo, pero este sistema no parece haber sobrevivido, salvo en el caso de la fecha del 4.º año de Salomón (1 Reyes 6:1). Aunque siempre se numeraban los meses a partir de Abib (más tarde llamado Nisán), en la primavera, generalmente se computaban los años a partir del otoño.

Suponiendo que la asamblea en Gilgal hubiera correspondido con una fiesta regular, podría haber coincidido con la fiesta de los tabernáculos del año 1400 AC, la pascua de 1399, o la fiesta de tabernáculos de 1399.

Después de la asamblea de Gilgal, se trasladó el tabernáculo a Silo (Josué 18:1), donde se realizó la división final de territorio entre las tribus restantes. No hay indicación alguna en cuanto al intervalo entre la asamblea de Gilgal y la de Silo.

El tabernáculo no fue trasladado antes del año 1400, y probablemente no mucho después del 1399.

6.02. La conquista de la Canaán propiamente tal

En el año 41.º, de acuerdo con este cómputo del éxodo, Josué dirigió los ejércitos de Israel en varias campañas para subyugar la tierra que se extendía al oeste del río.

Sus fuerzas incluían un contingente de las tribus que se establecerían en el territorio de Transjordania, recién conquistado a los amorreos.

Durante esta guerra los israelitas no conquistaron completamente el país, porque no pudieron echar a sus habitantes de muchas de las ciudades bien fortificadas; tampoco pudieron retener muchas de las ciudades conquistadas en las primeras campañas. Sin embargo, subyugaron lo suficiente como para que se detuviese la oposición a su establecimiento.

Aún después de que Josué tomó "toda la tierra", y descansó "de la guerra" (Josué 11:23), dijo a los israelitas que quedaba "aún mucha tierra por poseer" (cap. 13:1).

La conclusión de la oposición armada y la división de territorios entre las tribus no equivalía a poseer realmente toda la tierra de Canaán.

Esto no fue logrado del todo sino en tiempos de David; pero la primera etapa se completó en pocos años.

jueves, enero 04, 2007

6.01. El territorio al oriente del Jordán

Cuando las huestes de Israel finalmente abandonaron Cades para dirigirse a la tierra prometida, llegaron al monte Hor, donde murió Aarón, y donde le hicieron duelo por treinta días (Núm. 20:2-29).

La fecha de su muerte fue el primer día del 5.º mes en el año 40.ºdel éxodo (Núm. 33:38). Es pues de presumir que no se alejaron del monte Hor hasta el comienzo del 6.º mes.

Luego de detenerse varias veces, llegaron al territorio de Sehón, rey de los amorreos, al este del Jordán y del mar Muerto. Como se les negó el tránsito, conquistaron el territorio de Sehón desde el Arnón hasta el Jaboc. También tomaron el territorio al norte del Jaboc, es decir, Galaad y Basán (Núm. 21: 21-35), y entonces volvieron a acampar al lado oriental del Jordán, frente a Jericó.

Esta debe haber sido una campaña corta, porque después de ella ocurrieron el incidente con Balaam, la idolatría de los israelitas con su consiguiente castigo, y el censo del pueblo.

Todo esto ocurrió antes del 1er día del mes 11.º del año 40.º, cuando Moisés comenzó a dar sus discursos finales que contenían la narración de las vicisitudes ocurridas a Israel y las amonestaciones en cuanto a su actuación futura (Deut. 1:3-5).

Entonces murió Moisés, probablemente en torno al comienzo del 12.º mes, porque después de haberle hecho duelo por 30 días (Deut. 34:5-8), los israelitas prosiguieron viaje en los primeros días del primer mes, y cruzaron el Jordán el 10.º día de ese mismo mes (Jos. 4: 19).

Es evidente que la entrada en Canaán el día 10.º y la observancia de la pascua el día 14.º se efectuaron en el 41.º año del éxodo (ver: 4.07. El Cómputo de los años a partir del Éxodo).

De modo que el período de peregrinación fue de 40 años completos, que se extendieron desde la liberación nocturna de Egipto en el día 15.º del 1er mes del 1er año de este período, hasta la primera pascua celebrada en la tierra de Canaán, después de haber cruzado el Jordán en el 41.º año.

Pero la conquista del territorio amorreo, antes de haber cruzado el río, se había efectuado en la última mitad del año 40.º.

Esta última fecha es importante porque establece, en relación con el éxodo, la fecha de la entrada en Canaán, y sirve, además, como punto de partida para el período de 300 años que hay entre Jefté, juez de Israel, y la toma y ocupación de Hesbón, ciudad de Sehón, y su territorio circundante (Jueces 11:26).

sábado, diciembre 30, 2006

5.13. Basta que sean aproximadas las fechas muy antiguas

Puesto que tenemos una cronología muy definida para la parte final de la época del Antiguo Testamento, especialmente a partir de los grandes períodos proféticos, deberíamos satisfacernos con fechas aproximadas para los siglos primeros donde no hay una cronología que señale con precisión los acontecimientos bíblicos.

Probablemente no están muy erradas las estimaciones en cuanto al tiempo del éxodo y de allí en adelante.

Aun las diversas fechas del éxodo no tienen una variación mayor de dos siglos en cualquier dirección partiendo de la fecha adoptada en este estudio.

Para fechas anteriores al éxodo una desviación mucho mayor se consideraría pequeña. Podemos observar con interés los cambios en la cronología histórica para los períodos más antiguos; sin embargo parece haber poca posibilidad hasta ahora de armonizar las primeras dinastías de Egipto y Babilonia, por ejemplo, con la cronología de la Biblia, si tomamos en consideración el diluvio.

Toda la Escritura es dada por inspiración de Dios, aunque la Escritura no pretende tener el registro de toda la historia. Cada vez que se dispone de pruebas fidedignas, es animador ver cómo el registro de las Escrituras resulta vindicado como historia exacta.

La cronología, la trama de la historia, nos es dada en el Antiguo Testamento en una forma que debe ser traducida a nuestro método actual de computar el tiempo antes de que podamos aprender su significado.

La brevedad y también a veces la oscuridad de las declaraciones cronológicas nos impiden tener un conocimiento completo, pero hay suficiente información clara y exacta en períodos posteriores especialmente en el tiempo de Daniel y Esdras como para tener la seguridad de que las dificultades aparentes se deben a una falta de entendimiento de nuestra parte.

La investigación basada en la arqueología ha resuelto numerosos problemas de la cronología. Con muchas esperanzas podemos anticipar la solución de la mayoríade los problemas que quedan a medida que continúa la investigación.

5.12. No se conoce la fecha de la creación

Los que tratan de establecer la cronología bíblica desde la creación hasta el éxodo mediante las listas genealógicas de los patriarcas, el relato del Génesis y los 430 años transcurridos desde el llamamiento de Abrahán hasta el éxodo deben suponer que las listas patriarcales están completas.

Si el segundo Cainán (Lucas 3:36) se añade a la lista hebrea, si se considera la posibilidad de lagunas en las listas genealógicas, o bien si se utiliza la enumeración de la Septuaginta, el período patriarcal debe ser más largo que el establecido en el texto hebreo (con lo cual la fecha de la creación retrocede).

Cualquier fijación de fechas AC para los patriarcas, no importa mediante qué métodos se establezca, dependerá de la fecha AC del éxodo.

La fecha del éxodo se ha determinado en base a dos premisas:

(1) el período de 480 años desde el éxodo hasta el cuarto año de Salomón inclusive (1 Reyes 6: 1), y

(2) la ubicación del cuarto año de Salomón mediante un cálculo de los reinados de los reyes hebreos hasta el tiempo de Nabucodonosor.

El resultado es el año 1445 AC como fecha del éxodo. Sin embargo, no podemos dar fechas para el período anterior a Abrahán.

Puesto que no se puede llegar a conclusiones definitivas, aun mediante cuidadosos cálculos en base a los datos bíblicos, debido a variaciones posibles de carácter indeterminado, en este estudio no trataremos de llegar a una cronología completa.

La incertidumbre es mejor que las conjeturas o la ciega aceptación de esquemas teóricos tales como el de Ussher.

Ussher ubicó arbitrariamente la fecha de la creación, y comenzó su AM 1 en la noche anterior al 23 de octubre (el domingo más cercano al equinoccio de otoño) en el año 4004 AC; esto es, 4.000 años antes del nacimiento de Cristo, el que él fechó en el año 4 AC.

Esto armonizaba con la antigua teoría de los 6.000 años que ubica 4.000 años antes de Cristo y 2.000 años después de Cristo.

Para evitar confusión, hay que definir esta "teoría de los 6.000 años": no se la debe igualar con la frase "6.000 años" que ha sido utilizada por muchos autores religiosos como una aproximación del tiempo transcurrido desde Adán.

Se trata más bien de una teoría profético: es decir, es una posición según la cual los seis días de la creación seguidos por el sábado, juntamente con la declaración de que para Dios un día es como mil años y mil años son como un día (2 Pedro 3:8), constituye una predicción de que este mundo durará seis mil años, y que a partir del año 7.000 se entrará en el sábado milenario de reposo.

En la Biblia no hay ningún período profético de 6.000 años. Este se originó en la mitología antigua (Persa y Etrusca, por ejemplo) y en una analogía judía de los días de la creación. Fue cristianizado por los padres de la iglesia y persistió durante largo tiempo después de Ussher.

Decir que los seis días de la semana de la creación no proporcionan ningún indicio para determinar la duración de este mundo, no es negar su realidad o permitir la interpretación de ellos como largos períodos de tiempo.

La aceptación de una creación literal no requiere que se la ubique en un año determinado. La fecha de la creación es desconocida, porque los datos cronológicos de la Biblia no son continuos o completos. Y la creación tampoco puede calcularse a partir de ciclos astronómicos.

Es verdad que los ciclos astronómicos nos permiten establecer fechas para ciertos acontecimientos ocurridos en la antigüedad (inclusive algunos mencionados en la Biblia), pero únicamente si es que dichos acontecimientos pueden relacionarse con registros astronómicos contemporáneos, especialmente con eclipses.

La primera relación directa entre los años bíblicos y la escala AC se produce cerca del fin del reino de Judá, alrededor del año 600 AC, en el reino de Nabucodonosor, cuyos años de reinado se han fijado astronómicamente.

Algunos citan una fecha anterior, el año 853 AC, como el año de la muerte del rey Acab de Israel, pero la determinación astronómico no corresponde a ese año; el sincronismo depende de un cálculo hecho más o menos a ciegas a partir de un eclipse que ocurrió cerca de 100 años después.

En cualquier caso, el camino que lleva desde los reyes de Israel y Judá hasta la creación, cruza demasiadas zonas donde existen diferencias de opinión.

miércoles, diciembre 20, 2006

5.11. Examen de las objeciones a la teoría del éxodo del siglo XV - final

Otra objeción contra una llegada anterior de los israelitas, levantada por los defensores del siglo XIII, es que Edom y Moab no fueron naciones que se establecieron en sus territorios sino hasta después del siglo XV, y un argumento relacionado con esto es la ausencia de restos de alfarería en la Transjordania de ese tiempo.

La respuesta a esta objeción es que si los edomitas y moabitas eran nómadas, ha de esperarse la ausencia de alfarería.


No se puede suponer que todos los problemas del éxodo puedan ser resueltos ahora, pero no son insuperables los obstáculos para llegar a una teoría razonable.

Las evidencias examinadas parecen respetar un éxodo del siglo XV como una hipótesis dentro de las posibilidades de la narración bíblica, y razonablemente factible dentro del marco de los hallazgos históricos y arqueológicos.

5.10. Examen de las objeciones a la teoría del éxodo del siglo XV - 4ª parte

La ausencia de alusiones bíblicas a un dominio de los egipcios en Palestina o a una ocupación militar se ha considerado en discordancia con la ocupación del país por los israelitas en el siglo XV y posteriormente.

En realidad, los israelitas quedaron mayormente como moradores nómadas de las colinas por mucho tiempo después de ese período. No lograron expulsar a muchos de los habitantes y se establecieron afuera de numerosas ciudades fortificadas donde debe haberse centralizado el control egipcio.

En lo que atañe a las frecuentes campañas egipcias a lo largo de la costa, los hebreos de las colinas difícilmente pueden haber tenido contacto con ellas, Y posiblemente algunos de los adversarios de los israelitas mencionados en la Biblia fueron tropas locales que actuaban como vasallos de Egipto.

Las piezas de alfarería de períodos más recientes descubiertas en el cementerio de Jericó se han atribuido a diversos grupos esporádicos que se establecieron en el sitio de la ciudad en ruinas.

5.09. Examen de las objeciones a la teoría del éxodo del siglo XV - 3ª parte

Algunos arguyen que el relato de la migración de José y su familia a Egipto no prueba que un gobernante hicso favoreciera a sus camaradas asiáticos, sino más bien que un egipcio recompensa a un benefactor semítico por los servicios prestados, mostrando consideración con los prejuicios de los egipcios al segregar en Gosén a los pastores hebreos.

Los defensores del siglo XV replican, defendiendo la presencia de José en la época de los hicsos, que un faraón egipcio posterior habría sido demasiado antisemita para prodigar favores tan encumbrados, y que el motivo de la segregación puede haber sido, no tanto respetar la sensibilidad de los egipcios, como proteger a los pastores hebreos de la mala voluntad de sus vecinos egipcios.

Así también, el trato de José con sus hermanos, aunque citado como una objeción, ilustra que José mismo había adoptado las costumbres egipcias, como podría haberse esperado de un rey asiático que se hubiera amoldado a Egipto.

Podría parecer ilógico describir a los nacionalistas egipcios como expulsando a los odiados hicsos asiáticos y, sin embargo, dejando en Gosén una comunidad de semitas que habían sido favorecidos por el régimen extranjero.

Una explicación posible sería que los hicsos que fueron expulsados eran la clase gobernante opresora, y que muchos hicsos del común del pueblo fueron dejados, considerándolos como inofensivos y posiblemente como una fuente de trabajo forzado. Sabemos demasiado poco como para dogmatizar sobre el tema.

5.08. Examen de las objeciones a la teoría del éxodo del siglo XV - 2ª parte

La capital de la decimoctava dinastía estaba en Tebas, a centenares de kilómetros de la tierra de Gosén. Sin embargo, los hebreos vivían cerca del palacio real, de acuerdo con el relato del nacimiento de Moisés y por la comunicación entre Moisés, los israelitas y el faraón durante el largo período de las plagas (posiblemente todo un año).

Sin embargo, no hay nada en contra de una segunda residencia real, durante ciertos lapsos, en el delta o cerca de él, aunque no hay evidencia de esa capital en el período asignado a Moisés.

Los que defienden la teoría del siglo XIII señalan los nombres de las ciudades de Pitom y Ramesés (de la decimonovena dinastía).

Con todo, los que defienden una fecha anterior consideran esos nombres como formas posteriores introducidas por escribas en lugar de nombres más antiguos (por ejemplo, Ramesés fue llamada previamente Zoán, Avaris y Tanis).

Ciertamente, los que toman el nombre "Ramesés" (Éxodo 1:11) como evidencia del éxodo bajo Ramsés II también deben explicar "la tierra de Ramesés" de los días de José* con un método similar.

Nadie sostendria que la llegada de Jacob a Egipto se realizó bajo el reinado de Ramses II. De ahí que si el nombre de la tierra no necesita derivarse del nombre del faraón, tampoco lo necesita el nombre de la ciudad.

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* "Así José hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés, como mandó Faraón" (Génesis 47:11).

Los eruditos críticos sostienen dos opiniones acerca de esta declaración. De acuerdo con algunos, constituye una sólida evidencia para una tradición diferente acerca del establecimiento de los israelitas en Egipto, puesto que la tierra hasta entonces había sido llamada Gosén (vers. 1, 6).

Otros han llegadoa la conclusión de que indica que los hijos de Israel estuvieron en Egipto en el tiempo de los ramesidas. El primer Ramsés comenzó a reinar en 1320 AC.

El primer argumento no es aceptable porque Moisés fue el único autor del Génesis y el libro es un relato histórico y no una colección de tradiciones. Tampoco puede aceptarse el segundo argumento porque produciría una confusión cronológica en esta sección del relato del AT.

Por lo tanto, debe aceptarse que la expresión "tierra de Ramesés" fue un nombre posterior para la expresión más antigua "tierra de Gosén", y de ahí que represente el esfuerzo de un copista para que sus lectores identificaran a "Gosén".

Con el mismo criterio podríamos decir hoy día que Nueva York fue fundada por los holandeses, aunque la ciudad que ellos fundaron se conocía como Nueva Amsterdam. A pesar del cambio de nombre nuestra declaración sería considerada no sólo correcta sino aun deseable, porque el nombre Nueva Amsterdam no tendría significado para muchos lectores modernos.

5.07. Examen de las objeciones a la teoría del éxodo del siglo XV - 1ª parte

Se señala que la fecha no coincide con el total de los períodos mencionados en el libro de los Jueces, o los 450 años de Hechos 13:19, 20, pues depende de los 480 años de 1 Reyes 6:1.

Es cierto que si los totales de todos los años de Jueces se consideran como períodos sucesivos, la suma va mucho más allá de 480 años, pero no hay nada en ese libro que elimine la conclusión de que algunos de los períodos de los jueces fueran posiblemente contemporáneos en diferentes partes del país.

Puesto que las teorías de una fecha del éxodo más antigua o menos antigua de todos modos deben comprimir el período de los jueces dentro de un ámbito inaceptablemente pequeño, o reconciliar los 480 años con unos 600 años eliminando ciertas porciones de todo el período, como se ha explicado, parece razonable aceptar como literal la declaración categórica de que Salomón comenzó la edificación del templo en el 480º año a partir del éxodo, especialmente teniendo en cuenta que esa fecha puede concordar con los otros datos.

Es cierto que un éxodo en 1445 hace más difícil explicar los 300 años mencionados por Jefté (ver Jueces 11:26), pero se puede hacer suponiendo una rápida desintegración después de Jefté con cortos períodos de jueces contemporáneos.*

En cuanto a los 450 años de Hechos 13:20, hay discordancia en cuanto al texto original de la declaración y hay traducciones que difieren de él en varias versiones.

Una de ellas hace de los 450 años el período de los jueces; la otra, que proviene de manuscritos diferentes, la convierte en el período que antecede a los jueces. La segunda forma, considerada como mejor por los eruditos modernos, ciertamente es más ambigua.

Un intervalo literal de 450 años entre Josué y Samuel no puede ser ajustado dentro del esquema cronológico que ubica el éxodo en el siglo XV pues es obviamente incompatible con un intervalo de 480 años entre el éxodo y Salomón.

Los que adoptan la cronología larga (con los 480 años fuera de los períodos entre los jueces) también usan los 450 años únicamente como la suma de la administración de los períodos administrativos reales de los jueces.

Por otro lado, los que aceptan superposiciones de los períodos de los jueces, con una duración total mucho menor, pueden emplear los 450 años, de acuerdo con la otra versión, como el período del tiempo de la descendencia, el comienzo de los 400 años computados desde cuando Isaac tenía cinco años de edad. Explican los 50 años adicionales con los 40 años de peregrinación más unos 10 años hipotéticos antes de los jueces.*

Ambas teorías tienen dificultades y elementos de opinión personal. Por lo tanto, se ha considerado que lo mejor es no tomar en cuenta este período ambiguo y controvertido porque no es lo bastante positivo para ser usado a favor o en contra de la teoría del éxodo en el siglo XV.

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* Más adelante estudiaremos la cronologia del tiempo de los jueces.

5.06. El éxodo de la dinastía decimoctava

Esta es la teoría que coloca el éxodo a mediados del siglo XV (1445 AC o sus proximidades).

Es la más aceptable, pues se puede explicar de acuerdo con la narración bíblica y el marco histórico y arqueológico.

La fecha se basa en una declaración que sincroniza el 480º año a partir del éxodo con el 4º año de Salomón cuando se inició la construcción del templo en el mes de Zif:

"En el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Zif, que es el mes segundo, comenzó él a edificar la casa de Jehová" (1 Reyes 6:1).

Ese año fue 967/66 AC, es decir el año judaico del reinado que comenzó en el otoño [del hemisferio norte] de 967 y terminó en el otoño de 966.

De manera que el comienzo de la edificación en el mes de Zif (aproximadamente nuestro mayo) habría ocurrido en la primavera [del hemisferio norte] del año 966 AC.

Luego el mes de Zif en el primer año en que los israelitas salieron de Egipto, ocurrió 479 años antes que 966, lo que da 1445 AC.

Esto se puede computar fácilmente:

Si Zif en el año 480º = 966 AC,

luego, retrocediendo 479 años (479),

Zif en el primer año = 1445 AC

Y Zif en el primer año, comenzando el mes 2º, es el mes que sigue inmediatamente a Abib (o Nisán), en el que salieron de Egipto los israelitas. De modo que el éxodo, computado desde la fecha del 4º año de Salomón como el 967/66 AC, habría ocurrido en la primavera [del hemisferio norte] de 1445 AC, si el 480º año es usado como una fecha de una era y no meramente como un número redondo.*

Esta teoría del siglo XV puede armonizar con los 400 y los 430 años computados desde Abrahán.

Un éxodo en 1445 colocaría la migración de Abrahán a Canaán en 1875 AC y poco después su viaje a Egipto, en el mismo período del cual tenemos un antiguo registro de un jeque semítico que viajó a Egipto con su familia como comerciante acompañado de un gran séquito. Por lo tanto, José y Jacob habrían estado en Egipto 215 años antes del éxodo, en tiempos de los hicsos.

Los grandes honores conferidos a José han sido considerados como que muy probablemente se realizaron durante un régimen en el que predominaba el elemento asiático.

Otros detalles también coinciden con este cuadro.

La declaración que "Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio" compró a José (Génesis 39:1) indica una dinastía que no era egipcia. De lo contrario, ¿por qué habría de destacarse que el capitán de faraón era "varón egipcio"?

Más todavía, la mención de caballos y carros (Génesis 41:43; 46:29) se considera que armoniza mejor con el período de los hicsos que con otro anterior, pues generalmente se acepta que no hay registro de caballos en Egipto antes de ese tiempo.

Sin embargo, no eran curiosidades importadas en los días de José, pues los egipcios vendieron su ganado a faraón, incluso caballos, a cambio de alimento durante el hambre (Génesis 47:17).

El relato de Moisés y del éxodo puede encuadrarse dentro del marco histórico de los reinados de Tutmosis I hasta Amenhotep II.

Tutmosis I y Tutmosis III llevaron a cabo construcciones mediante el trabajo de esclavos asiáticos. Hatshepsut, como madre adoptiva de Moisés, Tutmosis III como el rey del cual huyó Moisés a Madián y Amenhotep II como el faraón del éxodo parecen concordar con el relato bíblico.

Tenemos aún el hecho de que el sucesor de Amenhotep II fuera un inesperado heredero del trono, circunstancia que sería lógica si el hijo mayor hubiera muerto en la décima plaga.

Si los 40 años de peregrinación terminaron y comenzó la invasión de Canaán por 1400, las incursiones de los hebreos fueron contemporáneas con las cartas de Amarna.

Aunque ha habido una gran controversia en cuanto a la relación histórica entre los nombres, no sería raro que los hebreos fueran una parte de los habirus mencionados en esas cartas como una amenaza para Siria y Palestina, pues fue precisamente en ese período de debilidad de Amenhotep III y de indiferencia de Ikhnatón acerca de los asuntos del gran imperio egipcio, cuando el control de Palestina se fue escurriendo de las manos de los faraones.

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* Si se insiste que los 480 años no deben ser contados en forma inclusiva, entonces la fecha seria 1446 AC - y algunos la convierten en 1447 contando 480 años completos desde 967 AC -, pero eso significaria no tomar en cuenta el cómputo de los años a partir del éxodo, ya que el templo fue comenzado "en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto", literalmente en el 480º año de su salida de Egipto, y el primer año computado del éxodo fue aquel en el cual se realizó la salida de Egipto. Vea "el segundo año" después del éxodo explicado en "4.07. El cómputo de los años a partir del éxodo".

martes, diciembre 12, 2006

5.05. La teoría de los dos éxodos

Hay numerosos eruditos que en la actualidad proponen y respaldan una teoría según la cual hubo dos éxodos: uno durante la dinastía decimonovena, y el otro en el siglo XV cuando los hebreos de Egipto habrían invadido a Canaán.

Estos especialistas que tratan de reconstruir perfectamente la historia bíblica, en realidad la están separando en dos movimientos migratorios.

Hay disparidad de criterio en cuanto a qué tribus emigraron a Egipto y con respecto a la fecha cuando lo hicieron; tampoco están de acuerdo acerca de qué tribus nunca salieron de Canaán y de cuáles pudieron haber permanecido en Egipto; y ni siquiera existe un criterio unánime concerniente a las rutas utilizadas o el orden en que invadieron a Canaán.

La imposibilidad de armonizar estos dos éxodos con los 40 años o con los 480 años, resulta una objeción menor si se la compara con la ubicación de Josué dos siglos antes de Moisés y con la reinterpretación audaz del relato bíblico en lo que concierne a los patriarcas, las tribus, la geografía y la religión de los hebreos.

No pretendemos empequeñecer la erudición que se ha usado en esta tentativa de reconciliar la invasión de los habirus y otras evidencias que señalan un éxodo del siglo XV junto con la edificación de ciudades de abastecimiento para Ramsés II y el saqueo posterior de algunos pueblos palestinos.

Pero las complicaciones de las diversas teorías de un éxodo doble no necesitan ser tratadas aquí pues al comentar este tema lo hacemos para proyectar luz sobre el relato bíblico y no para reconstruir el relato mediante conjeturas que se adapten a un marco histórico ya elegido.

lunes, diciembre 11, 2006

5.04. El éxodo de la dinastía decimonovena

La teoría "tradicional", aceptada durante mucho tiempo, sostenía que Israel había sido oprimido por Ramsés II y que había salido del país durante su reinado o el de su hijo Meneptah.

Hay muchos autores que todavía aceptan esta teoría, ya sea en su forma original o bien como una segunda fase de un doble éxodo.

La elección de Ramsés como el faraón opresor de los israelitas se basa:

(1) en los nombres de las ciudades de Pitom y Ramsés, edificadas por esclavos hebreos;

(2) en el hecho de que la capital de Ramsés, Tanis, se encontraba cerca de Gosén;

(3) en la destrucción de numerosas ciudades palestinas, acontecimiento que los arqueólogos ubican en el siglo XIII;

(4) en una permanencia de 430 años en Egipto;

(5) y en varios elementos de las teorías arqueológicas concernientes a este tiempo, tales como una llegada tardía de los filisteos, la ausencia de alfarería más antigua en ciertas regiones y conclusiones tomadas de ciertas campañas militares egipcias.

La objeción irrefutable a esta datación - si no se deja de lado la cronología bíblica - es la estela de Merneptah del quinto año de su reinado que se refiere a los israelitas como a un pueblo junto con lugares palestinos conquistados.

Difícilmente los israelitas podrían haber estado ya en Palestina en el año quinto del faraón del éxodo, aun cuando hubieran emigrado directamente a Canaán.

Una peregrinación de 40 años por el desierto (aunque se permita el vago significado de "muchos años") elimina esta teoría completamente del cuadro, por no decir nada de otras objeciones a ella, tales como la imposibilidad genealógica de 400 años desde José hasta Moisés.

domingo, diciembre 10, 2006

5.03. Conceptos pasados de moda

Los historiadores han utilizado criterios muy dispares en su tarea de poner fecha al éxodo. Por eso hay diversas teorías que lo ubican tempranamente en el siglo XVII, tardíamente en el siglo XII, o bien en fechas intermedias.

Por ejemplo, según una de estas teorías, el éxodo ocurrió en el año 1612, cuando los hicsos gobernaban en Egipto. Llegaron a esta conclusión basándose en un cómputo largo del período de los jueces, suponiendo que los períodos alternativos de gobierno de los jueces y de opresión de los enemigos hayan ocurrido en forma sucesiva.

Según este cálculo, el período completo abarcaría 600 años. Los autores de esta teoría ubican este lapso en el período de los 480 años, comprendido desde el éxodo hasta Salomón, tomando en cuenta únicamente los gobiernos de los jueces pero no los intervalos de opresión.

Puesto que no es posible correr la fecha del reinado de Salomón, cuanto más largo se haga el período de los jueces tanto más se hará retroceder la fecha del éxodo.

Otra teoría que ubica el éxodo en una fecha temprana, supone que los hebreos abandonaron Egipto juntamente con los hicsos derrotados en el siglo XVI (esto recuerda la identificación hecha por Josefo de los hebreos con los hicsos). Esta posición requiere 200 años de peregrinaje en el desierto, en vez de los 40 años, a fin de identificar a los hebreos con los habirus.

Una tercera teoría fija la fecha del éxodo en un momento histórico más próximo, en el siglo XII y durante el reinado de la vigésima dinastía.

Ninguna de estas posiciones armoniza con la Biblia ni con la historia.

Estos tres criterios utilizados para establecer la fecha del éxodo bastan como ejemplos de la diversidad de conceptos empleados con ese fin. Es innecesario examinarlos, porque en la actualidad casi no se los toma en cuenta.

A continuación examinaremos las tres teorías más importantes relacionadas con la fecha del éxodo.

5.02. Las diversas teorías del éxodo

Las numerosas teorías del éxodo difieren en la ubicación del relato en relación con las dinastías egipcias como también respecto al cómputo de los 400 y de los 430 años (ya sea que se incluya el tiempo de Abrahán, o sólo la permanencia en Egipto).

De estas interpretaciones, las tres principales colocan el éxodo en:

(1) El siglo XV, bajo la dinastía decimoctava.

(2) El siglo XIII, durante la dinastía decimonovena.

(3) Dos migraciones, bajo las dinastías decimoctava y decimonovena.

Hay argumentos plausibles tanto a favor como en contra de todas estas dataciones.

Sin embargo, la última que coloca a Josué unos dos siglos antes de Moisés, contradice tanto el registro bíblico, que no puede ser tomada en cuenta por cualquiera que procure preparar una genealogía compatible con las informaciones bíblicas tales como las tenemos.

5.01. El marco histórico de Egipto

Con la dinastía undécima comenzó el reino medio de Egipto.

Los primeros 150 años de la duodécima dinastía, que comenzó en 1991 AC, fueron los años cumbres, el período clásico de la cultura egipcia. A su terminación, declinó el poder egipcio.

La decimotercera dinastía se restringió principalmente al Egipto meridional y fue débil en el norte su contemporánea, la decimocuarta dinastía.

Después de un período de infiltración preliminar, el país fue invadido - en la parte final del siglo XVIII - por los hicsos, cuyos gobernantes los "reyes pastores" - título más adecuadamente traducido como "gobernantes de países extranjeros" - formaron la decimoquinta y décimosexta dinastías.

Esos conquistadores, mayormente semitas de los países del Mediterráneo oriental, incluían probablemente a los hurritas que no eran semitas.

Poco se sabe de los hicsos por los pocos registros que han dejado. No eran bárbaros, pues probablemente introdujeron el caballo y la carroza que posteriormente usaron los egipcios para facilitar el establecimiento de su imperio asiático.

Los hicsos se amoldaron a Egipto adoptando títulos egipcios. Gobernaron como faraones desde una capital, llamada Avaris, ubicada en el delta. Durante la primera mitad del siglo XVI, el primer rey de la decimoctava dinastía expulsó a los odiados hicsos - por lo menos a la clase gobernante - a Palestina.

Egipto, otra vez poderoso, extendió su dominio a Palestina y Siria hasta el Eufrates. Se emplearon ingentes riquezas en vastas construcciones.

Notable gobernante de esta dinastía fue la reina Hatshepsut, que estuvo asociada en el trono con su esposo Tutmosis II (c. 1508-1504 AC) y su sobrino Tutmosis III.

Ella misma fue la verdadera gobernante desde aproximadamente 1500 hasta que finalmente desapareció de la historia por 1482, posiblemente eliminada por su cogobernante, Tutmosis III, a quien ella mantuvo por mucho tiempo en segundo término. Después de la muerte de ella, su nombre fue raído de muchos de sus monumentos e inscripciones.

Tutmosis III (c. 1482-1450) extendió el imperio de Egipto hasta un punto nunca excedido. El imperio prosperó durante los reinados de Amenhotep II (c. 1450-1425) y Tutmosis IV (c. 1425-1412) y bien entrado el reinado de Amenhotep III (c. 1412-1375).

Pero en los años declinantes de este último, el creciente imperio hitita amenazó las posesiones del norte de Egipto en Asia, los habiru o los SA-GAZ asolaron partes de Siria y Palestina, y lucharon entre sí muchas de las ciudades dominadas por los egipcios. Entonces llegó Amenhotep IV (c. 1387-1366), visionario o mal dispuesto para retener el vigoroso cetro que se necesitaba a fin de detener la declinación.

Tomando el nombre de Ikhnatón, dedicó todas sus energías a una reforma religiosa; abandonó Tebas por una nueva capital dedicada a Atón (Atén), el disco del sol, y suprimió todos los otros cultos.

Entre tanto, se diluía su imperio asiático. No hizo caso de los frenéticos pedidos de ayuda de sus leales vasallos de Palestina y Siria que luchaban contra la traición y la defección ante la amenaza de los SA-GAZ o habirus.

Muchas de esas cartas fueron desenterradas de los archivos reales de las ruinas de la capital de Ikhnatón (los arqueólogos se refieren a ellas como las cartas de Amarna, debido a Tell el Amarna, el nombre moderno del lugar de las ruinas). Después de lkhnatón, cuya reforma religiosa se extinguió después de él, terminó la dinastía con varios faraones de menor importancia.

Uno de ellos fue el rey niño Tutankamón que adquirió fama por el mero accidente de que su último lugar de descanso -posiblemente modesto en comparación con los de los grandes gobernantes- escapó a las depredaciones de los ladrones de tumbas.

En los comienzos de la decimonovena dinastía, bajo Seti I (1318-1299), Egipto comenzó a recuperar un cierto control sobre Palestina.

El largo y vigoroso reinado de Ramsés II (1299- 1232) dejó una gran impresión en su siglo.

Del quinto año de su hijo Merneptah tenemos una inscripción en una columna conmemorativa, o estela, que indica que los israelitas ya estaban en Palestina la - primera mención del nombre de Israel fuera de la Biblia- y la única que hasta ahora se haya encontrado en los registros egipcios.

5.00. Un problema relacionado con el cómputo de la fecha del éxodo

Ya se ha explicado claramente por qué el sistema AM de computar las fechas, que hace arrancar sus cálculos desde la creación y se basa en la suposición de que la serie genealógica está completa, es nada más que una conjetura.

Nos encontramos en una mejor posición para calcular las fechas hacia atrás, hasta el tiempo de los patriarcas, partiendo de períodos posteriores mejor conocidos, aunque esto tampoco da una certidumbre absoluta.

El período de 430 años que retrocede desde el éxodo hasta Abrahán ubica a ese patriarca en la escala AC con el mismo grado de certidumbre que se le puede atribuir al año del éxodo, dependiendo de cuál de varios métodos se utilice para calcular la fecha AC para ese acontecimiento.

Desde el éxodo, los 40 años de peregrinación se han numerado en forma consecutiva, por lo cual constituyen un período definido; luego en la conquista de Canaán y en la época de los jueces hayvarios períodos, algunos de los cuales evidentemente se superponen.

Si la información fuera completa y exacta a lo largo de los reinos de Judá e Israel, hasta el punto cuando la línea de las fechas de la Biblia se une con las fechas de la historia antigua, entonces serían incuestionables las fechas AC del éxodo y de muchos otros sucesos.

Pero aun entre los que aceptan los datos de la Biblia como correctos, hay diferentes opiniones en cuanto al período de los jueces, por ejemplo, y los entrelazamientos algo complicados de los reinados de ambos reinos.

Aunque aceptemos lo que parece ser una cronología razonablemente factible, basada en las declaraciones temporales de la Biblia, no nos definiremos dogmáticamente en esto.

Sobre este tema no se ha dicho la última palabra, pues futuros descubrimientos podrían aumentar nuestro conocimiento exacto de esos tiempos antiguos.

La fecha AC del éxodo, presentada en este blog, ha sido elegida entre muchas auspiciadas por diferentes eruditos, porque parece ser ahora la mejor explicación de los datos de la Biblia en relación con la información que se puede conseguir, y armoniza con la cronología que cubre el período de Israel y Judá.

A fin de justipreciar esta fecha del éxodo, esbozaremos un breve bosquejo del marco histórico de Egipto como introducción a un breve estudio de las teorías del éxodo, junto con un resumen de las dificultades de cada una y las razones por las cuales se elige la fecha del siglo XV.

lunes, diciembre 04, 2006

4.07. El cómputo de los años a partir del éxodo

Se puede apreciar lo que es el cómputo del tiempo mediante el uso de una era basándose en lo que sucedió durante los 40 años de peregrinación.

Poco antes de que salieran de Egipto los hijos de Israel, el Señor instruyó a Moisés diciéndole: "Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año" (Éxodo 12:2); y después dio órdenes para celebrar la pascua en el 14º día.

Los israelitas salieron de Egipto inmediatamente después de la pascua, el 15 día (Núm. 33:3) del mes primaveral llamado entonces Abib (Éxo. 23:15; 34:18; Deut. 16:1), y más tarde Nisán (Ester 3:7) como es llamado todavía por los judíos.

Se mencionan otras fechas en ese año, que evidentemente fue contado como el primero de la serie, pues es llamado segundo el año siguiente. Esta es la lista de acontecimientos con fecha:

Nótese que el "segundo año", en cuyo primer día fue levantado el tabernáculo, ya había comenzado antes del primer aniversario del éxodo, pues los israelitas no salieron de Egipto hasta el 15º día del primer mes, después de que había pasado la mitad del mes.

Este día de la erección del santuario fue el primero del mes señalado divinamente por ser el mes de la pascua. Evidentemente es el primer Abib desde la salida de Egipto, pues nadie pretendería que quedaron cerca de dos años en el Sinaí.

De modo que "el segundo año de su salida de la tierra de Egipto" (Núm.9:1) significa el año que siguió inmediatamente al del éxodo (comenzando, en realidad, 11 ½ meses después de la fecha de la partida, pero contando inclusivamente el segundo año).

Se ha hecho resaltar que en el cómputo inclusivo usado con frecuencia, las expresiones traducidas por "de" ["segundo año de su salida"] o por "después" con frecuencia significan "dentro". Ciertamente, la preposición usada en la frase "de su salida" - literalmente "para que salieran ellos" - en otras partes se traduce "dentro" de un tiempo dado, como en Esdras 10:8.

Por lo tanto, los años computados a partir del éxodo fueron años que comenzaban en la primavera [otoño en el hemisferio sur], y el primero de la serie fue aquel en el que dejaron Egipto los hebreos.

Si esta serie de años a partir del éxodo se hubiera continuado como una era para las fechas de los acontecimientos subsiguientes, habría simplificado muchísimo el problema de la cronología del Antiguo Testamento.

Desgraciadamente no se usó así aunque debe haberse conservado el registro del orden de la sucesión de los acontecimientos, porque creemos encontrar una referencia más a ella en relación con la fecha del templode Salomón.

4.06. El sistema AM de computar fechas no es concluyente

Debido a que el intervalo de 430 años transcurridos entre los años de Abrahán y el éxodo parece relacionar el éxodo con las genealogías patriarcales, algunos han concluido que un cómputo continuo del tiempo por el sistema AM desde la creación puede relacionarse con el sistema AC de computar las fechas.

La fecha del éxodo calculada según el sistema AM basándose en los patriarcas, es del todo inconcluyente.

Debe recordarse que estas genealogías no representan necesariamente una escala cronológica completa.

Ya hemos dado las razones por las que es preferible aceptar las edades de los patriarcas tal como se dan en el texto hebreo y no como aparecen en la Septuaginta; pero al aceptar esta cifra no podemos excluir la posibilidad de que se hayan omitido algunas generaciones. Debemos recordar que Lucas incluye en su lista a un segundo Cainán (Luc. 3: 36).

La exactitud de la edad de los individuos no implica que sea completa la lista, pues no se da ningún total. La Biblia no pretende ser un registro completo de toda la historia, y las genealogías bíblicas no siempre incluyen cada eslabón de la cadena; el hebreo usa con frecuencia la palabra "hijo" para designar a un nieto o descendiente.

Esto es evidente en la genelogía de Esdras que omite varios eslabones (Esdras 7:1-5; cf. 1 Crónicas 6: 7-9; Esdras 3:2).

Mateo da 14 generaciones de David a Cristo, dejando afuera 4, sin darnos la razón para eso (Mateo 1:8, 11; cf. 1 Crónicas 3:10-12, 15, 16).

El hecho de que a veces algún escritor de la Biblia omita lo que otro incluye, no invalida la autoridad de ninguno de ellos, pero debiera precavernos contra la actitud dogmática en cuanto a la fecha de la creación, del diluvio, del éxodo o en cuanto a cualquier otra cronología basada sólo sobre tablas genealógicas.

Una cronología exacta puede aplicarse en siglos posteriores, cuando la Biblia da muchas declaraciones cronológicas exactas y sincronismos que nos capacitan para localizar con seguridad la fecha AC de acontecimientos claves.

Si aceptamos al segundo Cainán de Lucas como un eslabón no mencionado en la lista del Génesis, debemos alargar el lapso de la creación al diluvio en por lo menos la duración de un vida - cuánto más, no podemos saber, porque Lucas no da datos de Cainán - y una omisión implica la posibilidad de otras.

No es necesario suponer que tales brechas sean extensas o importantes, pero no debemos dogmatizar en cuanto a un número exacto de años transcurridos entre la creación y el éxodo ni con respecto al establecimiento del año 2513 AM o cualquier otra fecha basada en ese año. Teniendo esta preocupación en cuanto a lo que representa 2513 AM, podemos proseguir con el cómputo bíblico de los años de peregrinación en el desierto antes de ocuparnos de las teorías por las cuales se asignan al éxodo diversas fechas AC.

4.05. Doscientos quince años en Egipto

La mala interpretación - al nivel popular y al de los eruditos - de estos períodos que cubren la permanencia y aflicción de los descendientes de Abrahán ha causado una confusión cronológica en cuanto al tiempo pasado por los israelitas en Egipto.

El intervalo transcurrido entre el llamamiento o vocación de Abram, a la edad de 75 años, y el éxodo fue de 430 años, de los cuales 415 habían transcurrido cuando Jacob fue a Egipto (25 años hasta el nacimiento de Isaac cuando Abram tenía 100 años, más 60 años correspondientes a la edad de Isaac en el nacimiento de Jacob, más 130 años de la edad de Jacob en el momento de la emigración; todo lo cual da un total de 215 años).

Por lo tanto, el resto de los 430 correspondientes a la peregrinación en Egipto es de 215 años. Si parece corto el tiempo de Egipto, debe tenerse en cuenta que Moisés era nieto (también bisnieto) de Leví (Núm. 26: 57-59), que entró en Egipto siendo adulto. Esto no se encuadraría en un intervalo de 400 años, pero sí en uno de 215, de acuerdo con la duración de la vida de Leví*.

¿Eran 430 años completos desde el llamamiento de Abrahán hasta el éxodo, o bien 429 años completos - 430 años según el cómputo inclusivo, que es el que se usaba con más frecuencia en los tiempos bíblicos? Los 429 años parecerían más probables, si no fuera por la fraseología específica del texto: "Y pasados los 430 años, en el mismo día" (Éxodo 12:41). Esto indicaría 430 años completos, que se cumplían el día mismo del éxodo. Por eso el cómputo de esta fecha se considera exacto antes que inclusivo.

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* "Estos son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes: Gersón, Coat yMerari. Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años. Los hijos de Gersón: Libni y Simei, por sus familias. Y los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y los años de la vida deCoat fueron ciento treinta y tres años. Y los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familias de Leví por suslinajes. Y Amram tomó por mujer a Jocabed su tía, la cual dio a luz a Aarón y a Moisés. Y los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años" (Éxodo 6:16-20).

Como un hermano mayor de José, Leví debe haber pasado de los 40 años cuando descendieron a Egipto, siendo que José tenía 39 en ese tiempo**. Sus tres hijos habían nacido antes de ese tiempo (Gén. 46:8-11). Puesto que él murió a la edad de 137 años, tuvo que haber pasado más de 90 años de su vida en Egipto y debió haber sobrevivido por muchos años a su hermano José, que murió a la edad de 110 (Gén. 50:26). Probablemente Moisés registra el lapso que vivió Leví porque éste era su propio antepasado.

No se puede dudar de que este Amram es el "varón de la familia de Leví" mencionado en el cap. 2:1. Era nieto de Leví. Dios le había prometido a Abrahán que la cuarta generación de los que fueran a la tierra de la opresiónvolvería a la tierra prometida (Gén. 15:16). Las cuatro generaciones serían pues las de Leví, Coat, Amram y Moisés.

**José tenía 30 años cuando entró al servicio de Faraón (cap. 41:46), y desde entonces habían pasado 7 años de abundancia y 2 de carestía (caps. 41:54; 45: 6). Estos 9 años deben ser añadidos a los 30, lo cual lleva a José a la edad de 39 años.

4.04. Los 400 y los 430 años

"Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años... Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí" (Gén. 15: 13, 16).

Ten por cierto

Este sueño -o quiza fue una visión - le aclaró a Abram las promesas que le habían sido hechas previamente. La información adicional, ahora revelada, le aclaró que no podía esperar una posesión inmediata de Canaán. Pero se presenta la seguridad de la promesa en la forma más vigorosa de que es capaz el idioma hebreo.

La frase puede traducirse literalmente: "sabiendo, sabrás".

Quizá Abram se preguntó muchas veces cuánto tiempo más tendría que permanecer siendo extranjero en la tierra prometida, y cómo podría él alguna vez realizar el cumplimiento de las promesas de Dios.

Esta revelación no dejó ninguna duda en cuanto a que seguiría siendo peregrino mientras viviera, lo mismo que sus cuatro generaciones de descendientes que todavía no habían nacido. En la visión no se menciona la tierra en la cual peregrinarían, pero su cumplimiento indica con claridad que se trataba tanto de Canaán como de Egipto.

Puesto que Canaán dependió económicamente de Egipto durante los días de Abram e Isaac, y era también dependiente en el sentido político durante los reyes hicsos, en el tiempo de Jacob y José, no es extraño encontrar que ambos países estaban incluidos en la forma singular "tierra ajena".

Será esclava

Cuán extraño debe haberle parecido a Abram que sus descendientes, acerca de los cuales se habían hecho tan maravillosas promesas, habían de ser esclavos de aquellos en cuyo medio vivirían.

Esta profecía se cumplió a su debido tiempo. Su nieto Jacob fue siervo de Labán durante 20 años (cap. 31:41). Su bisnieto José aún fue vendido como esclavo, y más tarde puesto en prisión (caps. 39: 1;40: 4). Finalmente todos los descendientes de Israel fueron esclavizados en Egipto (Exo. 1: 13, 14).

Será oprimida

Esa etapa de la historia de Israel había de incluir no sólo servidumbre sino también aflicción y persecución.

El cumplimiento de esta profecía puede comprobarse prácticamente en cada generación durante cuatro siglos:

Isaac, el hijo de Abram fue "perseguido" por Ismael (Gál. 4:29; cf. Gén. 21:9).

Jacob huyó de Esaú para salvar su vida (Gén. 27:41-43) y más tarde de Labán (cap. 31:2, 21, 29).

José fue vendido como esclavo por sus propios hermanos y más tarde injustamente arrojado en la cárcel (caps. 37:28; 39:20).

Finalmente los hijos de Israel fueron grandemente oprimidos por los egipcios después de la muerte de José (Éxo. 1: 8, 12).

Cuatrocientos años
Las preguntas que se han de contestar son:

(1) ¿Es éste el tiempo de aflicción,o el tiempo de permanencia en Egipto, o ambas cosas?

(2) ¿Cómo se relacionan estos 400 años con los 430 de Exo. 12:40, 41 y Gál. 3:16, 17?

La primera pregunta depende de la solución que se dé a la segunda.

La declaración de Éxodo 12:40, es a saber, que "el tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años", parece implicar que los hebreos estuvieron realmente 430 años allí, desde la entrada de Jacob hasta el éxodo.

Es evidente, por Gál. 3:16, 17, que éste no puede ser su significado. Allí se dice que la ley fue promulgada en el Sinaí 430 años después del pacto entre Dios y Abram. Si Pablo se refiere a la primera promesa hecha a Abram en Harán (Gén. 12:1-3), los 430 años comenzaron cuando Abram tenía 75 años (cap. 12:4).

Los 400 años de aflicción comenzarían pues 30 años más tarde, cuando Abram tenía 105 y su hijo Isaac 5 años de edad (cap. 21:5). Esto ocurriría por el tiempo cuando Ismael, que "había nacido según la carne","perseguía [a Isaac] al que había nacido según el Espíritu" (Gál. 4:29; Gén. 21:9-11).

El tiempo exacto desde el llamado de Abram hasta la entrada de Jacob en Egipto fue de 215 años (ver Gén. 12:4; 21:5; 25:26; 47:9), lo que dejaría 215 años de los 430 como el tiempo que realmente pasaron allí los hebreos.

Por esta razón, los 430 años de Éxo. 12:40 deben incluir la permanencia en Canaán tanto como la estada en Egipto, desde la vocación de Abram hasta el éxodo.

La LXX traduce así Exo. 12:40: "Y la permanencia de los hijos de Israel, mientras habitaron en la tierra de Egipto y la tierra de Canaán, fue de cuatrocientos treinta años".

Como ya se ha señalado, la tierra de Canaán dependía tanto de Egipto durante el período patriarcal, que los faraones de Egipto en realidad la consideraban como suya y se referían a ella como tal.

Durante la dinastía XVIII, cuyos faraones dominaron tanto a Palestina como a Siria, Moisés podía incluir apropiadamente a Canaán dentro de los términos de Egipto como lo hizo en Exo. 12:

En la cuarta generación

Los comentadores que aplican los 400 años del vers. 13 al tiempo que realmente pasaron los hebreos en Egipto, encuentran aquí una grave dificultad. Deben suponer que las cuatro generaciones tuvieron un promedio exacto de 100 años cada una. Esto es contrario a la evidencia de que disponemos.

Sin embargo,puesto que los 400 años del vers. 13 se deben referir al tiempo que va desdeAbram hasta el éxodo y puesto que el tiempo que realmente pasó Israel en Egipto fue sólo de 215 años, no existe ninguna discrepancia entre esta predicción y su cumplimiento.

Caleb perteneció a la cuarta generación contando desde Judá (1 Crón. 2: 3-5, 18) y Moisés desde Leví (Exo. 6: 16-20). Los intentos para determinar la duración de una"generación" sobre la base de Gén. 15: 13, 16 son injustificados, y los resultados son completamente engañosos. Sin embargo, esto podría significar que una "generación", o grupo de personas, entró en Egipto, dos moraron allí, y la cuarta salió del país.

El cumplimiento registrado de esta profecia (Éxo. 6:16-20), hacen imposible cualquier otra explicación del periodo de los 430 años.

4.03. Los patriarcas desde el diluvio hasta el éxodo

La lista de los patriarcas postdiluvianos está en Gén. 11. Arfaxad nació dos años después del diluvio, cuando Sem tenía 100 años de edad; Sala nació 35 años más tarde y Heber 30 años después de eso. Y así continúa la lista hasta llegar a Taré y Abrahán.

Sin embargo, Abrahán no nació cuando Taré tenía 70 años de edad; este es un caso similar al de Sem, porque Abrahán, aunque se lo nombra primero, no era el hijo mayor. Cuando él nació, su padre no tenía 70 años, sino 130 años de edad; porque Abrahán tenía 75 años cuando Dios lo llamó para que fuera a Canaán e hizo un pacto con él después de la muerte de Taré a la edad de 205 años (Gén. 11:32; 12:1-4).

Aunque la lista de los patriarcas con sus edades termina con Abrahán (Gén. 11:26), se nos dice que Isaac nació 100 años después de su padre (cap. 21:5), y Jacob 60 años después de eso (cap. 25:26). Los datos dados en el Génesis acerca de la edad de los patriarcas se extienden hasta la entrada de Jacob en Egipto (cap. 47: 9) a la edad de 130 años. De esto se puede calcular que Jacob tenía 91 años cuando nació José (ver cap. 27: 1), pero el año del nacimiento de José no ayuda a prolongar la línea cronológica, porque ahí terminan los datos referentes a las edades.El intervalo de tiempo transcurrido desde la migración de Jacob hasta el éxodo debe derivarse de los 430 años de Éxodo 12:40, 41.

Aún con eso, una línea cronológica ininterrumpida desde la creación hasta el éxodo puede trazarse únicamente si se supone que la lista de los patriarcas no ha dejado afuera ninguna generación.

miércoles, noviembre 29, 2006

4.02. La cronología del diluvio

El diluvio duró un año y diez días, desde el 17º día del 2º mes, en el año 600º de Noé - 1656 AM, según nuestra lista patriarcal - hasta el 27º del 2º mes, en el 601º año - 1657 A.M.


Como se desconoce qué clase de calendario usó Noé en su cómputo del tiempo, varían las opiniones en cuanto a la clase de año que fue ése. Forman exactamente 5 meses los 150 díasde la creciente y perduración de las aguas, que terminaron el 17º día del 7º mes.

Por lo tanto, cada mes tenía 30 días. Puesto que esto no podría haber sucedido si los meses hubieran sido regidos por la luna - que alterna entre 29 y 30 días -, algunos deducen que el relato del Génesis se basa en un calendario solar con meses de 30 días, como el de los egipcios. En ese caso, la duración del diluvio fue o de 370 días, o de 375, si se le añadieron 5 días adicionales al final del año, como se hacía en Egipto. Sin embargo, otros piensan que se trata de un año lunar* y que los diez días que van más allá de un año completo indicarían la diferencia entre un año lunar -de 354 ó 355 días - y un año solar de 365 días.

Evidentemente, la Septuaginta sugiere que el total original representaba un año lunar más diez días, pues cambia la duración exactamente a un año calendario al traducir la fecha final como el 17º día del 2º mes, el mismo día como el del comienzo, en vez del 27º.

Esto parece reemplazar un año lunar y diez días por un año solar, como algo más comprensible en Egipto. Sin embargo, la base que dan esas fechas es insuficiente para suponer un calendario antediluviano o para conjeturar si el "mes segundo" fue numerado partiendo de la primavera o del otoño.

Tomar en cuenta la estación lluviosa o la de la siembra en las tierras bíblicas tienen poca incumbencia en este caso, puesto que las condiciones posteriores no se pueden comparar con las que existieron antes del diluvio o inmediatamente después de él.

El cómputo de los meses probablemente sería el de Moisés más bien que el de Noé y el año que comienza con la primavera [otoño en el hemisferio sur], como un nuevo cómputo introducido en tiempo del éxodo, puede haber sido usado por Moisés, o puede no haber sido usado al escribir el Génesis.

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* En ese caso, los 5 meses consecutivos de 30 días pueden haber resultado por el uso del método común de determinar por observación la duración de los meses: Si el nuevo cuarto creciente fue visible el 29º del mes, el día siguiente fue llamado el 1º del nuevo mes. Si no, se lo llamó 30º, y la noche siguiente se convirtió en el 1º del mes y cualquier error fue corregido en el siguiente cuarto creciente visible. Este argumento está basado en la suposición de que la luna estuvo oscurecida mucho tiempo durante el tormentoso periodo de los 150 días del diluvio, de modo que una serie de 5 meses de 30 días puede haberse formado antes de que pudiera ajustarse el cómputo.

4.01. Los patriarcas desde Adán hasta el diluvio

Comenzando con 1 AM, y poniendo el nacimiento de Set en 130 AM, se puede preparar una escala sin referencias al cómputo AC, guiándonos por el registro hebreo.

La concordancia de esta escala con la AC debe depender de la elección que uno haga entre las varias teorías de la cronología del éxodo, pues éste es el primer eslabón posible con las fechas AC, y es indirecto.

El eslabón directo más antiguo para una cronología determinada viene de los días de los reyes de Israel y de Judá (período que, a su vez, está sujeto a diferencias de opinión).

Pero el cómputo AM de los patriarcas puede seguir en forma independiente.

La lista de Gén. 5 comienza, después de Adán, con Set, nacido en 130 AM, y continúa con Enós, nacido 105 años más tarde (o en 235 AM), Cainán 90 años después (325 AM) y prosigue: Mahalaleel (395 AM), Jared (460 AM), Enoc (622 AM), Matusalén (687 AM), Lamec (874 AM), Noé (1056 AM).

En el caso de Sem (1558 AM) debemos orientarnos en otra parte, pues no fue Sem sino Jafet el que nació cuando Noé tenía 500 años.* La base de la importancia de Sem no es su edad, sino que a través de él se desarrolla la cronología (cap. 11:10).

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* Si 500 años parece una edad irrazonable, aun para un patriarca, para el nacimiento de su primer hijo, debe advertirse que el registro no dice que hasta entonces no hubiera tenido hijos. Pudo haber tenido hijos mayores que murieron o que rechazaron el mensaje de su padre, pero no podemos especular con eso. No habiendo información contraria (por ejemplo, en el caso de Set) suponemos que cada hijo nombrado en el linaje era el mayor. Algunos han tratado de armonizar los largos lapsos de vida con la duración menor de la vida de tiempos posteriores computando meses o unidades más cortas que el año. ¡El uso de meses haria que los patriarcas fueran padres a la tierna edad de 9,7 años o aun 5 años! ¿Y que unidad de tiempo - entre un mes y un año - se ha conocido jamás?

3.04. Partes y todos

Los escritores de la Biblia a veces usan otro tipo de expresión característicamente oriental: dan el nombre de la parte a todo el período, queriendo decir en realidad la última parte de un período que ya ha comenzado.

Por ejemplo, en Cades los israelitas fueron condenados a vagar 40 años por el desierto (Núm. 14: 33), es decir el resto de ese período, contado desde la salida de Egipto. En realidad, esto fue en el 2º año y sólo les quedaban 38 años desde Cades hasta la etapa final de la peregrinación (Deut. 2:14).

Los 430 años de permanencia de "los hijos de Israel" (Exo. 12:40) - incluyendo el tiempo de Abrahán, mucho antes de que hubiera ningún hijo de Israel - a veces es presentado como un ejemplo de esta forma de cómputo.

Por lo general, los orientales se preocupan menos por un tiempo exacto que los occidentales. Prefieren referirse a un lapso en forma aproximada y en números redondos. El lector de la Biblia necesita recordar esto. Pero el Antiguo Testamento es mucho más específico cuando se refiere al tiempo que cualquier otro documento de literatura antigua.

Una forma de expresarse diferente aparece dos veces en la genealogía de los patriarcas: en un año determinado se menciona el nacimiento de tres hijos. Una comparación de textos muestra que sólo uno de los hijos había nacido entonces y en ninguno de esos casos el mayor fue nombrado primero.

"Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet" (Génesis 5:32).

Por el orden de los nombres de los hijos de Noé presentados aquí y en otros lugares, podría deducirse que Sem era el mayor y Jafet el menor de los tres hijos de Noé.

Que esto es incorrecto se puede ver comparando este texto con otros. Los hijos de Noé no eran trillizos (Génesis 9:24; 10:21).

De acuerdo con el cap. 9:24, Cam era el menor de los hermanos. Además el pasaje del cap. 10:21 se refiere a Sem o a Jafet como el "hermano mayor" de los dos, aunque la ambigua construcción gramatical hebrea no aclara cuál de los dos era mayor.

Por el pasaje del cap. 11:10, sabemos que Sem tenía 100 años, dos años después del diluvio, cuando su padre debe haber tenido unos 602 años de edad; la edad de Noé cuando nació Sem debe pues haber sido de 502 años: no 500 como podría ingerirse por el pasaje del cap. 5:32.

Pero uno de los tres, el mayor, nació en el año 500 de Noé (cap. 5:32).

Estos textos nos llevan a la conclusión de que en realidad Jafet era el hijo mayor de Noé, habiendo nacido cuando su padre tenía 500 años y que Sem y Cam lo seguían en ese orden. Por lo tanto, la última parte del pasaje (cap. 5:32) sería más exacta si dijera: "y Noé engendró a Jafet, a Sem y a Cam".

Se menciona a Sem como el primero de los tres hijos debido a su importancia como progenitor del linaje postdiluviano del cual saldría el pueblo elegido de Dios, junto con la simiente prometida. Luego se menciona a Cam como el antepasado de las razas con las cuales los lectores del AT del tiempo de Moisés y posteriores, tuvieron una relación mucho mayor que con los descendientes de Jafet, quienes habitaron regiones más remotas.

Se repite el mismo principio en el caso de Abrahán donde él, el menor de los hijos de Taré, es, mencionado primero debido a su importancia mayor para las personas para quienes se escribió el relato:

"Taré vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor y a Harán" (Génesis 11:26)

Este texto parece implicar que Abram, Nacor y Harán eran trillizos, nacidos cuando su padre Taré tenía 70 años. Que eso no fue así, es evidente por las siguientes consideraciones. Taré murió en Harán a la edad de 205 años (cap.11:32).

Abram fue a Canaán a la edad de 75 años (cap. 12:4). Abram fue invitado a dejar Harán después de la muerte de su padre, como se declara explícitamente en Hechos 7:4.

De modo que Abram no puede haber tenido más de 75 años cuando murió su padre, y Taré tenía por lo menos 130 años cuando nació Abram.

Por lo tanto, el pasaje del cap. 11:26 significa que Taré comenzóa engendrar hijos cuando tenía 70 años. Abram, el menor de los tres hijos, es mencionado primero, repito, debido a su importancia como progenitor de los hebreos. Aunque no es seguro cuál de los otros dos hijos de Taré - Nacor o Harán - era el mayor, el hecho de que Nacor se casara con la hija de Harán (cap. 11:29) puede indicar que Harán era mayor que Nacor.

3.03. El cómputo inclusivo

Indudablemente, la forma usual de contar intervalos de tiempo era el cómputo inclusivo. Es decir, contar los días, años, etc. incompletos al principio y al fin de un período como si hubieran sido unidades completas.

Por supuesto, el ejemplo clásico es el del período de los tres días de Cristo en la tumba, desde el viernes de tarde hasta el domingo de mañana (ver "al tercer día", "en tres días" y "después de tres días", expresiones todas usadas como equivalentes para el mismo período por el mismo escritor: Mateo 17:23; 27:40, 63).

El ejemplo más claro del Antiguo Testamento está en 2 Reyes 18:9, 10, donde "al cabo de tres años" es lo que nosotros computaríamos como un intervalo de dos años.

Sin embargo, esta costumbre aparece también en los libros de Moisés.

José puso a sus hermanos "en la cárcel por tres días", pero no tres días completos, pues "al tercer día" dejó preso a Simeón y dejó que se fueran los otros (Gén. 42:17-19); y "el segundo año" después del éxodo (Núm. 9:1) significa en realidad el año inmediatamente siguiente; el primer año fue el año en que comenzó el período.

Por fuentes documentales es claro que no sólo los judíos sino también otros pueblos antiguos empleaban el cómputo inclusivo, contando el comienzo y el fin de un período.

Encontramos que los griegos llamaban a la olimpíada de 4 años - el lapso entre dos juegos olímpicos - un péntaeteris, o "período de 5 años", y los romanos se referían al solsticio de invierno (entonces el 25 de diciembre) como "el octavo día antes" del 1º de enero: el 8º incluía tanto al 25º como al 1º.

Aun en tiempos posteriores encontramos, en el habla común, una forma menos exacta de calcular, aunque en un cálculo matemático el tiempo transcurrido se computaría exactamente.

3.02. Edades consecutivas de los patriarcas

Así como Noé era "de 600 años" en su 600º año, así también Adán debe haber tenido 130 años en su 130º año, cuando nació Set (Gén. 5:3) y no lo que llamamos 130 años de edad. De acuerdo con este principio, Set nació en el 130º año del mundo (130 anno mundi, o AM). De modo que la suma de las edades de los patriarcas al nacimiento de cada hijo mayor proporcionará una serie continua de años si es completo el registro hebreo.*

No tenemos manera de saber cómo computaban, en sus días, su edad los mismos patriarcas. Probablemente, no contaban los años por cumpleaños sino por el comienzo de cada año de edad, al principio del año calendario, pues el 601º año de Noé parece haber comenzado el 1er día del 1er mes (Gén. 8: 13). Ha sido costumbre inmemorial en el Lejano Oriente considerar que un niño tiene un año de edad en su primer año calendario, y considerarlo de dos años en el siguiente día de año nuevo, aun unos pocos días después de su nacimiento. Una de dos cosas: o los patriarcas comenzaban el primer año después del siguiente día de año nuevo* o las cifras se ajustaban posteriormente cuando se hacía la lista, a fin de evitar la superposición.
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* Debe decidirse un punto al numerar esos años de los patriarcas. El 130º año de Adán, o el 130 AM, ¿se contaba también como el primer año de Set? ¿O el cómputo de Set comienza en el año siguiente, el 131 AM? La primera forma, al contar un año dos veces en cada generación, dará un total incorrecto de los años pasados pues habrá una superposición de un año por cada nombre de la lista. Con la segunda forma la suma será el equivalente de un cómputo continuo en una era. La primera no puede ser correcta en este caso porque haría que Matusalén sobreviviera al dilúvio; con la segunda, el último año de su vida es el año del diluvio. De ahí que la segunda debe ser la base de la lista del Génesis. Por lo tanto, la edad de Set, al nacimiento de Enós, debe sumarse a los 130 años de Adán.

sábado, noviembre 25, 2006

3.01. La forma de expresar la edad

"Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra" (Gén. 7:6).

"Era Noé de seiscientos años" - literalmente, "un hijo de 600 años" - cuando vino el diluvio.

Lo que significa esta frase se aclara en el mismo capítulo con la primera fórmula completa cronológica de la Biblia:

"En el año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del gran abismo" (Gén. 7:11).


Por lo tanto, "un hijo de 600 años" no significa que Noé tenía 600 años de edad, como lo entendemos hoy, sino que estaba en su 600º año, que todavía no había terminado.

En nuestros cómputos modernos decimos que un niño tiene tantos meses de edad en su primer año. Llega a su primer cumpleaños al fin de su primer año, y no se considera que tiene un año hasta ese primer cumpleaños, y cuando llega ese día comienza su segundo año.

De manera que un día tendrá 21 años, después de haber completado su 21º año. Tendrá 21 años a través de todo su 22º año, hasta que, al completarlo, se dice que tiene 22 años. Habríamos contado los 600 años de edad de Noé tan sólo al final de su 600º año, pero los hebreos lo consideraban como "un hijo de 600 años" durante su 600º año.

3.00. Introducción

Al convertir las declaraciones temporales de la Biblia a cálculos cronológicos, debemos considerar ciertos principios del idioma hebreo y formas de cómputo que se aplican al Pentateuco y también a otros pasajes.

Debiera recordarse que el significado de una sentencia no es necesariamente lo que las palabras significan ahora para nosotros, aun después de haber sido traducidas, sino lo que quería decir el escritor antiguo cuando usó esas palabras.

En la Biblia,

(1) "hijo" puede significar nieto:
"Y se levantó Labán de mañana, y besó sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y regresó y se volvió a su lugar" (Gén. 31:55).

"Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz?" (Gén. 31:43).

(2) "hermano" puede significar sobrino o tío:

"12Tomaron también á Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y su hacienda, y se fueron... Y recobró todos los bienes, y también á Lot su hermano y su hacienda, y también las mujeres y gente." (Gén. 14: 12, 16 - Reina-Valera Antigua).

"Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán hermano de su madre, y las ovejas de Labán el hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de Labán hermano de su madre. Y Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró. Y Jacob dijo a Raquel que él era hermano de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió, y dio las nuevas a su padre" (Gén. 29:10-12).

Aun una declaración tan sencilla como la de que Noé tenía 600 años, en el tiempo del diluvio, puede ser mal comprendida, y lo es generalmente.

2.04. La Cronología de Génesis 11


miércoles, noviembre 22, 2006

2.03. La cronología de Génesis 5


2.02. Razones para preferir la cronología hebrea

Además del error de Matusalén, hay otras razones para que los traductores de la Septuaginta estuvieran más inclinados a cambiar las cifras que los masoretas posteriores que nos han transmitido el texto hebreo.

Los judíos que hablaban griego y que tradujeron la Septuaginta en Alejandría, deseaban ganar el respeto del mundo griego erudito para su obra.

Es sabido que fueron mucho menos estrictos en la preservación de la letra del original que los judíos de Palestina.

Su versión fue hecha para lectores griegos.

Si querían que la cronología de las eras más remotas concordara más favorablemente con las creencias de la filosofía alejandrina de la época y pareciera más razonable para la mentalidad griega, era natural que alargaran los períodos en todo lo posible y suavizaran el descenso súbito de la vida humana después del diluvio, y el intervalo de padre a hijo.

Eso es exactamente lo que hacen las cifras de la Septuaginta.

Algunos eruditos han sostenido que la Septuaginta fue traducida del texto correcto, pero que los masoretas - trabajando después del nacimiento de Cristo hicieron o perpetraron cambios para desacreditar la Septuaginta, porque era la versión generalmente usada por los cristianos.

Pero si eso fuera así, ¿por qué alterarían los judíos puntos menores como las edades de los patriarcas y dejarían sin cambio las 70 semanas y otras profecías empleadas por los cristianos para probar el mesianismo de Jesús?

Si los masoretas copiaban sus textos tan concienzudamente como para retener, palabra por palabra, tantas evidencias contra ellos mismos, su Antiguo Testamento debe ser considerado mucho más fidedigno que el de los traductores alejandrinos que se tomaban libertades con el texto para expresar sus propias ideas.

Esto no se puede aclarar en forma definitiva.

Aunque los Rollos del Mar Muerto a veces apoyan una variante en la fraseología de la Septuaginta, también han confirmado la confiabilidad del texto hebreo masorético, sobre el que se han basado las traducciones más notables y más ampliamente aceptadas, tanto católicas como protestantes.

viernes, noviembre 17, 2006

2.01. Datos cronológicos en el Génesis

Los textos hebreo, samaritano y de la Septuaginta.

Con pocas y pequeñas excepciones, el texto original de nuestro Antiguo Testamento fue escrito en hebreo. Las traducciones actuales son hechas del texto masorético que ha sido transmitido por los judíos a través de los siglos, copiado de un manuscrito a otro con sumo cuidado.

En el Génesis, donde los años enumerados en la genealogía de los patriarcas son la única base cronológica, las cifras de nuestro texto hebreo difieren de las del Pentateuco samaritano - una variante del texto hebreo preservada por los samaritanos: medio judíos y medio paganos -.

Ambos difieren de las cifras del texto de la traducción griega de la Biblia hecha en el siglo III AC en Alejandría, y conocida como la Septuaginta. Esta traducción asigna lapsos de vida más largos a los patriarcas, inserta un segundo Cainán después de Arfaxad y presenta otras diferencias.

Los totales desde la creación hasta el diluvio son:
Hebreo, 1.656 años; samaritano, 1.307; Septuaginta, 2.242.
Desde el diluvio hasta Abrahán:
Hebreo, 352 años; samaritano, 942; Septuaginta, 1.232 (ó 1.132).

Puesto que el más antiguo manuscrito masorético conocido del Pentateuco son copias tardías, a más de mil años de las fuentes originales, algunos eruditos han pensado que las cifras para los patriarcas habrían sido cambiadas desde el tiempo cuando se hizo la traducción de la Septuaginta.

Pero la antigüedad de un manuscrito no es el único factor decisivo. La más reciente de dos copias puede preservar la redacción de un texto mucho más cerca del original desconocido que un manuscrito mucho más antiguo, copiado descuidadamente, o de un texto que ya se ha adulterado aunque sea antiguo. De modo que la obra de la crítica textual implica determinar, por diversas clases de evidencia, cuál de varios textos es más probable que se haya cambiado respecto al original.

Para las edades de los patriarcas, el texto samaritano es menos fidedigno que el hebreo, porque encontramos en otros lugares del mismo revisiones de la redacción para hacerlos concordar con sus dogmas religiosos.

Y es evidente que la Septuaginta, que se contradice en otros lugares* debe ser considerada como una forma revisada de genealogía más bien que la original. En ella Matusalén sobrevive al diluvio en catorce años, porque ubica el nacimiento del hijo de Matusalén en el año 167 de su padre. Sin embargo, este error fue advertido y corregido en ediciones posteriores de la Septuaginta. Otros manuscritos evitan esta dificultad atribuyendo al patriarca 187 años de edad en esa ocasión.
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*Por ejemplo en:
Gén. 46:27
"Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las personas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta" (RV 1960) - Septuaginta: setenta y cinco.
y Deut. 10:22
"Con setenta personas descendieron tus padres a Egipto, y ahora Jehová te ha hecho como las estrellas del cielo en multitud" (RV 1960) - Septuaginta: setenta).

2.00. LA CRONOLOGÍA EN EL REGISTRO BÍBLICO

En vista de todos los diferentes sistemas antiguos de cronología y de las numerosas teorías de los intérpretes posteriores de la Biblia, se hace necesario considerar los métodos a emplear al asignar fechas AC a los acontecimientos del Antiguo Testamento, particularmente desde el éxodo hasta el fin de los 40 años de peregrinación.

Esta cronología depende de dos factores:
(1) el texto en el cual se encuentra la información de la fuente y
(2) el problema del significado de las declaraciones cronológicas de ese texto.

lunes, noviembre 13, 2006

1.14. Fechas marginales en Biblias impresas

Las fechas indicadas con AM se iniciaron con los Annals [Anales] del arzobispo James Ussher (publicados entre 1650-1658). Aparecieron primero en los márgenes de la versión King James.
La KJV originalmente no llevaba fechas y no fue la primera Biblia en llevar las de Ussher, las que ya habían sido impresas al margen de una Biblia católica francesa, en latín, de 1662.
Las fechas de Ussher (todas AM) aparecieron en una Biblia de Oxford en 1679, sus cifras fueron revisadas en algunos lugares por el obispo William Lloyd. Sus fechas AM y AC fueron incorporadas (probablemente también por Lloyd) en una edición de Londres de 1701.
De allí en adelante, esas fechas, generalmente atribuidas a Ussher, pero que fueron parcialmente revisadas e insertadas sin ninguna autorización oficial, continuaron siendo impresas hasta ser consideradas casi como una parte de la Biblia por generaciones de lectores. Aunque quedaron anticuadas por tres siglos de conocimiento incrementado, han servido como una aproximación, generalmente útil, para la cronología de muchos sucesos bíblicos.

A fines del siglo XIX, muchas Biblias incluían nuevas tablas cronológicas basadas en un conocimiento posterior, al paso que retenían las viejas fechas de "Ussher" en el margen u omitiéndolas del todo.
En la década de 1950 se publicó una nueva KJV con fechas marginales puestas al día. Otras parecidas se publicaron aun hasta en 1974 en una edición de la KJV hecha por Collins (aunque para entonces la mayor parte de las Biblias ya no tenían fechas marginales).

En esta versión los acontecimientos que ocurrieron antes de David se ubican en el tiempo dando únicamente el siglo cuando sucedieron, y las fechas posteriores difieren de las dadas por Ussher, aunque no siempre.
En Esdras 7 se observa una alteración curiosa: el viaje de Esdras a Jerusalén se ha fechado en el año 428 AC, mucho después de la llegada de Nehemías. Esto está de acuerdo con una teoría que, contradiciendo el relato bíblico, ubica ese acontecimiento en el año 37 de Artajerjes en lugar de ubicarlo en su año 7º.

1.13. Era a partir de la creación (AM)

En los primeros libros de la Biblia no tenemos ningún sistema cronológico sino los materiales para preparar una larga escala de años que comienzan con el año 1 de la creación y continúan a través de los tiempos de los patriarcas.

Esta cronología, basada en la genealogía de los patriarcas, se conoce como anno mundi ("año del mundo") 1, 2. etc., y se abrevia 1, 2 AM, etc.

Si las listas genealógicas están completas y si se interpretan correctamente, dan el intervalo entre cualquier fecha patriarcal y la creación; pero no nos proporciona ninguna información en cuanto a su ubicación en la escala AC.

Varios cronógrafos muy antiguos empleaban la escala AM, pero cada uno de acuerdo con su propia y particular teoría de la fecha AC de la creación, por lo que sincronizaban de diversas formas la fecha 1 AM.

1.12. Las fechas AC de los acontecimientos del Antiguo Testamento

Es posible datar acontecimientos del Antiguo Testamento con la escala AC sólo cuando se tienen acontecimientos temporales que corresponden con hechos históricos conocidos.

Los cálculos astronómicos se pueden usar para fijar una fecha para la cual tenemos antiguos registros de eclipses u observaciones de los cuerpos celestes y, a veces, una fecha que se da en dos calendarios.

Así tenemos sincronismos entre los años de los últimos reyes de Judá y ciertos años del reinado de Nabucodonosor.

Puesto que los años de Nabucodonosor son conocidos por datos astronómicos encontrados por los arqueólogos en Babilonia, también por observaciones registradas en la obra astronómico de Tolomeo, conocida como el Almagesto, y por su canon de los reyes, los años de estos reyes de Judá pueden ser encuadrados con la datación AC.

También tenemos un contacto indirecto con las listas del limmu asirio por medio de una referencia a Acab en la batalla de Carcor (mencionada sólo en documentos que no son bíblicos).

Pero para las fechas bíblicas más antiguas debemos depender de las fechas más recientes y fidedignas para trazar desde ellas la línea de declaraciones cronológicas de la Biblia. Así queda un margen para diferencias de opiniones en ese proceso.

Como escasea la información específica y varían los sistemas de cómputo, nuestro conocimiento de la cronología antigua ha progresado lentamente y está lejos de ser completo.

1.11. Nuestro sistema de datación anterior a Cristo (AC)

Hoy día la mayor parte del mundo emplea las fechas de la era cristiana o está familiarizado con ella. Los años son numerados, aproximadamente, desde el tiempo del nacimiento de Cristo.

América fue descubierta en el año 1492. Esto significa "en el año de nuestro Señor de 1492". Es decir, 1492 años a partir del nacimiento de Cristo. Para ser más exactos, a 1492 años desde el punto asignado a la natividad por Dionisio el Exiguo - personaje del siglo sexto originador de este método de cómputo.

Sabemos ahora que este punto de partida tradicional no coincide en varios años con la fecha real del nacimiento de Cristo, pero eso no afecta la utilidad de esta escala de años para los fines de las fechas.

Cuando llegó a ser costumbre el datar los acontecimientos por el número de años desde el supuesto tiempo del nacimiento de Cristo, resultó conveniente datar los acontecimientos anteriores como tantos años "antes de Cristo" (con la abreviatura AC).

Así, para los propósitos históricos, los años del calendario juliano - en el cual se han computado las fechas en el mundo romano desde los días de julio César - se proyectaron hacia atrás, como si siempre hubieran existido así.

Por ejemplo, cuando decimos que el año primero del reinado de Nabonasar de Babilonia comenzó el 26 de febrero de 747 AC, queremos decir que comenzó en el día que hubiera sido llamado 26 de febrero si en ese tiempo hubiera estado en uso el calendario juliano, y en el año 747 anterior al año que más tarde fue numerado como el primero de la era cristiana.

Debe recordarse que los historiadores y los cronólogos han dado al año precedente a 1 DC la designación de 1 AC, y al anterior 2 AC, etc.*** sí como los años AC se proyectan "hacia atrás", es decir 1900 AC es seguido por 1899, 1898, 1897, etc., lo mismo sucede con los siglos: el siglo XVI AC va de 1600, a 1599 y hasta 1501; el siglo V va desde el año 500 hasta el 401 AC.

***Se debe tener en cuenta lo siguiente: Al computar un intervalo entre una fecha AC y una DC, el cálculo encuentra un tropiezo porque en la escala cronológica no hay ningun año que lleve el número cero, entre 1 AC y 1 DC. Por lo tanto, para facilitar os cálculos, los astrónomos usan un sistema ligeramente diferente. En vez de AC y DC, usan números negativos y positivos, numerando como "cero" al año que precede al año 1. Los números positivos son los mismos de los años DC, pero el cero (0) corresponde com 1 AC, -1 corresponde con 2 AC, -2 con 3 AC, etc.

De manera que, cuando un astrónomo habla de un eclipse en el año -567, se refiere al año que los historiadores y cronógrafos llaman 568 AC. (El número negativo siempre es uno menos que la correspondiente fecha AC. Los años bisiestos de 4 AC hasta el presente, se presentan en años cuyos números son divisibles por 4, pero antes de Cristo los años bisiestos son: 0, -4, -8, etc. Eso es: 1 AC, 5 AC, 9 AC, etc.) La numeración astronómica rara vez se encuentra fuera de las obras técnicas de astronomía. Los libros históricos y de referencia usan la escala AC-DC que no tiene el año cero, deficiencia que debe tenerse en cuenta al calcular intervalos entre fechas AC y DC.

1.10. Antiguos sistemas anuales

En la antigüedad se empleaban diversos métodos para contar una serie de años.

En tiempos remotos, el año llevaba el nombre de un acontecimiento principal o, a veces, el nombre de un funcionario anual.

En Asiria éste era un magistrado honorario llamado limmu; en Atenas y en el mundo romano los nombres eran de magistrados en ejercicio: en Atenas un arconte y en Roma los dos cónsules.

En el Cercano Oriente, los años calendarios se numeraban en serie durante el reinado de cada rey, y por eso se llamaban años del reinado.

En la Biblia (aunque no en los cinco primeros libros) encontramos fechas con años de reinado, tales como: "En el año séptimo de Artajerjes".

Si los hombres hubieran computado los años partiendo de la creación - año 1, 2, etc.- y si los registros bíblicos hubieran sido fechados con un sistema tal sería fácil saber exactamente cuándo sucedió cualquier acontecimiento. Pero no existe una información tal.

Relativamente tarde, en los tiempos antiguos, alguien usó una era para las fechas, es decir una serie continua de años numerados consecutivamente desde un punto de partida.

Por ejemplo, la era seléucida era una continuación del reinado de Seleuco I, uno de los sucesores de Alejandro Magno. El año 1 de esa era comenzó, de acuerdo con el calendario macedonia, en el otoño del año que ahora llamamos 312 AC. La era seléucida se usó en Siria y Mesopotamia durante muchos siglos.

Por mucho tiempo, los griegos usaron una serie de períodos de cuatro años, llamados olimpíadas, delimitados por los juegos olímpicos cuadrienales, y los romanos usaban un sistema para numerar los años consecutivamente desde la supuesta fundación de Roma.

A diferencia de la era seléucida, las otras dos fueron ideadas siglos después de las fechas tradicionales inciertas de los acontecimientos a partir de los cuales se suponía que comenzaban.

No se empleaban para indicar las fechas diarias comunes; sólo se referían a sucesos históricos.

1.09. Los puntos de partida de los años

Un año es un círculo; el fin de uno es el comienzo del próximo y no hay nada en la naturaleza que indique algún punto de partida.
A veces pensamos en el año como principiando con el comienzo del ciclo agrícola de siembra y cosecha, que varía en diferentes partes del mundo.
Pero un año calendario debe tener un punto de partida definido.
Ya han sido mencionados cuatro hitos del año solar: solsticios y equinoccios.
Los antiguos años calendarios con frecuencia comenzaban en uno de esos puntos fácilmente observables, o cerca de él.
Nuestro próximo año comienza el 1º de enero, cerca del solsticio de invierno [de verano en el hemisferio sur] porque ése fue aproximadamente el día donde Julio César colocó en su calendario el año nuevo romano, que hemos heredado.

Otros calendarios antiguos comenzaban el año en la primavera o en el otoño.
Era natural que en Palestina se ubicara el comienzo del año en el otoño, cuando las primeras lluvias traían nueva vida a un país después de la estación seca, sin lluvia durante varios meses, y cuando se sembraban el trigo y la cebada invernales.
Las cosechas venían en la primavera y el verano, terminando con la vendimia de las uvas en el otoño.
Los hebreos computaban dos años. Uno (instituido en el éxodo) comenzaba en la primavera, para numerar los meses y computar el comienzo de la serie de fiestas sagradas; el otro, el antiguo año civil, comenzaba en el otoño con el séptimo mes.
Eran años lunares, computados con las lunas nuevas y no con los equinoccios.

jueves, noviembre 09, 2006

1.08. Los calendarios reconcilian los tres movimientos

Los tres movimientos naturales que miden nuestro tiempo "no corren parejos".

Mientras nuestra tierra hace una revolución en torno del sol, la luna gira en torno de la tierra 12 veces y aproximadamente un tercio de vez y la tierra gira sobre su eje 365 veces más un poco menos de un cuarto de vez. Por lo tanto, tuvieron que idearse calendarios a fin de contar los años con un número completo de días o meses lunares.

CALENDARIO LUNAR

Un año del calendario lunar, de 12 meses, es 10 u 11 días más corto que el verdadero año solar que rige las estaciones. Por lo tanto, en un calendario lunar no reajustado, un mes estival se adelanta cada vez más hasta que coincide con la primavera, etc. Pero los babilonios, asirios, judíos, griegos y romanos mantuvieron sus años lunares en armonía con las estaciones con añadiduras periódicas al año. Los judíos, y también los babilonios, insertaban un mes lunar adicional 7 veces en cada 19 años. (Ver EL CALENDARIO HEBREO).

CALENDARIO SOLAR

El mundo de hoy usa un calendario solar sin tomar para nada en cuenta la luna. No necesitamos añadir meses extras puesto que nuestro año común, de 365 días, es sólo un cuarto de día más corto que el verdadero período del trayecto de la tierra en torno del sol, pero lo corregimos cada cuatro años (con ciertas excepciones) añadiendo un día a febrero.

Nuestro día de año nuevo cae unos diez días después del solsticio de invierno [de verano en el hemisferio sur]. Pero si abandonáramos el sistema del año bisiesto, el año nuevo se adelantaría en un día cada cuatro años. Finalmente, la concordancia de los meses con las estaciones sería notablemente diferente de lo que es ahora.

Esto es lo que sucedió al antiguo año egipcio, del cual se derivó nuestro año moderno. El calendario anual egipcio constaba exactamente de 365 días y estaba dividido en 12 meses de 30 días, más un apéndice de 5 días. La corrección del año bisiesto nunca se hizo hasta que el país fue conquistado por los romanos, menos de un medio siglo AC. Esto fue poco después de que Julio Cesar adaptara los meses romanos al año de 365 días, que adoptó de Egipto, con la adición de un día cada cuatro años.

Nuestro calendario actual esencialmente es el calendario "juliano" de César. Tiene los mismos meses, con ligeros reajustes. ¹
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¹ Los astrónomos llegaron a comprender que la inserción de un día adicional cada cuatro febreros era un poco más de lo necesário para evitar que el año calendario se adelantara constantemente en las estaciones. Puesto que se habían añadido demasiados días de año bisiesto, el año calendario estaba comenzando notablemente más tarde de lo debido. Por lo tanto, en 1582 se hizo una corrección a fin de retrasar el año calendario en diez días, para colocar el equinoccio de primavera en el 10 de marzo [hemisferio norte], fecha que se supuso que había tenido en el año 325 DC. cuando se adoptó la regla actual para calcular la Pascua de la Resurrección. El papa Gregorio XIII decretó que debían eliminarse diez días del calendario, de modo que el dia siguiente al jueves, 4 de octubre, fue llamado viernes, 15 de octubre, en vez de 5 de octubre. Aún más, a fin de evitar un error similar en el futuro, los años seculares no divisibles por 400 (como 1700, 1800, 1900, 2100, etc) no habían de ser años bisiestos. Los países católicos adoptaron inmediatamente el calendario "gregoriano", pero otros países los siguieron más tarde. Inglaterra y sus colonias en 1752, y la Europa oriental tan sólo en el siglo XX. En ningún caso se perturbó la sucesión de los días de la semana y no se "perdió" ningún tiempo, pues los días eliminados ya se habían computado erroneamente con el exceso de años bisiestos a través de los siglos precedentes.

sábado, noviembre 04, 2006

1.07. La semana no está marcada por la naturaleza

Sólo la semana, establecida por una orden divina, no tiene un hito natural. Los tres movimientos celestes independientes - la rotación diaria de nuestro globo sobre su eje, la tierra circuida mensualmente por la luna y la revolución anual de la tierra y de la luna en torno del sol delimitan nuestro tiempo; pero no hay ningún ciclo astronómico relacionado con la semana de siete días.

SIN EMBARGO, EL SÁBADO,

DADO EN EL PRINCIPIO POR EL DIOS DE LA NATURALEZA:
"Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. (Gén. 2:1-3),


DEFINIDAMENTE CONFIRMADO POR EL MANÁ:
"Jehová dijo a Moisés: Mira, yo os haré llover pan del cielo. El pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. Pero en el sexto día se prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día. ... En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno. Todos los príncipes de la congregación fueron y se lo hicieron saber a Moisés. Él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: 'Mañana es sábado, el día de reposo consagrado a Jehová; lo que tengáis que cocer, cocedlo hoy, y lo que tengáis que cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobre, guardadlo para mañana'. Ellos lo guardaron hasta el día siguiente, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó ni apestó. Entonces dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es sábado dedicado a Jehová; hoy no hallaréis nada en el campo. Seis días lo recogeréis, pero el séptimo día, que es sábado, nada se hallará. (Exo. 16:4, 5, 22-26),

AUN ANTES DE LA LEY EN EL SINAÍ:
"Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó" (Exo. 20:8-11),

ES IDENTIFICADO EN EL NUEVO TESTAMENTO:
"Era día de la preparación y estaba para comenzar el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea lo siguieron y vieron el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo. Al regresar, prepararon especias aromáticas y unguentos; y descansaron el sábado, conforme al mandamiento. El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas" Luc. 23: 54 a 24: 1).

Desde entonces podemos contar las semanas yendo hacia atrás en el pasado, con seguridad, partiendo de fechas conocidas.

lunes, octubre 30, 2006

1.06. El año medido por el sol

A medida que nuestra tierra giratoria - acompañada continuamente por la luna - prosigue su vasto recorrido en torno del sol, cumple el circuito de las cuatro señales estacionales - los solsticios de verano e invierno, y los equinoccios de primavera y otoño - hasta completar lo que llamamos un año.

Esos puntos no delimitan el año tan visiblemente como lo hace la luna con el mes lunar. Sin embargo se pueden reconocer mediante repetidas observaciones de las sombras proyectadas a lo largo del año por el sol al amanecer, al ponerse y al mediodía.

En los solsticios de verano e invierno, se producen los días de luz solar más largos y más cortos, cuando se ve el sol más hacia el norte y más hacia el sur en el cielo. [El fenómeno opuesto se presenta en el hemisferio sur.] En los equinoccios de primavera y otoño, cuando son iguales el día y la noche en todo el mundo, el sol sale directamente por el este y se pone directamente por el oeste.

Y, a pesar de la dificultad para determinar la longitud precisa del año, se puede reconocer su paso por el ciclo de las estaciones, marcadas por signos inconfundibles.

1.05. Los meses regidos por la luna

Así como una rotación completa del globo sobre su eje, de ocaso a ocaso, delimita un día sobre esta tierra, así también el tiempo requerido para que la luna vaya una vez en torno de la tierra -es decir por el que pase a través de sus fases visibles, de cuarto creciente a luna llena y otra vez a cuarto creciente - constituía el mes original.

El antiguo mes lunar no comenzaba con la nueva luna astronómico, cuando ese cuerpo está entre la tierra y el sol –con su lado oscuro hacia nosotros, y por lo tanto invisible - sino uno o más días después, con la aparición de la nueva creciente.

Sin embargo, ahora la mayor parte del mundo emplea meses de calendario, artificiales, que no toman en cuenta la luna.

1.04. ¿No tiene el día doce horas?

"¿No tiene el día doce horas?", preguntó Jesús (Juan 11:9).

Y así era porque en su tiempo una hora significaba la doceava parte del intervalo - que variaba con las estaciones - entre el alba y el ocaso.

Pero "día" tiene también otro significado. Un período delimitado por cinco días, o cualquier número de días, no puede desentenderse de las noches que comprende. Por lo tanto, un día se mide en el calendario por una rotación completa de la tierra sobre su eje, que incluye un día y una noche.

La puesta del sol era el punto de partida para los hebreos. Cada día completo constaba de tarde-mañana, oscuridad-luz, noche-día:

"Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo" (Lev. 23:32).

"la persona que lo tocare será inmunda hasta la noche, y no comerá de las cosas sagradas antes que haya lavado su cuerpo con agua. Cuando el sol se pusiere, será limpio; y después podrá comer las cosas sagradas, porque su alimento es" (Lev.22: 6, 7).

"Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados" (Mar. 1:32).

Algunos pueblos antiguos, como los babilonios, también comenzaban su día con la puesta del sol, aunque los egipcios lo computaban con el alba.

Procede de los romanos nuestro cómputo moderno: de medianoche a medianoche.

1.03. El día medido por la rotación de la tierra

Al girar este planeta sobre su eje, intensamente alumbrado por el sol, la mitad del globo está en la luz y la otra mitad en la sombra. Es decir, hay día en un lado y noche en el otro, pues "Dios llamó a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche" (Gén. 1: 5).

En cualquier punto que estemos de este globo giratorio, somos llevados hacia el este huyendo de la luz solar y entrando en la sombra; entonces decimos que el sol se está poniendo en el oeste.

Luego, siguiendo nuestra rotación durante la noche en torno de la porción oscura, llegamos otra vez a la luz. Vemos nuevamente el sol en la línea divisoria que llamamos amanecer.

A medida que el lugar en que estamos se acerca al punto directamente opuesto al sol, esa ígnea esfera parece ascender en nuestro cielo hasta que, al mediodía, está en nuestro meridiano.

A partir de ese punto parece declinar a medida que seguimos girando por el lado iluminado por el sol, y completamos nuestro circuito cuando llegamos otra vez a la línea del ocaso: el borde de la sombra.

Los antiguos no necesitaban relojes que les dijeran cuándo habían pasado la línea fronteriza entre el día y la noche: el alba comenzaba el día y el ocaso iniciaba la noche.

1.02. El tiempo medido por los cuerpos celestes

Cuando Dios comenzó a hacer girar este globo sobre su eje y lo inició en su órbita anual en torno del sol, junto con la luna, su acompañante menor, decretó que esos cuerpos celestes rigieran el día y la noche, y además fueran "señales para las estaciones, para días y años" (Gén. 1: 14). De ese modo, el tiempo de la tierra se mide por esos movimientos. Los antiguos observaban los cielos en busca de señales y estaciones, del tiempo del día y del comienzo de los meses. Hoy día los astrónomos de los grandes observatorios enfocan sus telescopios sobre las estrellas a fin de regular las señales que indican el tiempo para ajustar nuestros relojes.

1.01. Introducción

La armonía de las declaraciones en que está implicado el factor tiempo en las Escrituras vigorizan nuestra confianza en la exactitud de la Palabra inspirada, pero la cronología no es esencial para la salvación. Evidentemente, por eso Dios no consideró necesario incluir todos los detalles cronológicos.

En algunos casos no ha sido posible establecer ciertas fechas con exactitud, y como resultado, varios de autores han diferido en el cómputo de algunas fechas. Esto no quiere decir que las fechas históricas no nos ayudan a veces en nuestra búsqueda de una verdad espiritual más profunda, o que no sean importantes las pocas fechas relacionadas con períodos proféticos exactos. Con todo, los hitos proféticos están bien establecidos, y otras fechas históricas rara vez son asuntos de importancia teológica.

Dogmatizar acerca de cronología o pretender fijar cada fecha irreductiblemente, no sólo sería atrevido sino imposible. En este blog procuraré proporcionar un bosquejo general y explicar ciertos principios básicos.

Muchas supuestas dificultades se han aclarado al aumentar el conocimiento de la cronología antigua. Aunque no podemos esperar que todos los especialistas concuerden en su interpretación de las lagunas cronológicas de los tiempos antiguos, podemos esperar confiadamente que la investigación futura confirme el registro bíblico.

Cada vez que ese registro puede ser comprobado adecuadamente, se revela como historia fidedigna. Sus declaraciones no están libradas al acaso ni son fantásticas, sino armoniosas y razonables.